lunes, 5 de mayo de 2014

El dolor de Cristo

El dolor. Siempre el dolor. ¿No es él en el fondo el eje principal alrededor del cual gira nuestra vida? El temor al dolor, que es ya una forma de padecerlo, o su padecimiento directo. Con dolor nacemos, aunque se haya borrado de nuestra memoria consciente, con dolor vivimos y con dolor desaparecemos de este mundo. Dolor físico y dolor moral. Los más o menos abundantes momentos de placer o, al menos, de bienestar, de tranquilidad que disfrutamos a veces qué son sino leves paréntesis, treguas sin negociar que conseguimos arrancarle al dolor. Paréntesis, treguas que, en ocasiones y dependiendo de su duración, nos crean la ilusión de que son eternos y de que la vida puede consistir también en un luminoso discurrir de gozo en gozo.
Los seres humanos tenemos distintas maneras de afrontar el dolor. Muchos, sencillamente, lo niegan. Otros tratan de superarlo atiborrándose de analgésicos de todos los tipos, incluida la visita al psicoanalista. A algunos hasta les entusiasma y se regodean con él como con una obra de arte: son los amigos masoquistas, siempre dispuestos a sufrir con una mueca de gozo en los labios y los ojos inyectados de luz. Buda creyó haberlo vencido levitando en un tiempo sin días, sin horas, sin minutos, en un tiempo sin tiempo. La ciencia lucha por encontrar sus causas con la esperanza de hacerlo desaparecer algún día.
Los cristianos católicos, por su parte, se apuntan a la resignación, eso dicen, tomando como modelo máximo de dolor el padecimiento de Cristo, según ellos, el mayor sufriente de la historia a causa de sus ignominiosas, pero salvadoras, pasión y crucifixión. De acuerdo con esta regla, cualquier dolor que un ser humano sufra no deja de ser una minucia comparado con el de Cristo clavado en la Cruz.
Minimizar el sufrimiento humano mediante la sublimación del padecido por Cristo, tal es, en síntesis, la actitud de los católicos. O, lo que viene a ser lo mismo, cargar pacientemente con nuestra cruz, porque nunca podrá ser tan pesada ni tan angustiosa como la de Cristo y sólo gracias a ella alcanzaremos el reino de los cielos.
¿Pero tan tremendo, tan potente fue el sufrimiento del protagonista de los evangelios? El Domingo de Ramos el, a veces, divertido programa de televisión Cuarto Milenio estuvo dedicado a Cristo. Hubo un cochambroso debate entre el director de una revista esotérica y el profesor Antonio Piñero. Grima daba ver los esfuerzos del profesor por introducir algún argumento razonable en la verborrea del esperpéntico director, que no cesaba de interrumpirlo con auténticas majaderías pseudognósticas.
Pero el plato fuerte del programa fue la intervención del médico forense doctor Cabrera, quien, ante un muñeco de tamaño natural, supongo que de plástico, representando a Cristo yacente, se dedicó, inflamado de fervor, a practicar la autopsia del Difunto. En boca del señor doctor, el dolor de Cristo era el Tema, así, con mayúsculas, que más interesaba a la humanidad. Azotes -el tremendo instrumento romano en la mano-, con desgarramiento de la piel y rotura de costillas incluida; corona de espinas, allí bien visible; clavos con los que los soldados atravesaron las muñecas (no las manos) y los pies de Cristo. Todo descrito al detalle, magnificado tanto con gestos como con exclamaciones. Hasta catorce veces le conté la palabra terrible. Sólo al final de su discurso se le escapó, supongo, una frase que resulta clave en la realidad del asunto: ningún ser humano, vino a decir, ha sufrido de un modo tan terrible en el curso de sólo veinticuatro horas.
Por más entusiasmo que pusiera en su relato, el doctor Cabrera no puede creer lo que decía. Como no lo puede creer tampoco, aunque así lo pregone también, la jerarquía católica ni ningún fiel de a pie medianamente informado. Sin duda, el padecimiento de Cristo fue tremendo. No quisiera yo, en modo alguno, verme en su lugar. Pero qué es lo que hace realmente espantoso un dolor, su intensidad o su duración. ¿O cómo habría que calificar un dolor al que a su intensidad se le añadiera la duración? 
El sufrimiento de Cristo no duró ni siquiera veinticuatro horas y todo terminó con su muerte. Sin embargo, no uno ni dos, sino que a lo largo de la historia se cuentan por millones los seres humanos que han padecido tormentos tan potentes como el de Cristo, pero también mucho más dilatados en el tiempo, lo que hace su dolor infinitamente más horrendo.
Tormentos aplicados por el destino (¿o por la mano de Dios?) -los enfermos de determinados cánceres, por ejemplo, o sus familiares, si aquellos ya fallecieron, saben de lo que hablo- y tormentos aplicados por otros seres humanos, como en el caso de Cristo, que ni siquiera terminan en la muerte, sino que se prolongan y se prolongan en el tiempo, convirtiendo el sufrimiento del torturado en una experiencia real y verdaderamente espantosa.
Los propios católicos, emulando no a su Salvador, sino a los romanos, han aplicado este tipo de tormentos a todo el que a ellos les ha parecido oportuno.
En Córdoba, en la calle Manrique, al lado del Mezquita, existe un Museo de la Inquisición en el que se han reunido un buen número de los instrumentos de tortura que los benditos frailes dominicos y otros de su calaña aplicaban a sus víctimas no durante veinticuatro horas, sino durante días y días, durante semanas y aún durante meses, de manera intermitente, poniendo todo el cuidado en mantener con vida al torturado con el objeto de conseguir su confesión.
Si tienen ocasión, visiten este museo, vean con sus propios ojos tales instrumentos. Luego, si lo creen oportuno, sigan creyendo en el mito de que  no ha existido un ser humano que haya sufrido tanto como Cristo.
 

