lunes, 15 de diciembre de 2014

Colonoscopia y cinismo

LA COLONOSCOPIA

El viernes pasado me han practicado una colonoscopia. Para el que no la conozca, la prueba en sí no es demasiado molesta, entre otras cosas, porque te sedan ligeramente y casi no te das cuenta de nada. Más farragosa es la preparación: un día con sólo un filetito y una rodaja de merluza a la plancha, día y medio después ingiriendo únicamente líquidos transparentes y, por último, lo verdaderamente fastidioso, los dos enormes litrazos de una preparación nauseabunda que tienes que beberte vaso a vaso con un intervalo de diez a quince minutos, y que, al poco de empezar, te obliga a permanecer sentado en el inodoro unas cuantas de horas. 
Con unas cosas y con otras, me pasé dos noches sin dormir, las dos anteriores a la prueba. No tengo miedo a la muerte. La tuve y en alto grado allá por los últimos años de la adolescencia y los primeros de la juventud. Ahora ya no. Si estuviera en mi mano evitarla, quizás siguiera temiéndola como una posibilidad que no quisiera sufrir, pero, puesto que la tema o no, voy morir, ¿de qué me vale temerla? Puro conformismo, seguramente, pero en esto, amigo, poca oportunidad de revelarse queda. Lo que sí me preocupa es el sufrimiento y la lenta consunción que, antes de la muerte, producen determinadas enfermedades, motivo por el que las molestias que, desde hace algún tiempo, venía padeciendo en el colon, me tenían preocupado.
Bien, tengo el colon en su parte descendente como la cámara de una bicicleta de los años cuarenta que hubiera permanecido a la intemperie hasta el día de hoy o como un acordeón desvencijado Pero, aparte de esto, que puede causar molestias más o menos intensas, el señor doctor no encontró vestigio alguno de ninguna de las enfermedades temidas por mí en las semanas previas, por lo que, según él y en lo que a este respecto se refiere, puedo tener cuerda todavía para un rato.

