lunes, 8 de junio de 2015

Deicidas y traidores IV y última

La persecución
                  
El ataque constante de los Padres de la Iglesia y escritores en general contra el judaísmo, los epítetos utilizados en sermones y escritos, así como las sucesivas leyes dictadas por los emperadores mermando sus derechos acabaron en poco tiempo por inocular el rencor hacia los judíos en los fieles cristianos, extendidos ya por todo el territorio dominado por Roma. Fue entonces cuando las palabras, los insultos, no de otro modo cabe calificar los mencionados epítetos, dieron paso a los hechos, iniciándose una persecución del judío que, con mayor o menor intermitencia, se ha prolongado a lo largo de la historia casi hasta nuestros días.
En su libro Violencia y religión en la historia de Occidente, el teólogo vasco Xabier Pikaza sostiene que ...desde este momento (siglo IV) muchos cristianos inician una política de presión anti-judía que podemos y debemos entender como violencia de fe (pág. 178). Un poco antes, en nota a pie de texto (pág. 158), había afirmado que ...ella (la Iglesia) pactó con el imperio greco-romano, asumiendo un tipo de poder religioso paralelo al poder político del imperio y persiguiendo a los judíos.
Pocos historiadores, incluidos católicos, están hoy en desacuerdo con estas afirmaciones. La persecución no ya ideológica, sino física de los judíos, sus sinagogas y sus bienes fue generalizada y no se llevó a cabo únicamente por grupos de fanáticos, sino que que fue azuzada y estuvo dirigida por la jerarquía cristiana.
El caso de Callinicum resulta paradigmático. El año 388, en esta ciudad, hoy denominada Rakka, en Siria, una turba de fieles y monjes cristianos encabezada por el obispo asaltó y prendió fuego a una sinagoga judía. Una vez informado del hecho, el emperador Teodosio ordenó que el obispo y la iglesia local reconstruyeran a sus expensas el edificio y se castigara a los culpables. Al enterarse de esta orden Ambrosio, arzobispo de Milán, que se encontraba en Aquileya, escribió inmediatamente al emperador reprochándole su conducta, al tiempo que declaraba que el obispo y el clero intentaron calmar a los alborotadores y que sólo tomaron parte en la acción cuando los judíos insultaron a la Iglesia. Aseguraba, además, en su carta que el incendio de la sinagoga no sería ni siquiera un crimen, más bien al contrario, habría que considerarlo un acto heroico, ya que se había destruido un edificio en el que constantemente se negaba a Cristo. No paró aquí la cosa, sino que, poco después, ya en Milán, Ambrosio dirige un sermón en la catedral en el que insiste en reprocharle su medida a Teodosio, ahora presente, amenazando incluso con negarle los sacramentos. Ante estas presiones, el emperador dio marcha atrás y anuló su orden.
A partir de este momento, distintos emperadores, siempre presionados por la Iglesia, dictarán leyes prohibiendo a los judíos bajo graves sanciones la construcción de nuevas sinagogas o la ampliación de las existentes. Pero ya antes de Callinicum se destruyeron sinagogas. La primera noticia que se tiene hasta el día de hoy se encuentra en la Vida de los Santos Inocentes, de autor anónimo. En ella se cuenta como en 350, en la ciudad de Dertona, hoy Tortona, el obispo Inocencio expulsó a los judíos por no aceptar su conversión forzosa, destruyó la sinagoga y levantó en su lugar una iglesia. De forma similar, se destruyeron sinagogas, en Aquileya y en buena parte del norte de Italia, en Roma, en Mauritania y, en general, en todo el imperio, tanto en occidente como en oriente.
En muchas ocasiones, los agitadores llegaban de fuera a una ciudad que hasta aquel momento había vivido en paz. En Mahón (isla de Menorca) habitaba una comunidad judía con la que los cristianos mantenían buenas relaciones. Hacia el final del siglo IV hizo su aparición en la ciudad un sacerdote procedente de Jerusalén con reliquias del mártir Esteban, lapidado por los judíos, según se cuenta en Los hechos de los Apóstoles. Inmediatamente, azuzados por los sermones del presbítero, los cristianos, con su obispo al frente atacaron la sinagoga, desde la que intentaron una débil defensa los judíos, la saquearon y la quemaron. A continuación, regresaron a su iglesia entonando himnos de alabanza a Dios y suplicando que todos los auténticos antros de la perfidia fuesen asolados para que la luz de Cristo brillara en todo su esplendor. Muchos de los judíos huyeron de la isla y los que quedaron acabaron por aceptar el bautismo.