35 comentarios:

Ozanu dijo...

Además, hay quien comenta, como en el enlace de más abajo, que Cristo murió bastante rápido para un crucificado: la crucifixión tenía por objetivo mortificar a la víctima, en oposición a la decapitación, castigo para la nobleza. Qué curioso que sólo tardara un día en morir.

http://lapizarradeyuri.blogspot.com.es/2010/04/la-crucifixion.html

Lansky dijo...

Morían por asfixia; por la posición sin apoyo de los pies normalmente, así que si sujetaban los pies, con clavos o con una repisa, el asunto era más cruel.

P.S.- detesto a Botero, no sé como consiguió pasar por pintor este ilustrador de gordos

Molón Suave dijo...

Ozanu: Es curioso que sólo tardara un día, sí; menos, vamos, sólo unas horas desde que lo clavaron en la cruz, según los evangelios. Pero yo a lo que voy es a que por mucho que fuera su sufrimiento, hay montañas de seres humanos que tanto física como moralmente han sufrido y sufren más que él.

Molón Suave dijo...

Lansky: A mí NO me gusta Botero tampoco, por eso lo he puesto.
Acabo de leer tu entrada y, aunque lo he intentado (optimistamente), NO consigo que salga. Mis escasos conocimientos informáticos me impiden saber qué puede ocurrir y, por tanto, qué es lo que hago mal. NO, una vez más, NO lo entiendo.

Lansky dijo...

Me apena que por lo que sea no puedas entrar a ver mi entrada. Te pongo aquí el enlace, utiliza el botón derecho del ratón para marcarla y clicquea, te saldra, supongo, un saludo

http://www.lansky-al-habla.com/2014/05/las-edades-del-hombre-y-una-despedida.html

Lansky dijo...

perdón, haz eso que te he dicho, puntea con el ratón y abre el enlace con el botón derecho:

http://www.lansky-al-habla.com/2014/05/el-tiempo-uiniformemente-acelerado-y.html

Molón Suave dijo...

Lansky: tus entradas las leo perfectamente, y no me dejo ni una, salvo cuando no estoy en Córdoba. Lo que no puedo es enviar comentarios. Lo escribo, le doy a publicar, con mi nombre, y, sencillamente, se esfuma. Ya sólo me queda intentarlo, quitando mi nombre y poniendo "Anónimo", a ver si así me deja.
Un saludo

Lansky dijo...