EL CINISMO

La prueba me la hicieron a la hora del Ángelus. Fue una cosa rápida, de modo que, tras recuperarme de la sedación, cogí a mi mujer y me fui con ella a un restaurante para celebrar el resultado. Cuando llegué a casa eran ya casi las cuatro, me senté en mi sillón a la mesa camilla, con el braserito encendido y me quedé frito en un instante. Estaba en lo mejor del sueño cuando, de repente, ¡pataplás!, sonó el teléfono. Sonó y sonó, mientras yo lo oía en la lejanía, hasta que dejó de hacerlo.
Pero ya me había despertado lo suficiente como para no poder seguir durmiendo, de modo que, para despertarme del todo, pinché la televisión. Luego me daría cuenta de que había puesto 13 TV, pero en aquel momento lo que vi fue a un obispo y a un presentador. Hablaban de ese muchacho negro que "empleado" en un semáforo de Sevilla como "vendedor" de pañuelos de celulosa había devuelto un maletín con tres mil euros en billetes y otros quince mil en cheques encontrado en la calle. El presentador le preguntó al obispo si no le parecía aquél un gesto extraordinario, dada la supuesta condición humilde del muchacho. El obispo, bien lustroso él, bien alimentado, sin duda bastante mejor que el vendedor, contestó, palabra arriba, palabra abajo, que eso debía de ser lo corriente, lo normal. Ya sabemos -añadió- que normal viene de norma y que para los cristianos nuestra norma es el Evangelio.
No podía ser más cínica la respuesta del señor obispo, a estas alturas no debería escandalizarme, pues es el cinismo al que nos tiene acostumbrados la jerarquía católica. Podría referir multitud de pruebas, pero voy a exponer sólo una: sin duda, responde total, completa y absolutamente a la norma evangélica, la apropiación de bienes que careciendo de titularidad específica han sido siempre públicos y se han mantenido y se mantienen con aportaciones del Estado, es decir, con los impuestos que pagamos todos. No sólo templos, sino también casas, monumentos, plazas y terrenos rústicos. O sea, mientras con la boca el señor obispo nos dice que, siguiendo el Evangelio, deberíamos devolver lo que no es nuestro, con las manos, él, junto con sus colegas, se apoderan de lo que es de todos.
En este campo la Iglesia, desde luego la Iglesia española, se comporta además con un doble cinismo. En Córdoba es conocido el caso de la Mezquita, hasta a la que el nombre pretenden quitarle, Pero no voy a referirme ahora a la Mezquita. En el siglo XV se instalaron en la ciudad los frailes terciarios regulares de San Francisco. Aquí, después de distintos avatares, consiguieron crear el convento Madre de Dios, cuya iglesia, como muy bien cuenta Manuel Estévez en su blog Luchemos por Córdoba, se edificó entre los últimos años del siglo XVII y el 1715, fecha de su inauguración. La construcción de este templo fue costeada -dice Estévez y es uno de los que mejor conocen en Córdoba esos barrios- en su mayor parte por el Ayuntamiento y el resto por el gremio de hortelanos y las industrias de la Carrera de la Fuensanta, es decir, el obispado cordobés no puso ni un real, aunque el templo terminó cayendo bajo su jurisdicción, que no su propiedad. El convento dejó de existir con la Desamortización del siglo XIX, pero la iglesia siguió funcionando como parroquia hasta 1979. Desde esta fecha, ahí está, completamente abandonada y entrando poco a poco en ruinas, mientras las imágenes que contenían han sido trasladadas al Museo Diocesano. Pues bien, al obispado no se le ha ocurrido inscribirla como propia en el Registro de la Propiedad.
Caso bien distinto es el de la iglesia de San Agustín. Este templo permaneció cerrado y abandonado durante más de veinte años. En 2009 fue reabierta al culto, después de una completa restauración llevada a cabo por la Junta de Andalucía, con un coste de 3,6 millones de euros, que han salido del bolsillo de todos los andaluces que pagan impuestos. El templo es una auténtica joya del barroco andaluz y tras su restauración ofrece una imagen impresionante, con sus cubiertas, muros y pilares enteramente cubiertos de frescos propios del estilo. Sin embargo, mientras la iglesia permaneció cerrada, el obispado cordobés se mantuvo inmóvil, pero tan pronto como fue restaurada, no tardó nada en apoderarse de ella, inscribiéndola a su nombre en el Registro de la Propiedad.
Ante tal grado de cinismo, a quién le puede extrañar que los fieles, siguiendo el ejemplo de sus autoridades, hayan decidido en su abrumadora mayoría hacer también de su capa un sayo y cumplir con los preceptos de su fe como y cuando les viene en gana. Lo malo es que esta situación, que sólo debería afectarle a ellos, nos afecta a todos, querámoslo o no, pues somos todos, no sólo los fieles, los que mantenemos, y de qué modo, a semejante institución.

19 comentarios:

ben dijo...

Yo sigo opinando,que la inmatriculacion no demuestra derecho a propiedad alguna,consiste sólo
en poder registrar una propiedad en el Registro,en este caso por una ley poco afortunada.
Ahora bien,en el caso de San Agustín la Junta ha hecho una buena reforma y parecía que iba a dedicar el edificio a museo,yo he visto una muy buena de lingotes de plata.Al final se va a dedi
car al culto,incluso será el lugar de veneración de la Virgen de las Angustias,con toda la pro
blemática que ha traido ese hecho.La Iglesia en este caso ha sido congruente,si el estado le per
mite la inmatriculación.Otra cosa es que se esté de acuerdo con el hecho de la inmatriculación.
Corresponde a lo poderes públicos el decidir lo conveniente al bienestar de sus ciudadanos.
Es que volvemos a lo mismo una y otra vez.Pero yo Molón no veo egoísmo,siempre que sean lugares
de culto.Ahora si viéramos especulación inmobiliaria con esos edificios,ya sería para saltar.
Mira si entra Podemos,lo mismo arregla eso.Como ellos pueden con todo.Molón,La Junta de Andlucia
con dineros de todos ha puesto mucho dinero,incluso el Ayuntamiento va arreglar la plaza.Todos
esperamos que todo eso va ser muy bueno para la economía de ese barrio,al tiempo.Para mi no deja
de ser una buena inversión,aparte de la simbología para el barrio y su Virgen.