Uno de los ataques más furibundos ocurrió en Alejandría, en el 414. El patriarca de la ciudad, el célebre Cirilo, convocó a los rabinos judíos para tratar de su conversión y la de sus seguidores, hecho que provocó una revuelta judía de protesta. Cirilo, que sólo parecía buscar una excusa, aprovechó la ocasión para, encabezando a sus parabolani, asaltar, destruir la sinagoga y saquear sus propiedades. Muchos judíos perecieron entonces y los que conservaron la vida fueron obligados a exiliarse, en una suerte de decisión final ordenada por el patriarca.
En el siglo V, el Concilio de Vienne insistía de nuevo en la prohibición a los clérigos de comer en la mesa de los judíos, en esta ocasión justificando la medida en que los judíos rechazaban los manjares cristianos, en concreto el pan y el vino de la eucaristía. Poco después, Evagrio y, sobre todo Teófilo, dos polemistas cristianos, amparándose en Isaías 1, 15-16, argumentaron que el pan y el vino que los judíos utilizaban en su pascua estaban hechos con las manos manchadas de la sangre del pecado. De esta nueva falacia nacería la acusación del asesinato ritual, una superstición que se extendería como la pólvora durante el medievo y que señalaba que los judíos asesinaban a una víctima, particularmente un niño, con el propósito de utilizar su sangre en sus ritos pascuales. Esta falsa acusación causó numerosas muertes de judíos en la hoguera en toda Europa. En España son célebres los casos del Niño de la Guardia, de Santo Dominguito del Val o del Niño de Sepúlveda, este último con asalto a la judería incluido, además de la ejecución por el fuego de dieciséis judíos.
Para entonces, hacía ya mucho tiempo que el odio al judío había penetrado no sólo en los cristianos, sino en la población en general, pues, de un modo u otro, la Iglesia no cesó de alentarlo. Las Cruzadas, especialmente la primera y la segunda, produjeron decenas de miles de víctimas judías afincadas en los territorios europeos por donde pasaron los milites Christi. Intermitentemente se producían expulsiones de las poblaciones judías de distintos países europeos. Así, en 1290, de Inglaterra; en 1396, de Francia; en 1421, de Austria; en 1492, de España, todas ellas alentadas por la predicación de franciscanos y dominicos, principalmente. Tristemente célebres fueron los sermones antijudíos del español Vicente Ferrer, dominico, una de cuyas consignas era conversión o muerte, referida a los judíos.
Una de las persecuciones más tremendas de la Edad Media se produjo en España en 1391. Se inició en Sevilla al calor de los inflamados sermones del arcediano de Écija Ferrán Martínez, cuyos seguidores sería conocidos como matadores de judíos. La judería fue destruida y cientos de judíos asesinados. La persecución pasó a Córdoba, con idéntico resultado, extendiéndose a continuación por los reinos de Castilla y Aragón, hasta alcanzar prácticamente toda la España cristiana.
Ambrosio de Milán aseguraba en su tiempo que los judíos debían estar separados de los cuerpos de la Iglesia para que el veneno de la infidelidad no contaminase a la propia Iglesia. Y las autoridades eclesiásticas se esmeraron en materializar esta idea. En 1179, más de siete siglos después de la sentencia de Ambrosio -la Iglesia no tiene prisa, esa es una de sus virtudes-, el III Concilio de Letrán dictaminó que los cristianos no podían convivir con los judíos. Esta disposición condujo en la mayoría de las ciudades europeas a la aparición de barrios específicamente judíos y, con el tiempo, a la creación de los ghetos, de tan triste como infame memoria, barrios cercados y cerrados, cuya puerta se cerraba por la noche y se abría al amanecer.

