lunes, 26 de enero de 2015

El gran Demetrio

Mi reino no es de este mundo, afirma el Evangelio (Juan, 18:36) que Jesús le respondió a Pilatos cuando éste le preguntó si era el rey de los judíos.
Esto vaya usted y se lo cuenta al obispo de Córdoba, más conocido como El gran Demetrio, quien se define a sí mismo como el guardián de la fe en la provincia.
El obispo de Córdoba no es cordobés, es gordo. No quiere decir esto que en Córdoba no haya gordos,  los hay, pero que sean obispos y que lleven en la cabeza a ratos una kipa judía y a ratos un gorro egipcio no hay más que uno: El gran Demetrio. Los más sabios del lugar concluyen que la jerarquía católica es una gerontocracia, esto es, un conjunto de ancianos más a o menos decrépitos y teóricamente célibes que tienen audiencia con Dios todos los viernes a las siete y treinta de la tarde y que se permiten opinar hasta de como debemos meternos en la cama con nuestra señora. Yo no pongo en duda esta definición, pero, más que ante una gerontocracia, a mí me parece que estamos ante una gordocracia. ¿Alguien ha visto a un obispo y mucho menos a un cardenal canijo? Mire usted al obispo de Alcalá, con su hermosa carota ideal para jugar al abejorro; o al arzobispo de Valencia, tan bajito y tan redondo que casi parece más una albóndiga que un individuo, eso sí, una albóndiga elaborada por Ferrá Adriá como mínimo, sobre todo revestido con los ornamentos pontificales.
El gran Demetrio nació en 1950 en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no me da la gana de acordarme. Fue ordenado sacerdote en 1974, llegando a ser, como tal, profesor de Cristología y Soteriología (una bolsa de panchitos para el que sepa el significado de esta palabreja) en el seminario de Toledo. Muy pronto se distinguió por la reciedumbre de su carácter y sus convicciones, hasta el punto de que Juan Pablo II, que se derretía con los curas montaraces, lo nombró obispo de Tarazona en 2004. En 2010, Benedicto XVI,que no es que se derritiera, sino que perdía hasta las calzonas con los mismo curas, lo nombró obispo de Córdoba, siendo, además, en la actualidad, obispo asesor de la Orden de las Vírgenes en España, ¡toma ya! Y aquí, en esta bendita ciudad de todos los demonios, ante el dulce sometimiento de los poderes políticos y el no menos almibarado del mundo cultural y científico (léase Universidad), el gran Demetrio viene demostrando que su elección para el cargo que ocupa no pudo ser más acertada.
Demetrio es un nombre de origen griego que viene a significar perteneciente a Démeter, diosa de la Agricultura. Pero al gran Demetrio el campo le produce alergia. Él es más de la milicia, a la que perteneció San Demetrio, un santo catalogado por la Iglesia como megalomartir, natural de Tesalónica, donde nació hacia el 270, y que según la leyenda ocupó desde muy joven un alto cargo en el ejército romano, al parecer, gobernador militar de Tesalónica, siendo asesinado (martirizado, afirma la Iglesia) en los baños públicos de Sirmium (actual Mitrovic, en Serbia) hacia el 306 (no se conocen con exactitud ni la fecha de su nacimiento ni la de su muerte), por orden del emperador Maximiano, debido al proselitismo que ejercía entre los soldados, y al que se le suele representar como guerrero, a caballo, acometiendo a los enemigos de Cristo, tal y como Éste lo hacía, con espada, lanza, flechas y escudo.
Según la astrología, los individuos que llevan el nombre de Demetrio (femenino Demetria), ponen todo su empeño en cambiar las cosas que no le gustan, siendo, al mismo tiempo, sumamente hábiles en los negocios. ¡Y vaya si el obispo cordobés hace honor a esta pretensión de la astrología! Si el gran Demetrio es grande lo es no tanto por la contundencia en la defensa de sus atribuciones o por el vigor soteriológico (ya tenemos otra vez la palabreja) que derrocha en sus homilías, con afirmaciones tan rotundas como que la Unesco tiene programado para los próximos veinte años que la mitad de la población sea homosexual, sino sobre todo por el vigor cristianísimo con que se dispone a cambiar las cosas que no le gustan. Cuando