Miroslav Panciutti dijo...

Curioso como enlazas tu colonoscopia con el secular cinismo de la jerarquía católica. Te confesaré que casi me ha interesado más la primera, porque –casualidades– también la semana pasada tuve yo que pasar por lo mismo. En mi caso, algunas ligeras diferencias, como que la antevíspera no estuve a dieta (sí el día anterior) y que tampoco fueron tan espectaculares los dos litros del asqueroso bebedizo (moviprep, creo que se llamaba). Me la hicieron a las 9 de la mañana, por lo que hube de levantarme a las 4:30 para prepararme la última dosis; debió de ser por la falta de sueño que me quedé roque con la sedación, yo no me enteré de nada.

Ozanu dijo...

Me alegro por ti de que andes bien de salud. Pues no me llama la atención la actitud de la Iglesia, siempre ha sido de "haz lo que te digo y no lo que hago".

Melastregues dijo...

Un abrazo en el bazo (que no en el colon) y que sepas que en el norte te queremos un montón

Lansky dijo...

"...puesto que la tema o no, voy morir, ¿de qué me vale temerla?" . Francamente,Molon. no me parece un buen argumento contra el temor a la muerte; desde luego muy inferor al famoso de Epicuro que precisamente la Iglesia persiguió. El miedo es evolutivamente adaptativo, y la reflexión sobre ese miedo, para evitar pánicos y fobias, es decir, miedos incontrolados, es la mejor opción. Evidentemente es el peaje de tránsito, la decrepitud y la agonía lo intimidante y lo demás, extiguirnos, no sólo no tiene remedio sino que probablemente es lo mejor, desde luego es una condición sine qua non de la propia vida.

Me alegro de que no haya sido nada

Molón Suave dijo...

Ben: La Iglesia no se está apoderando sólo de templos, también de plazas, como la del Triunfo o la del Pocito, en Córdoba, de ermitas y el terreno en el que asientan que fueron en su día donaciones de particulares a los pueblos, sin mediación de documento alguno. Desde San Agustín a Tomás de Aquino, numerosos padres de la Iglesia y teólogos condenan las leyes injustas, incluso alaban la rebelión contra los tiranos. La ley del señor Aznar es manifiestamente injusta y la Iglesia no comete un acto de egoismo al inmatricular, es decir, al registrar como propio algo que no lo es, sino una apropiación indebida, o lo que es lo mismo, lisa y llanamente un robo, ¿para qué vamos a emplear eufemismos? Y no, no es lo mismo adecentar una plaza que una iglesia, porque la plaza es de uso de todos los ciudadanos, independientemente de sus creencias naturales o sobrenaturales, su filiación política, su sexo, etc., en tanto una iglesia es para uso exclusivo de los católicos. Esto es de una elementalidad que da hasta bochorno exponerlo. Por otra parte, los templos de Córdoba están actualmente cerrados todo el día, sólo se abren para los actos litúrgicos, por lo tanto, ni siquiera están para ser visitados.

Molón Suave dijo...

Miroslav: Como cada maestrillo tiene su librillo, a lo mejor cada médico tiene también el suyo. Moviprep se llama el liquidito, sí y a mí me resulta nauseabundo, sobre todo, por la cantidad y porque te tienes que trincar un vaso cada poco rato. ¡Y lo que viene detrás! Luego, ya la prueba no te enteras, yo también me dormí, por la sedación, claro y ni siquiera oí lo que hablaban el médico y el anestesista. Espero que el resultado haya sido también positivo para ti, quiero decir que no hayan encontrado nada chungo.

Molón Suave dijo...

Ozanu: Gracias, aunque bien, bien lo que se dice bien... Este maldito colon me trae frito, en cuando que me paso, aunque sólo sea un milímetro, en lo que como, ¡zas, traqueteos de todos los colores.