El primer gheto se creó en Venecia en 1516, para acoger en él a los judíos que habían salido de España tras su expulsión por los Reyes Católicos. En 1555, el papa Paulo V, creó el de Roma, mediante la bula Cun Nimis Absurdum, cuya lectura, convenientemente traducida, debería ser de lectura obligatoria en todas las escuelas del país, donde la Iglesia se afana en mantener las clases de religión.  Este gheto, uno de los más funestos de la historia, perviviría hasta 1870, en que, tras la unificación de Italia, fue clausurado definitivamente. Por ésta época y hasta entrado el siglo XX, la revista Cilvitá Cattolica, editada por los jesuitas y considerada en la época como la voz del pontífice, publicaba continuamente artículos antijudíos en los que se empleaban idénticos epítetos y condenas a los que utilizaban los Padre de la Iglesia en los primeros siglos de nuestra Era.
La Iglesia no cambiaría oficialmente de actitud para con los judíos hasta el Concilio Vaticano II, celebrado en 1963. Ni los zares de Rusia, ni Stalin, ni Hitler tuvieron que estrujarse mucho la cabeza a la hora de buscar un chivo expiatorio sobre el que descargar su ira así como el descontento de sus respectivos pueblos: la Iglesia Católica se lo había puesto en bandeja.

P.D.- Algunas de las fuentes utilizadas para estas entradas:
El Evangelio de Marcos.- Gonzalo Puente Ojea
Violencia y religión en la historia de Occidente.- Xabier Pikaza
El antijudaísmo cristiano occidental.- Raúl González Salinero
El reino de Dios, arquetipo político.- Manuel García Pelayo
Contra los judíos.- San Agustín
Historia de la Iglesia, Tomo I.- Bernardino Llorca
Historia de la Iglesia.- Joseph Lortz

19 comentarios:

Ozanu dijo...

El invento ya llegó a su cénit de horror con la limpieza de sangre: no bastaba ya con ser cristiano, tenían que serlo TUS ANTEPASADOS. ¡Locura!

Lola Salasian dijo...

Que leccin de historia chico...

Molón Suave dijo...

Ozanu: He hecho una síntesis extraordinariamente escueta, pero, vista al detalle, la realidad es mucho más terrible aún. Eso que dices fue ya el colmo de los colmos.

Molón Suave dijo...

Lola Salasian: Bienvenida. No sé si tu comentario es un elogio o un sarcasmo, pero, en cualquier caso, muchas gracias por tu participación.

Lansky dijo...

A ver. Los judíos como pueblo son unos paranoicos, bien entendido que el principal problema de los paranoicos es que los persiguen de veras. Ahora bien, el sionismo y la fundación en territorios árabes del Estado de Israel moderno, como respuesta lógica de crearse un último refugio visto lo que les pasó en el siglo XX, debería ser suficiente, pero no lo es, ahora ellos no se comportan como la nación moderna que quiere dar ejemplo entre sus atrasados vecinos árabes, sino como una milicia armada que perpetra continuas barbaridades como si el genocidio que sufrieron hace décadas les hubiera expedido una 'patente de corso' para hacerlo. Y todo con la bendición de ese Dios que desde el Pentateuco queda claro que es de ellos y de nadie más, pues que se lo queden, ¡menudo cabrón!

Postdata a Lola Salasian: los judíos no tenéis historia, sino mucho más: vuestros mitos y leyendas, no sois un pueblo antiguo, sino anacrónico, fuera del tiempode los demás seres humanos. Lçastima de los judíos europeos masacrados, esos que eran antes más europeos que judíos...

ben dijo...

Venga Lansky,que un tema es el Judaísmo(como religión y sus ritos) incluido el tema de persecución y Holocausto. Nada que ver con el Sionismo e Israel.Eso que indicas de pueblo,
que si son así,que si son asá...Ummm,me huele a un tufillo.