Pues 'anonimate', digo anímate, Molón

Molón Suave dijo...

Nada, Lansky, ni como anónimo. No sé, pienso si no se tratara de mi antivirus que ve una amenaza en tu blog (sin coña.
En fin, que enhorabuena por tu jubilación y que no dejes de escribir (sé que no lo harás).

Jesús P. Zamora Bonilla dijo...

Es bastante seguro que Jesús de Nazareth murió crucificado, pero los detalles sobre su juicio y ejecución son, con gran probabilidad, bastante ficticios, así que lo de que murió en unas pocas horas... pues vaya usted a saber.
http://abordodelottoneurath.blogspot.com.es/2014/03/el-evangelio-y-el-coran-entre-el-mito-y.html

Jesús P. Zamora Bonilla dijo...

Seguimiento

Molón Suave dijo...

Jesús P. Zamora: Bienvenido. Evidentemente, casi no sabemos nada de Jesús. ¿Existió? Parece que el noventa y siete o noventa y ocho por ciento de los investigadores cree que sí. Otra cosa es su pasión, incluida crucifixión. Ahí hay tantas contradicciones, que no hay modo de saber qué ocurrió, al menos, aproximadamente. Pero, claro, yo me atengo a lo que cuentan los evangelios, que es lo que sostiene la Iglesia. Son muchas las veces que yo he oído de labios de sacerdotes que Cristo es un ejemplo para nosotros, porque el dolor que Él padeció es infinitamente mayor que el que podamos padecer nosotros. Y eso, sencillamente, no es verdad. Es lo único que me interesaba sostener en esta entrada.
Un saludo.

Lansky dijo...

Muchos de los investigadores históricos más serios —y eso implica ser independiente de las iglesias cristianas— sostienen su no existencia de forma estricta, apoyados en dos cosas, —una, la primera que voy a mencionar, muy poco opinables—: 1) que la única mención contemporánea a la figura histórica de Jesús de Nazaret es la de un relativamente oscuro historiador romano, Flavio Josefo Antigüedades judías (escrita hacia los años 93-94) y, 2) que los evangelios como fuente histórica son dudosos, porque su interés es hagiográfico o proselitista no histórico. Y porque están escritos (en griego, el idioma culto del momento) muchos tiempo después de la época en la que vivió y murió (varios siglo-, el de Juan el más tardío y ninguno le conoció), La conclusión es que la figura de Jesús es una mezcla de sucesos de varios rabinos heterodoxos distintos que por aquel entonces surgían como setas en la época, y no una figura concreta. Mahoma es una figura concreta, Buda, es decir el príncipe Siddhartha Gautama, contemporáneo de Sócrates, también, pero Jesús…

Jesús P. Zamora Bonilla dijo...

El consenso científico de la inmensa mayoría de historiadores, ateos incluidos, es que Jesus existió, y que casi lo único seguro sobre su vida es que fue crucificado: ninguna secta se inventaría una cosa así, que no servía más que para desprestigiarla. Todo lo demás, por supuesto, es más discutible.
Os recomiendo uno de los libros más serios sobre el tema, por un autor no creyente: http://www.amazon.com/Did-Jesus-Exist-Historical-Argument/dp/0062206443

Molón Suave dijo...