llegó a la ciudad califal, nombre con el que hasta no hace mucho se conocía también a Córdoba, se encontró con que su antecesor en el cargo episcopal, el nunca bien ponderado Juan José Asenjo Pelegrina le había birlado a la ciudadanía cordobesa la Mezquita-Catedral por el mismo precio por el que, según cuenta el Evangelio, Judas vendió a su Maestro: treinta monedas de plata, si bien, cosas de los tiempos modernos, la plata se había convertido en euros. Desde entonces, y con la propiedad en el bolsillo, el gran Demetrio se ha empeñado en borrarle al monumento, Patrimonio de la Humanidad, el nombre de Mezquita, y lleva camino de conseguirlo.
Dueño universal del asombroso edificio, el gran Demetrio hace y deshace en él lo que le sale exactamente del mellizo izquierdo, llamado también dídimo. Tengo un amigo, Centeno, que trabajando desde muy joven en Correos, se aficionó a la historia, cursó la carrera en la Universidad de Córdoba sin dejar de trabajar y se convirtió en un notable arabista. Conoce la Mezquita-Catedral como no llegaría a conocerla en diez vidas que viviera el Demetrio este del que estamos hablando. Ni veces que hemos visitado la edificación un grupo de amigos con él como guía. ¡Qué maravillosas eran sus explicaciones, con cuánto detalle se demoraba en cada elemento! El tío sabía el origen de cada columna, de cada capitel, de cada piedra. Si le hubiéramos apretado, nos hubiese dicho hasta el nombre de cada uno de los canteros que trabajaron en la obra a lo largo de la construcción. Mañanas enteras pasábamos escuchando fascinados sus explicaciones. No éramos turistas. Éramos todos cordobeses jóvenes ansiosos de conocer de voz de un experto la historia y la descripción del prodigioso monumento.
Esto, por ejemplo, ya no se puede hacer. El gran Demetrio ha instaurado un régimen de visitas guiadas para grupos, por insignificantes que sean, de modo que los guías sólo pueden ser los elegidos por el cabildo, guías que cuentan la historia que al gran Demetrio se le ha ocurrido componer y que desnaturaliza por completo la real del edificio. A usted, que conoce la Mezquita, ni se le pase por el magín enseñársela a un grupo de amigos o conocidos, locales o foráneos, porque tan pronto como empiece sus explicaciones se verá rodeado por una jauría de mastines, armados con porra y pistola y a los que el gran Demetrio paga, que le impedirán llevar a cabo su propósito.
Hábiles para los negocios, dice la astrología que son los Demetrios ¿Hábiles? ¡El gran Demetrio es un as en el manejo de la pasta! Con toda la cara dura que sólo puede tener un obispo católico y con el silencio ominoso del pipiolo que preside el Ayuntamiento cordobés, la madame de la Junta de Andalucía y el Marianico ese del gobierno, el epíscopo cordobés cobra por la visita al monumento ocho euros de vellón, importe que, como figura en la entrada y aunque usted no tenga más narices que pagarla, se considera un donativo. De este modo el gran Demetrio se ahorra el IVA, como se ahorra el IBI por la posesión del edificio. En 2014 la Mezquita tuvo un millón cuatrocientos mil visitantes (1.400.000), que a razón de ocho euros por cabeza hacen un total de once millones doscientos mil euros (11.200.000 €).La cultura en España está gravada con un IVA del 21%, lo que significa que nada más ese año, el obispo cordobés nos ha birlado a todos los españoles la no despreciable cifra de dos millones trescientas cincuenta y dos mil euros (2.352.000 €). Y ni el inmenso Montoro, gran chupador de sangre desde el Ministerio de Hacienda, dice esta boca es mía, a pesar de la necesidad de ingresos que tiene el Estado español. Y no sólo no paga impuestos, sino que el gran Demetrio no da cuenta de lo que hace con la pasta ni a Dios. Desde luego, en la conservación del edificio gasta bien poquito, porque el noventa por ciento de las obras que en él se realizan se lo pagamos todos los españoles. ¡Y todavía son legión en Córdoba los que no conocen esta situación y casi más los que conociéndola están encantados con ella! ¡No se puede ser más hábil ni más gilipollas, respectivamente!