Numeros dijo...

O sea que los zares (Ortodoxos a tope y enemigos declarados de la Iglesia Católica) o Adolf Hitler enemigo declarado por igual de judíos y cristianos (de todos ellos católicos, ortodoxos,...) se inspiraron en la Iglesia Católica para realizar su exterminio.

Supongo que también la Iglesia Católica es la responsable de la extinción de los dinosaurios.

Lola Salasian dijo...

No se de donde ha sacado el señor de mas arriba que yo sea judia... Padre nuestro que estas en los cielos... si es por mi apellido es de buena raigambre cristiana... amen vade retro...

Lola Salasian dijo...

Lo que puede chocar del pueblo judio a lo largo de su historia es que aman (o temen) fielmente a su dios...para mi cargar con lo de pueblo elegido es tremendo, pero si no hacen daño a nadie con su creencias, no hacen proselitismo ni intentan imponer nada a los demås no veo el problema... el problema es mas bien de los demas

Lola Salasian dijo...

Molon suave... era un elogio

Lansky dijo...

Este ben, siempre tan miope, que el judaismo no tiene nada que ver con el Estado de Israel y el sionismo. No, claro que no, como la ley de la gravedad no tiene que ver con que se caiga la taza de café al suelo, hombre, nada que ver.

Lola, disculpa, no sé por que creí eso, no pretendía ofender, de hecho, no es ofensa ser judío, en cambio, que me llames 'ese señor' sí, tú sabrás por qué

ben dijo...

No soy mio,sino hiper...Claro que tiene que ver Lansky,si un catalán por decir alguien que acredite ser de religión judía quiere la ciudadanía
israelí pues ya sabe lo que le espera,una mili eterna con el fusil acuestas.
No sé si notas la diferencia.Hay una peli de argentinos,que trata ese tema,
lo mismo tú la recuerdas.

Molón Suave dijo...

Lansky: A mí los judíos y sus creencias (el que crea) no me producen el más mínimo entusiasmo, ahora bien, creo que cualquier grupo, como cualquier individuo, tienen derecho a ser diferentes, siempre que no molesten a los demás, y no por ello tienen que ser perseguidos, estén paranoicos o no, cosa en la que no entro. Con estas entradas he intentando únicamente plasmar un resumen muy resumido de la actitud de la Iglesia ante el judaísmo y, por extensión, los propios judíos.
En la actualidad, la cosa es diferente, porque ahora el Estado de Israel (yo no me atrevería a decir los judíos, así, generalizando), sí molesta a los demás y no van a alcanzar paz alguna fácilmente porque carga sobre su espaldas con el delito de haber sido creado en un territorio que no les pertenecía, expulsando a una población que vivía pacíficamente en él y en el que, por cierto, convivían también no pocos judíos desde tiempo inmemorial. Pero esta es otra historia, que tiene, además, algunos cómplices, cómplices que siguen actuando al día de hoy.

Molón Suave dijo...

Números: ¿Digo yo que la Iglesia católica sea responsable del holocausto o de lo sucedido en Rusia con los judíos? Yo me he limitado a hacer un breve resumen de la actitud de la Iglesia con respecto a los judíos en los últimos dos mil años.
Ahora bien, respecto a Rusia, te pondré sólo un caso: El conocido "Proceso Beilis" de 1911, bajo el reinado de Nicolás II. Este proceso estuvo basado en el LIBELO DE SANGRE, un invento de la Iglesia de la Católica, o de sus ideólogos.
Con respecto a Hitler: Coge la revista Cilvitá Cattolica entre los años 1870 y 1905 y verás la cantidad de artículos antijudíos que en ella se publican. A continuación cógete los discursos de Hitler en los que se refiere a los judíos, verás la coincidencia en los epítetos y aún en las expresiones entre unos y otros, coinciden, del mismo modo que en los comienzos de esta historia coincidían los artículos de las leyes aprobadas por los emperadores con los cánones de los concilios celebrados previamente. Son, por otra parte, los mismos epítetos y descalificaciones que utilizaban los primeros Padres de la Iglesia.
Y luego ya, pues eso, tú mismo.