Lanski: Tienes razón en todo lo que dices. Te añadiré más, hay quien opina (los misterios de Jesús, de Timothy Freke y Peter Gandy, por ejemplo) que toda la historia vino a ser un invento de Filón de Alejandría, que habría pretendido crear para los judíos un dios a semejanza de Osiris, como habían hecho la práctica totalidad de los pueblos mediterráneos de la zona. A lo que tú aduces, yo añadiría, que el comentario de Josefo es una interpolación, y también la forma en que acabaron formándose los evangelios canónicos.
La opinión que yo expreso en mi conmentario no es mía. Yo, personalmente, me inclino más por lo que tú sostienes. Esta opinión es de Antonio Piñero, que no me parece en nada sospechoso de apología. Lo que él sostiene y, según él, la mayoría de los estudiosos, ese noventa y tantos por ciento, es que lo más probable es que el hombre Jesús existió. Otra cosa es todo lo que se le adjudica, incluida la crucifixión y, desde luego, la resurrección, en la que Piñero no cree, no porque ésta sea imposible, que lo es, sino, precisamente, por todas las contradicciones que los evangelios contienen sobre la misma. Piñero (y otros muchos) suspiran porque se encontrara esa misteriosa Fuente Q, de la que, al parecer, se derivarían todos los evangelios. A lo mejor esa Fuente Q, si apareciese, resultaría ser un texto de Filón de Alejandría. En cualquier caso, lo que creen los creyentes (si es que creen) no es en lo que dijo Jesús (si dijo algo), sino en lo que los evangelios dicen que dijo. Es decir a quien creen es a los evangelistas

Molón Suave dijo...

Jesús P. Zamora: La crucifixión era, en efecto, una condena ignominiosa que los allegados al condenado procuran ocultar. De hecho, eso hicieron también los cristianos en los primeros tiempos, cuando el símbolo que tenían para identificarse no era la cruz, sino el pez. O sea que el que luego sostuvieran que Jesús fue crucificado no es prueba de que lo fuera, precisamente porque durante un tiempo lo ocultaron.

Molón Suave dijo...

Jesús P. Zamora: La crucifixión era, en efecto, una condena ignominiosa que los allegados al condenado procuran ocultar. De hecho, eso hicieron también los cristianos en los primeros tiempos, cuando el símbolo que tenían para identificarse no era la cruz, sino el pez. O sea que el que luego sostuvieran que Jesús fue crucificado no es prueba de que lo fuera, precisamente porque durante un tiempo lo ocultaron.

Jesús P. Zamora Bonilla dijo...

Molón
Malamente puedes decir que los cristianos "ocultaron" la crucifixión cuando esta se afirma en los documentos cristianos más antiguos, muy anteriores a los símbolos gráficos a los que te refieres tú. La prueba más fiable de la veracidad de la crucifixión de Jesús es, como digo, que a nadie se le habría ocurrido INVENTARSE una cosa así como elemento "crucial" (valga el chiste) de una religión que pretendía conseguir seguidores

Lansky dijo...

No me convence, amigo Jesús P. Zamorala palestina de la época estaba llena de sectas judías enfrentadas, Saduceos, esenios, fariseos,.. hay quién afirma, argumentándolo, que el principal personaje en el que se inspiró, insisto, la ‘recreación’ del Jesús cristiano (los cristianos fueron considerados una secta judía durante los primeros tiempos) parece que se basó en un esenio y los esenios, al revés que los fariseos consideraban que morir de esa forma no era una ignominia al contrario, la figura del pez es posterior muy poco al símbolo de la cruz, que no deja d ser un emblema de un patíbulo, como llevar una soga de ahorcamiento o, anacrónicamente, una silla eléctrica, cuidado con las supuestas lógicas apabullantes

Jesús P. Zamora Bonilla dijo...

Lansky

el problema es que tus réplicas son meras especulaciones (p.ej., en realidad no sabemos CASI NADA de los esenios ni de los fariseos, y mucho menos que "considerasen que morir crucificado no era una ignominia"). Yo me estoy refiriendo a la investigación histórica más seria, no especulativa (es decir, a la que intenta tener todo lo separados que sean posible las conjeturas y los prejuicios -a favor o en contra de la religión- de las pruebas), y por desgracia, tengo poco que argumentar, salvo volver a recomendar el formidable libro de Bart Ehrman que dije más arriba ("Did Jesus exist?")
Saludos

Jesús P. Zamora Bonilla dijo...

Por cierto, justo mientras escribía mi respuesta anterior, me ha llegado el anuncio de que el vídeo esta charla mía acaba de colgarse en youtube:
https://www.youtube.com/watch?v=rnfCDJDTY3I&feature=youtu.be
"El evangelio y el corán: entre el mito y el documento histórico"

Lansky dijo...