16 comentarios:

Ozanu dijo...

Me he reído muchísimo con la historia. La mejor de las sátiras es, a veces, la propia vida real.

ben dijo...

En fin,aparte de llamarle gordo,no aportas nada nuevo.Como indicas es un donativo,por lo tanto no se
puede aplicar IVA.De lo que dices del número de visitas,ingresos,te falta saber los gastos,que corres
ponde a seguridad,mantenimiento ect.Es que de eso se trata,de saber todas las cuentas y que sea de
conocimiento público,hoy por hoy no es de obligación.Son las instituciones públicas la que le corres
ponde la responsabilidad de controlar de alguna manera.Parece que por fin la Junta de Andalucía quie
re implicarse en el hecho,ya veremos en que queda.Soy partidario,en que se ha de controlar y vigilar
todo lo que concierne al control económico de la Mezquita,que no pase lo que ocurrió con CajaSur y
su quiebra.
Una cosa curiosa es que en las encuestas que se hacen,sobre el control del Cabildo sobre la Mezquita,
un 80% está contento de como se lleva.
Cuando yo hacía,en los finales de los 60,de guía no oficial,ya sucedía lo que indicas.No sé de que
te sorprende,que se persiga a los guías no oficiales,eso sucede en todas partes.Los guías oficiales
han hecho una carrera y unas oposiciones y tienen una responsabilidad sobre lo que explican.Porque
desde luego,los guías aficionados dicen muchas tonterías.Yo las decía.Tu amigo sería muy estudioso
sobre el tema,pero no era guía oficial.Hay mucha gente que "entiende" de curas médicas,pero no son
médicos.

Melastregues dijo...

Me llamo Ito, ben/ito y no entiendo nada y soy tontísimo....

Molón Suave dijo...

Ozanu: Nunca vienen mal unas risas, ¿no?, aunque el asunto es más bien para llorar.

Molón Suave dijo...

Ben: Hombre, Ben, que somos perros viejos y no hay más ciego que el que no quiere ver. Un donativo es, como su nombre indica, algo que se da voluntariamente, una donación; en cuanto que es obligatorio deja de ser un donativo para convertirse en una entrada, como cuando vas al cine, vamos, o al teatro, y las entradas pagan su IVA.
La de guía turístico es una profesión muy honrada que no debe permitir intrusismo, tampoco manejo. En Andalucía está regulada por el decreto 2002 de julio de la Junta. Los futuros guías deben superar un examen de idoneidad. Pero es que el cabildo catedralicia se pasa esta norma por los adminísculos y escoge para la Mezquita-Catedra sus propios guías, a los que les hace un examen de conocimientos del arte cristiano, marginando por completo todo el arte musulmán.
Los guías, naturalmente, cobran por su trabajo. Pero yo no me refería a los guías, sino a que tú entres con un grupo de amigos, pongamos sólo tres, no hacen falta más y le cuentes el monumento SIN COBRAR UN CÉNTIMO. ¡Esto, esto es lo que, además de seleccionar a los guías, PROHÍBE EL CABILDO! En mi entrada lo dejo meridianamente claro
En la red circula el video explicativo de la edificación que ha elaborado el propio cabildo. Búscalo, es fácil de encontrar. Dura cuarenta y siete minutos y es una vergüenza, como es una vergüenza que una ciudad reniegue o, cuando menos, olvide por completo la época de su historia más brillante, cuando fue la gran capital cultural y científica de Occidente.

Molón Suave dijo...

Melastregues: ¡Ja,ja,ja,ja, ja! Un abrazo, compañero, extensivo a todo el grupo.

ben dijo...