Numeros dijo...

A poco que uno busque se encuentran contraejemplos de lo que dices:

Aquí está la carta contra el libelo de sangre que escribió el Papa Gregorio X (1272-1276).

Por su parte un tal Martín Lutero escribió en 1543 dos libros: Sobre los judíos y sus mentiras, y Del Nombre Incognoscible y las generaciones de Cristo en las que se afirman cosas como: abyecto y despreciable, es decir, no un pueblo de Dios, y su jactancia de linaje, su circuncisión y su ley deben ser considerados sucios (...) están manchados con las heces del diablo (…) en las que se revuelcan como cerdos

Juan Crisóstomo, conocido antisemita, fue Patriarca de Constantinopla(398 – 404) y siendo reconocido como uno de los cuatro doctores orientales de la Iglesia Oriental es también reconocido como uno los Santos Padres de la Iglesia Ortodoxa.

Inclusive a día de hoy nos encontramos con cosas como esta:
Durante una entrevista con un programa de televisión popular en Grecia, el obispo Serafín de Pireo culpó a los judíos de organizar el Holocausto y acusó al "sionismo mundial" de una conspiración para esclavizar a Grecia y a la Iglesia Ortodoxa>. Fuente o esta otra: la Iglesia Ortodoxa propaga el antisemitismo

De manera que si lo que quieres contarnos es los orígenes de las persecuciones que han sufrido los judíos por parte de TODAS las confesiones cristianas, te diré que tienes toda la razón del mundo, pero si lo que pretendes es, y me apoyo en esta cita tuya:

Ni los zares de Rusia, ni Stalin, ni Hitler tuvieron que estrujarse mucho la cabeza a la hora de buscar un chivo expiatorio sobre el que descargar su ira así como el descontento de sus respectivos pueblos: la Iglesia Católica se lo había puesto en bandeja".

culpar a la Iglesia Católica de todo ellos, entonces señor mío, tu odio te nubla el entendimiento y la razón.

Como bien has dicho, las persecuciones a los judíos comienzan ya en las primeras Iglesias Cristianas Primitivas en una época en la que la Iglesia Católica aún no existía, por lo que difícilmente puede ser responsable de nada.

Naturalmente la Iglesia Católica se considera la legítima heredera de la esa Iglesia, por que así se justifican así mismos como los únicos garantes del mensaje de Cristo y, por ende, la única Iglesia verdadera. Pero, ¡coño!, es que eso mismo es lo que hace el resto de las confesiones cristianas: desde la iglesia Ortodoxa hasta la Anglicana, pasando por los Nestorianos o por los Testigos de Jehová.

Molón Suave dijo...

Números:
1.- No sólo Gregorio X, antes que él, Inocencio III (1198-1216) promulgó una Constitucio pro iudaeis, en la que exhortaba a proteger a los judíos y sus bienes, a evitar saqueos en sus cementerios y a interrumpir sus ceremonias (lo que demuestra que se estaban produciendo en cantidad) Algún papa más salió también en defensa de los judíos. Pero su incidencia fue nula, motivo por el que en una síntesis de no más de diez páginas era irrelevante incluirlo.
No sólo Juan Crisóstomo, Basilio, Clemente de Alejandría, Cirilo, Atanasio, etc., son padres de la Iglesia Católica, por supuesto, también de la oriental, pero antes de la primera.
Hasta el siglo XI, no hubo más Iglesia que la Católica, todos los demás cristianismos, salvo algún residuo, habían sido barridos. Para este siglo hacía ya mucho tiempo que el pensamiento antijudío había calado en la sociedad. Fue en este siglo, no antes, cuando se produjo la separación de la Iglesia Oriental, gracias al patriarca Miguel Cerulario, al que la Iglesia Católica consideraba un cismático.
Claro que (casi) todos los cristianismos han tenido inquina a los judíos y, salvo la Iglesia Católica, que la ha anulado oficialmente, la siguen teniendo. Pero el pensamiento antijudío es patrimonio de la Iglesia Católica, el de los demás es una derivación de aquél. La Iglesia Católica es la creadora de este pensamiento, entre otras cosas, porque ella reclama como suya la obra de los Padres que lo fueron creando.
Ahora, si tu te empeñas en llevarle la contraria a la práctica totalidad de los historiadores y a la propia Iglesia, pues nada, para ti la perra gorda.