Molón Suave dijo...

Melastregues: Gracias, muchas gracias. Nosotros, mi mujer y yo, también os apreciamos mucho y, con frecuencia, recordamos el buen día que echamos. En diversas ocasiones hemos pensado incluso en hacer un viajecito por esas tierras vuestras, pero ella, últimamente, anda fastidiada con la espalda y no aguantaría el viaje. Si mejorase, quizás este verano podríamos hacerlo. Ya nos podríamos en contacto.
Un abrazo, extensivo para todo el grupo.

Molón Suave dijo...

Lansky: El argumento es simple, pero a mí me sirve. Y, ¡cielos!, no me siento yo capaz ni de atar siquiera las sandalias de Epicuro.

Lansky dijo...

Hay una substancial diferencia entre un argumento simple y uno falaz, si te sirve un argumento falso, como creo que es el de tu caso, te engañas a ti mismo

Molón Suave dijo...

Lansky: Un problema de salud familiar me impide estar por aquí tanto como yo quisiera. Por eso tardo en contestarte.
¿Falso, dices? ¿Falaz? Muy taxativo me parece. Ya puestos, no veo yo en qué es inferior mi argumento al de Epicuro. En cualquier caso es un engaño dulce y a mí me sirve. Y no, no creo que me engañe. "El miedo es evolutivamente adaptivo" Este un tema largo que requiriría su tiempo para desarrollarlo. Pero yo creo que el miedo puede ser evolutivamente adaptativo en situaciones inevitables. Por ejemplo, la muerte, por la que todos tenemos que pasar, o una operación difícil e inevitable que puede servir para salvarnos la muerte. Pero hay montañas de miedos producidos por situaciones evitables, por ejemplo, el miedo a las alturas, o a la oscuridad, etc. que para vencerlos no basta ni mucho menos con la reflexión, sino que es absolutamente necesario enfrentarse a ellos, o mejor, a la situación que los produce.
En cuanto a los de las fincas y las alambradas, como veo que ya metiste otra entra entrada, te contesto por aquí. Se trataba no de una metáfora o una ironía, sino de puro sarcasmo ante el cabreo que me produce ver hechos unos zorros tantos hermosos lugares de la sierra cordobesa. Y no me refería a pobrecitos que no tienen donde caerse muertos, sino a gente que llega con sus automóviles hasta los sitios más increíbles, preparan su perol y allí dejan toda la mierda. Y lo más curioso es que los mismo vuelven al mismo sitio. En cualquiera caso, me gustaría saber qué harías tú ante la hipótesis que yo planteaba, que de repente, sin tu intervención personal, te encontraras propietario de una finca de buenas dimensiones, digamos un mínimo de 200 ó 300 hectáreas. ¿Venderla? Eso no me vale, porque sería deshacerte del problema de una manera bien fácil. ¿Regalarla? ¿A quién? ¿Cómo? Tuve un amigo de una familia de adinerada de Córdoba que heredó una enorme finca de sus padres. Se trataba de una finca dedicada al cultivo de frutales. El, un católico convencido, quería vivir la pobreza evangélica y renegaba de la herencia. Explotó la finca durante un tiempo, favoreciendo cuanto pudo a sus trabajadores. Más tarde, lo dispuso todo para legarle a ellos la finca en régimen de cooperativa. Al mismo tiempo, con el producto de la finca creo una fundación de carácter social y cultural. Mi amigo murió en un accidente de automóvil y se cumplieron las cláusulas del testamento. De esto hace ya más de viente años. La fundación está prácticamente desaparecida y la finca vegeta, habiendo perdido sus frutas la extraordinaria calidad que tuvieron en otro tiempo. Es decir, yo creo que la tierra debe ser para el que la trabaja, pero el tema no tiene una solución fácil y mucho menos expeditiva, sino se lleva a cabo de manera general o, por lo menos, con la suficiente amplitud como para que no suponga un fracaso.

Lansky dijo...