Que sí Molón,que lo de donativo es una forma encubierta de vender una entrada,por eso digo que
es necesario que actue los poderes públicos y que la Junta de Andalucía,parece que quiere inter
venir.Este asunto de las entradas al recinto y del intrusismo,viene de viejo,no es cosa de este
obispo,ya te digo que en los finales de los 60,eran memorables las broncas que echaban los
guías oficiales a los estudiantes que hacíamos de cicerones,entonces no había seguratas.Y tam
bién ocurría que te llamaban la atención si dabas explicaciones a personas dentro de la Mezquita.Entonces me parecía una barbaridad,a mis 17 años y más de una bronca tuve con los
guías,hoy día veo las cosas de otra forma.Pero en todo caso,insisto,los poderes públicos no
han actuado,cuando debían haberlo hecho,dejando las cosas en su sitio.Es verdad que este obispo
no hace nada,para colaborar con la Junta y parece que sólo le interesa el valor cristiano del
recinto sin preocuparle otros valores,otras culturas relacionadas con el edificio.Esperemos
que las cosas cambien.

Numeros dijo...

Hilarante entrada, sí señor.

Un par de puntualizaciones. Coincido con Ben en sus planteamientos, en especial en lo tocante a los guías . Recuerdo haber ido a la Mezquita de niño con mi padre y como éste se puso a explicármela. Hasta ahí normal. Lo malo fue que un par de turistas se pegaron a nosotros y los guías saltaron como leones. Por ser niño no me enteré de mucho, ya se encargó muy bien mi madre de apartarnos, pero sí recuerdo alguna voz más alta que otra y alguna que otra palabra impropia de la santidad del lugar.

Lo que no acabo de ver muy claro es que c+ñ+s tiene que ver la astrología con el significado de los nombres.

Para terminar, a algún hijo de p... se le ocurrió poner en el teclado la b junto a la v, de manera que sin querer grabamos la cultura en un 21%, como si fuera un CD, en vez de gravarla con un 21% de impuestos ;-)

Molón Suave dijo...

Números: En los años setenta que tú dices los guías oficiales se disputaban el poco turismo que todavía llegaba a Córdoba y, en consecuencia, a la Mezquita y, claro, no permitían intrusos, y hacían bien. Sin embargo, en esos años, 73,74,75, yo la visité frecuentemente con el amigo que cito en mi entrada y un grupo formado por cinco o seis parejas de novios y matrimonios, todos de Córdoba, y nunca tuvimos el menor problema. En los años 80, yo mismo se la enseñé a algunos amigos que venían de fuera, en grupos de no más de tres o cuatro personas, igualmente sin problemas. Sin embargo, esta navidad pasada estuve con dos sobrinos de 19 y 20 años y ya tuve problemas. Yo llevaba un pequeño plano para que vieran con detalle el proceso de las distintas ampliaciones y, tan pronto como lo saqué, ya tenía a mi lado uno de los gorilas diciéndome que aquello no se podía hacer. Estuve a punto de liar el follón, pero, en atención a mis sobrinos, opté por guardar el plano, disimular, huir del gorila y seguir contando sin plano.
Pero la cuestión no es esta, con todo lo que de discutible que es. La cuestión es que el cabildo con el obispo al frente SE SALTA LA NORMATIVA Y ESCOGE, DE ENTRE LOS OFICIALES, A LOS GUÍAS QUE A ELLOS LES PARECE, A LOS QUE, A CONTINUACIÓN ADOCTRINAN SOBRE LO QUE TIENEN QUE CONTAR, que en resumen es: Hubo una templo cristiano, la basílica de San Vicente, luego se produjo la INTERVENCIÓN musulmana, así intervención, y posteriormente siguió la catedral. El vídeo, que puedes encontrar fácilmente en la red, se demora en esta idea durante cuarenta y siete minutos con explicaciones que llegan a ser vomitivos por el descarado escamoteo de la verdad.
Por cierto, muy oportuno lo de la b/v. Por más que lea y relea la entrada antes de publicarla, no hay ocasión en que no se me escape una errata. Gracias, ya está corregido.