Numeros dijo...

Técnicamente hablando el término Católico (= universal) lo comparten tanto la Iglesia Ortodoxa, como la Romana como las confesiones anglicanas. No obstante el término "Iglesia Católica" es el que se emplea habitualmente para referirse a aquellas iglesias que reconocen al obispo de Roma, alias el papa, como su máxima autoridad.

Hasta el Cisma de Oriente el Obispo de Roma NO era reconocido como la máxima autoridad dentro de la Iglesia y todos los obispos de todas las diócesis estaban en igualdad de jerarquía.

Precisamente el cisma de Oriente surge porque, según Roma, las Iglesias Orientales no querer reconocer su autoridad y según las Iglesias Orientales, porque el obispo de Roma quería imponerse a los demás obispos. Esto lleva al cisma y a la mutua excomunión entre las dos iglesias que ha perdurado entre nuestros días.

Dicho esto es evidente que antes de ese cisma NO puede hablarse de Iglesia Católica Apostólica y Romana porque hasta ese momento el obispo de Roma NO era reconocido como la máxima autoridad del cristianismo.

Ahora bien en esto que dices: La Iglesia Católica es la creadora de este pensamiento, entre otras cosas, porque ella reclama como suya la obra de los Padres que lo fueron creando. hay que dejar claro que todas las iglesias cristianas reclaman como patrimonio propio y exclusivo la obra de los primeros padres y todas se reconocen a sí mismas como las auténticas y genuinas herederas del mensaje de Cristo. Lo que estás haciendo es como si para discutir las bondades del régimen de Franco, nos limitamos a consultar la documentación de la Fundación Generalísimo Franco, que será todo lo extensa que tú quieras, pero que algo de parcialilla tendrá.

Por lo tanto, la Iglesia Católica es tan responsable del odio al judío como pueda serlo la Iglesia Anglicana, las Iglesias Ortodoxas o las Iglesias Protestantes, porque todas reclaman como suyas las tesis de los primeros padres.

En otro orden de cosas, en tus escritos omites deliberadamente todo aquello que o bien pueda ser utilizando en defensa de la Iglesia Católica, o bien pueda servir para mostrar que el antisemitismo no era exclusivo de los católicos apostólicos y romanos.

Una pista para entender el porqué del antisemitismo se encuentra en la evolución de Martín Lutero respecto a los judíos: primero intenta llevárselos al huerto con buenas palabras, luego, cuando no lo consigue pide su exterminio. Esa es una de las fuentes del antisemitismo nazi, y no el de la Iglesia Católica.

Molón Suave dijo...

Números:
O sea, que antes del siglo XI no había Iglesia Católica, ¿verdad? Y los papas que había antes de esta siglo tampoco eran papas. Y las iglesias que enumeras no se ha desgajado de la Iglesia Católica, ¿no es cierto? Y Lutero no fue católico antes que protestante, ¿no? Y las fuentes que yo cito, pertenecen todas a la Iglesia Católica, ¿verdad?
Yo, además, no omito nada. El pensamiento antijudio está ya en Marcos, cuando se inventa que fueron los judíos los que mataron a Cristo y para el siglo IV estaba ya íntegramente formado. Sin ir más lejos, en España, desde Recaredo (siglo VI) los reyes Godos, ya católicos, y los sucesivos concilios de Toledo se hincharon de emitir leyes contra los judíos. Así empezó en España su conversión a la fuerza y a continuación las dudas sobre si seguían o no practicando el judaísmo, con todo lo que vino después sobre los conversos, la limpieza de sangre, etc. Léete, por ejemplo, La Historia Secreta de la Iglesia Católica Española y verás.
No, la Iglesia Católica no tiene defensa en este tema, hasta Juan XXIII y el Concilio Vaticano II. El hecho de que algún papa, no más de media docena, haya emitido algún documento en su favor, no niega este aserto, máxime cuando tal documento no tuvo en su momento, ni después, la más mínima incidencia.
Pero mira, no merece la pena discutir con quien niega la historia y se inventa una nueva que es, en realidad, lo que haces tú.