Por suepuesto, mis réplicas son meras especulaciones, no están basadas en bibli¡grafía, y las suya,, se¡r P.Zmora está cargadas con todo lo poco que se sabe del asunto que es justo lo que usted sabe, la ivestigación científica más seria, no especulativa. Esto es lo que yo llama una buena discusión enriquecedora para ambas parte. Debe usted creer que esta charlando con cienciologo, astrólogo o ufólogo, un poco de respeto a la sopiniones ajenas, que usted no proporciona, por cierto.
Ciao

Jesús P. Zamora Bonilla dijo...

Lansky, como he dicho, yo no tengo nada que aportar, me limito a señalar a la mejor investigación científica que conozco sobre el tema, a la que sigue una metodología más seria e intenta ignorar todos los,prejuicios a favor O EN CONTRA del cristianismo. Esa investigación es, desde mi modesto punto de vista, la que se recoge en el libro que he citado de Bart Ehrman. Las posibles críticas y suspicacias, os ruego que las dirijáis hacia el, no hacia mí.
Un saludo, y que lo paséis bien con su libro

Lansky dijo...

Sí, Jesús. Ese libro de Ehrman que citas debe ser La Biblia (ironía), y el resto de estudios, opiniones y demás sobran. Sin embargo, creo que hay que guardar las formas- buena educación, como síntoma de respeto al contradictor y no escribir cosas como las que tú me dedicas; véase "el problema es que tus réplicas son meras especulaciones , y ese reproche mío lo dirijo a ti y no como sugieres al susodicho Bart Ehrman, que es ‘sólo’ una fuente más para el debate.

Jesús P. Zamora Bonilla dijo...

Lanksy
Lo que digo que son especulaciones son, por supuesto, las TESIS de los investigadores en los que basss tus répilicas. P.ej. cualquiera conexión de Jesús con los esenios es una especulación, es decir, una conjetura sin ninguna base documental o arqueológica. Naturalmente, es POSIBLE que existiera esa conexión, pero no tenemos NINGUNA prueba que lo haga más verosímil que cualquiera de las otras especulaciones.
El libro de Ehrman no se limita a exponer SUS conjeturas, sino que es un libro sobre "el estado de la cuestión". Te explica muy claramente lo que puede considerarse una prueba historica y lo que no (en general, no sólo en el caso de Jesús), y hace un recorrido crítico por TODAS las pruebas e indicios existentes, dejándote a ti la capacidad racional de juzgar la verosimilitud de cada posible conclusión.
Te agradecería que fueras consciente de que el término "especulación" no es un isulto, sino una categoría conceptual para describir el estado de una hipótesis a la luz de las evidencias disponibles. Que ajesús fuera un esenio (o un fariseo, o el hijo de Dios, o un epicúreo, o estuviera casado) ES una especulación, simplemente porque no tenemos ecidencia alguna que pueda tomarse como PRUEBA (en el sentido en el que en la investigación histórica científica hay algo así como "pruebas"). En cambio, que fue existió y fue crucificado (aunque sus biografías bíblicas sean un 99% invenciones literarias) NO es una especulación, pues la evidencia histórica disponible apoya esas hipótesis con tanto rigor como sabemos que julio César existió y fue asesinado. No te puedo contar en un post los detalles de la ARGUMENTACIÓN HISTÓRICO-FILOLÓGICA que permite confirmar esa hipótesis, por eso te remito al libro de Ehrman. Pero, naturalmente, entenderé que no te dé la gana leerlo, no es mi problema.
Un saludo

Lansky dijo...

Connotaciones..."meras especulaciones" connota un añadido peyorativo, aunque ya sé de sobra que especulación sin más no lo es, adonde iríamos si no.

Y disiento en lo esencial: "que fue existió y fue crucificado" si es una mera especulación, o ¿hay algún fósil de su cuerpo, quizás esas reliquias (todas falsas) como el lignis crucis?

Tampoco es mi problema cualquiera d elos tuyos

Jesús P. Zamora Bonilla dijo...