Pues no, aunque renueve a otro post puedes comentar en el mío al que aludes, que es donde yo creo que hay que hacerlo. Y sigo pensando que lo que dijiste era en sentido figurado, pero hay que tener cuidado: sonaba muy feo a mis oídos y pro loq ue vi también al de otros comentaristas. Por lo demás, los vándalos camperos son relativamente pudientes, van en coche, efectivamente.

Y sí, volveré a ser tajante, sobra decirlo, pero lo colocare: 'en mi opinión', tu argumento es muy inferior al de Epicuro; en cuanto a la adaptabilidad del miedo, como el asco con los tóxicos, no es que sea largo de explicar, es que no va por donde tú crees.

Molón Suave dijo...

Lansky: desde luego no se puede negar que eres un polemista formidable. Yo escribo un entrada en mi blog y tú te agarras a un punto para mí marginal que, sin embargo, reconozco que puede dar lugar a la polémica. A continuación te hago una pregunta directa con respecto a un comentario mío a una de tus entradas y tú, en lugar de contestarla, me echas la bronca porque no te contesto en el lugar correcto.
Bien, vayamos por partes: con respecto al miedo, a mí me parece, en primer lugar, que es mucho creer que tú creas que yo voy por donde tu crees que yo creo. La muerte es un hecho, un hecho objetivo, al que todos tenemos que enfrentarnos, un hecho, además, que produce miedo y un miedo que mucho no con siguen superar nunca. Cada cual se enfrenta a este miedo como puede. Yo en mi aserto hablo en singular, esto quiere decir que no pretendo sentar cátedra ni compararme con nadie y mucho menos a animar a que nadie siga mi camino. A mí me sirve, punto. El miedo es evolutivamente adaptativo y la reflexión es lo mejor para superarlo, dices. Bien, yo no lo niego, simplemente afirmo que no siempre es así, ni tiene por qué servo. Digo más: que determinados miedos sólo se superan enfrentándose directamente a la causa que los provoca. Digo que por mucha cognición que se le inculque a un sujeto, como no se enfrente a la causa que lo provoca no logrará superar su miedo. Y hablo, sobre todo, desde mi experiencia personal. Con ocho años vi en un cine de verano la película Los crímenes del museo de cera. La escena en que la protagonista le rompe la falsa casa al director del museo y aparece su rostro quemado me impacto de tal manera que durante mucho tiempo era incapaz de entrar en un sitio oscuro. Vivía entonces en una casa grande y lóbrega con habitaciones laberínticas. Lo pasaba muy mal de noche para entrar en alguna de ellas hasta que llegaba al interruptor de la luz, entonces colocado en sitios inverosímiles. Por ejemplo, mi dormitorio lo tenía en una perilla situada en la cabecera de la cama. Empecé a entrar silbando y cantando, hasta que con el tiempo acabé entrando de manera normal, superado el miedo. Aquí no hubo reflexión alguna, yo no tenía edad ni para imaginarla, aparte de que a esa edad (y casi a cualquiera) es muy difícil que alguien confiese sus miedos a nadie ¿Evolución? Bueno, sí, pero a través del enfrentamiento directo. Cuando los miedos no son patológicos, en cuyo caso puede ser necesaria la ayuda de medicamentos, no hay, a mi juicio, otro camino. Un sicológo puede ayudar, pero sólo para predisponerte con la causa que lo origina. Por otra parte, el miedo es algo negativo, que puede afectar seriamente a nuestra vida y que, por tanto, nos conviene superar. Entonces, qué más da cómo lo haga uno, con tal de que lo consiga. Por ejemplo, no me gustan los toros, en toda mi vida he asistido a una sola corrida y salí bastante asqueado, bien, sin juzgar los distintos aspectos del toreo, qué más da cómo superar el miedo que experimentan todos los toreros al salir a la plaza, si son capaces de enfrentarse al toro y hasta lograr lo que llaman una buena faena. (ya, ya, yo prefiriría mil veces que esta fiesta bárbara no existiera, pero se trata sólo de un ejemplo de una situación que indudablemente produce miedo.) Ya digo en mi entrada, además, que mi argumento es puro conformismo. Pienso que el de Epicuro también lo es, una gilipollez, a fin de cuentas, puesto que no tenemos forma de evitar la muerte. Si la muerte fuese selectiva y no supiésemos quién habría de morir y quién no (una hipótesis absolutamente absurda por su propia irrealidad) ya veríamos si Epicuro hubiera dicho lo que dijo (y no entro a valorar si la muerte es lo más conveniente o si es sustancial a la propia vida, puesto que lo sea o no, es y eso es lo único que importa)

Molón Suave dijo...