Numeros dijo...

antes del siglo XI no había Iglesia Católica, ¿verdad?
Si entendemos como Iglesia Católica, la Iglesia Católica Apostólica y Romana, es correcto. Porque hasta entonces el obispo de Roma (también conocido como el Papa) no se consideraba por encima del resto de los obispos de las otras otras diócesis. De hecho ese es el origen del cisma de Oriente: la negativa de las Iglesias Orientales a reconocer la supremacía de Roma sobre las demás diócesis.

Y los papas que había antes de esta siglo tampoco eran papas. Papa es el nombre que recibe el obispo de Roma, pero, ¡sorpresa, sorpresa! las demás Iglesias Ortodoxas también tienen papas, aunque también se les conoce con el nombre de Patriarcas. Aquí está la lista de los Patriarcas (Papas) de la Iglesia Copta y aquí la lista de los Patriarcas (Papas) de Alejandría de la Iglesia Ortodoxa Griega. Curiosamente sus primeros patriarcas son comunes.

¿Y las iglesias que enumeras no se ha desgajado de la Iglesia Católica?
Ya sabía yo que al final tus años de seminarista te iban a salir por algún lado. Pues NO. Ninguna de esas Iglesias se ha desgajado de la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana. TODAS esas iglesias son las legítimas, puesto que TODAS
han preservado minuciosamente la creencia y doctrina cristiana (ortodoxo, significa "creencia correcta") en su forma más pura, pasando de generación en generación conforme a la doctrina y a los ritos apostólicos. La Iglesia Católica Apostólica y Romana (y todas y cada una del resto de las confesiones cristianas salvo la mía) es una ramera que duerme en los brazos de Satanás y tanto su Pontífice como sus seguidores son dignos de la excomunión y del fuego eterno. (Curiosamente esa es también la opinión que tiene la Iglesia de Roma del resto de las Iglesias Cristinas). De manera que defender que las demás se han separado de la Iglesia de Roma es tanto como reconocer que ésta es la única, legítima y verdadera depositaria del mensaje de Cristo (¿Y para cuándo dices que vuelves al Seminario? ;-) )


Y Lutero no fue católico antes que protestante, Cierto. Y curiosamente sigue, con respecto a los judios, los mismos pasos que los primeros padres: Primero intenta atraerles por las buenas y cuando los judíos le dan de najas, entonces cambia de chip y se pone en modo Ángel Exterminador ¿Por qué?


¿no? Y las fuentes que yo cito, pertenecen todas a la Iglesia Católica, Esta fue la bibliografía que me facilitaste en su día para defender tus afirmaciones:

HISTORIA DE LA IGLESIA ANTIGUA Y MEDIEVAL. José Orlandis, ediciones Palabra, Madrid, 1995.
HISTORIA DE LA IGLESIA CATÓLICA, de Bernardino Llorca, editorial Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1955.


Como todos sabemos, las dos son conocidas editoriales evangelistas.


Yo, además, no omito nada. El pensamiento antijudio está ya en Marcos. Marcos, el evangelista, primer obispo de Alejandría, fundador de la Iglesia Copta, y primer Patriarca (Papa) de Alejandría de la Iglesia Ortodoxa Griega, era en realidad Católico (cierto), Apostólíco(cierto) y Romano (tururú).

Pero bueno, soy yo el que se inventa la historia.