Paco Muñoz dijo...

Rafael enhorabuena como siempre, una entrada digna de que se estudie en las escuelas. Una mezcla de ironía, de guasa (que nos hace mucha falta), y de historia como siempre. Sabe como salvarnos (la bolsa donde la recojo). Por otro lado dice el refrán: "si los curas comieran chinos del río, no estarían tan gordos los tíos joíos". Yo también estoy gordo y... bueno pues soy gordo. Un abrazo

ben dijo...

Molón,has abierto otro frente en la discusión.Vaya por delante que no sé el criterio que tiene el Cabildo,para
seleccionar a los guías oficiales,ni que tipo de pruebas hace.Pero me resulta muy duro que alguna entidad sea ci
vil,militar o religiosa adoctrine a una persona para que diga lo que interese a esa entidad.Por eso pienso que la
Junta de Andalucía debe tomar carta en el asunto.Mezclas un video,con lo que un guía oficial diga a un grupo.No sé
pienso que dejas en muy mal lugar a esos profesionales.En todos los años que tú dices,he visto encontronazos entre
seguratas y visitantes por asuntos de intrusismo.Como yo los tuve de joven,siempre me ando con cuidado cuando lle
vo familiares a la Mezquita.Aparte de eso,hay muchos letreros,actualmente, que avisan de la no tolerancia del intrusismo,

harazem dijo...

Molón, te has olvidado de una faceta de Monse Deme hipersobrosona. Imagino que sabes que el creador del lema “Catedral, antes muerta que Mezquita” fue el último Martillo de Arrianos de la Conciliar Hispania. En su etapa de obispo de Tarazona descubrió el último jirón de la herejía arriana en un libro que publicó un cura-teólogo progre, Padre Pagola, se llama el haereticus. Fino fino filipino anduvo Monse Deme en su pesquisa, tanto que por ello lo mandaron como premio a ocupar la sede del Primer Martillo, Osio. Bueno, hay otra versión que dice que acabó tan cansado por el esfuerzo que le pidió a Susan que lo mandara a Córdoba porque un cura cordobés le había dicho que era la sede del Ocio, pensando que aquí se rascaría los güebos… Pobrico… no sabía la que le esperaba.

Molón Suave dijo...

Paco: Bueno, tú tal vez estés gordo (para mí que sólo tienes algún kilillo de más) pero no llevas quipa ni gorro egipcio ni báculo ni cruz al pecho, vamos que no eres obispo, ¡todavía! Un abrazo.

Molón Suave dijo...

Ben: ¿Que yo abro otro frente? En modo alguno, ese frente estaba ya incluido en la entrada. ¿Que dejo en mal lugar a los guías oficiales? Serán ellos lo que se ponen en ese mal lugar al aceptar las recomendaciones del obispo, porque el asunto es tal y como lo cuento. Y, por último, me pregunto por qué narices no puedo yo enseñarle mi ciudad con todos sus monumentos a quien me de la gana, siempre que lo haga sin ánimo de lucro.

Molón Suave dijo...

Manuel: Pues no, no conocía esa historia que, desde luego, es de lo más sabroso. Lo que tú no sepas de Córdoba. A tu lado, yo no soy más que un triste aprendiz. La tendré en cuenta para futuras entradas. Un abrazo.

ben dijo...

Pues llevas toda la razón Molón,en ese negocio en que se ha convertido la visita a la Mezquita,con todos
sus intereses creados,ya no es mi preocupación,en la que no pueda guiar a mis amigos y familiares en la
visita al edificio,cuando vienen de Barcelona,es el observar la poca gente que hay en misa mayor,cuando
alguna vez asisto con mi mujer,para recordar tiempos pasados.Comento con mis hijos,como en los años 60
y 70 se llenaba la Catedral,de gente del barrio y de toda Córdoba que asistía a la misa mayor.Todo ha
cambiado.Mis hijos,incluidos los políticos,no entienden mi tristeza,son todos ateos,agnosticos...Pero
lexe son mis recuerdos.