Lansky: Sigo, porque, como era largo, el sistema no me dejaba entrar todo el comentario:
Por lo demás, si no te contesté en tu blog fue porque vi que había puesto otra entrada y pensé que ya no verías mi respuesta. Yo no suelo mirar entradas anteriores a la que acabo de poner pensando que alguien haya podido incluir un nuevo comentario. Claro que yo escribo más pausado que tú y cuando pongo una nueva entrada es difícil que no se hayan agotado todos los comentarios posibles, por ello quizás tú si mires entradas anteriores,cosa en la que yo no caí. Pero mi pregunta sigue ahí: ¿qué harías tú si hoy, con la realidad económica actual, por un capricho del azar o el destino te encontraras de la noche a la mañana con una hermosa finca serrana de doscientas o trescientas hectáreas? Yo solté una boutade y tú me contestaste comparando el cerramiento de una finca con la barrera que cierra un país, cuando no puedes ignorar que no es lo mismo, pero de ningún modo, un perolero que un emigrante que, en muchos casos, además de huir del hambre, huye de la persecución política.

Lansky dijo...

Me encantaría que me cayera en suerte la fu¡inquita de marras, procuraría gestionarla y mejorarla y eso implicaría expulsar a los sucios, vándalos y destructores, pero no con vallas electrificadas, metafóricas o no, sino creando empleo, con guardeses o entregándola en gestión a una cooperativa, son los bienes inmuebles abandonados los que sufen ese efecto, el primer abandono es el de los propietarios absentistas

car res dijo...

Lansky,de jubilata te meterías en ese lío de llevar una finca,no me lo creo.Por
lo que te expresas en términos botánicos,parece que te gusta el tema.Aunque con
esto de internet eso de los conocimientos es para dudarlo,pero bueno aún así no
creo que te quieras complicar la vida.Eso de la tierra para todos,la parte que
me toca,ya te la cedo.Pero sí que estoy de acuerdo contigo,en que el campo libre
de alambradas,los caminos libres para caminar.Suerte para todos en la lotería.

Paco Muñoz dijo...

Rafael, no sabía de la exploración, hace tiempo que no hablamos. La diverticulitis seguro te habrá obligado a ello. Me alegro de que los resultados sean tranquilizantes. Hubo un momento que dejado llevar por el relato, cuando recibiste la llamada me puse nervioso pensando que era del hospital, pero mira que bien ha sido relativa a los expoliadores. El domingo estuve en Hornachuelos, pero no en el Seminario, debía tener el completo, había dos autobuses haciendo el sendero, estuve en un yacimiento del mioceno, en el castillo, en un molino y en una necrópolis tardoantigua en Céspedes, además de una visita rápida al monasterio de las Escalonias. Todo interesantisimo. Feliz año. Un abrazo.

Molón Suave dijo...

En efecto, Paco, tendo diverticulosis y colón irritable. Esto da unos síntomas que pueden confundirse con el cáncer, por eso, de tanto en tanto, me hacen revisiones. Llevaba una larga temporada muy bien, pero últimamente un poco de estrés, fatal para esto, me producía molestías que me tenían bastante mosqueado. Bien, nada que temer. Sólo buscar la calma y un alimentación tranquilita. Supongo que el domingo te lo pasarías fenmenal por esos bellos sitios, leí tu entrada sobre el yacimiento que, como siempre, me pareció interesantísima. Un abrazo y que el año que viene os sea propicio a ti, a Conchi y a tus chavales, incluidos los pequeñines (no caigo ahora en su son uno o dos.)