Lansky
tampoco hay ningún fósil de Julio César, ni se conservan los restos de prácticamente ninguno de los muchos personajes históricos cuya existencia se considere probada y hayan vivido antes del año 500, pongamos.
No creo que haga falta recordarte, persona inteligente como eres, que existen muchas maneras de contrastar las hipótesis sobre hechos históricos, para distinguir las que son verosímiles de las que son meras especulaciones. El citado libro de Ehrman explica con extremada claridad algunos de esos métodos.
Por otro lado, permíteme decir que el cristianismo, como todas las religiones, tiene tantísimas cosas que criticar y dice tantísimas mentiras, que es innecesario utilizar especulaciones para criticarlo: la historia científica se basta y se sobra. Si cometemos el exceso de pretender "negarlo todo" (y "defendella y no enmendalla"), se lo ponemos demasiado fácil para que consiga que mucha gente no haga caso a nuestras críticas ("¿cómo se atreven a criticar nuestras creencias por especulativas, si las suyas lo son igual?"). Por eso es TAN necesario en la crítica a la religión el andar con pies de plomo y seguir el método científico con el mayor rigor posible.
Un saludo

Lansky dijo...

Sí comparar la figura de Julio César, que desde relatos autobiográficos ( v. gr. Guerra de las Galias, y por tanto coetaneos suyos) y referentes históricos de enormes cantidades de fuentes hasta listados como el de Suetonio con la nnebulosa figura proclamada de un Cristo varios siglos después por gentes que no eran historiadores sino propagadores de una religión demuestra una ecuanimidad y objetividad apabullantes; te felicito

Jesús P. Zamora Bonilla dijo...

Lansky
Gracias por la felicitación.
Si alguna vez quieres desprenderte un momento de lamcomodidad de tus prejuicios y echar un vistazo al libro de Ehrman, seguro que te llevas una agradable sorpresa.
En fin, hasta otra

Lansky dijo...

La comodidad de mis prejuicios, la ecuanimidad de tus jucios, ¿o la autocommplacencia de ti mismo? Realmente con ese talante tuyo es dificl intercambias opiniones y disensiones.

Y me parece muy bien, es hasta entrañable, que estés tan entusiasmado con el libro que continuamente citas, a mi me pasó igual con El origen de las especies. Pero quizás puedas aprender a debatir mejor cuando respetes las opiniones que te contradicen, a tí y a tus descubrimientos bibliográficos.

Y dejemos d eabusar de la hopsitalida de nuestro anfitrión, Molón. Gracias

Molón Suave dijo...

Esta interesante discusión puede resultar interesante. Buscaré y leeré con interés el libro de Ehrman. Pero, como apunta Jesús P. Zamora, creo que tal discusión no sirven para criticar al cristianismo, mucho menos el cristianismo católico, que es el que a mí me interesa. A mí, como a la jerarquía católica, me importa un pimiento si Jesús existió realmente o no. Lo que sí me importa es el mito de Jesús y éste sí que existe, al margen de que existiera o no el personaje. Ese mito, que es el que alimenta la Iglesia ante la gente, es el que desde la modestísima posición de mi blog es al que yo ataco. Con esta entrada pretendía únicamente mostrar que Cristo no es el hombre que más ha sufrido (como Dios no podía sufrir), porque una y otra vez la Iglesia lo pone de ejemplo, repito que independientemente de que Cristo hubiera existido o no e incluso de que hubiera o no sido crucificado.
Añado que no ninguno de los dos abusáis de hospitalidad alguna por mi parte. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Valga o no para atacar al cristianismo, la discusión es siempre interesantísima. Así es que las gracias, son de mi para vosotros. Un saludo a los dos.

Lansky dijo...

Todo autor de blog termina por acostumbrarse a que los comentaristas a menudo deriven a cuestiones accesorias al tema del post, como ha sido el caso de Jesús P. y yo sobre la existencia o no de la figura de Jesucristo, que, al revés que tú me parece un tema interesantísimo. En cambio, como ateo, más que agnóstico –que es lo sensato-, convencido, casi militante, pero sin dar la brasa, lo de atacar al cristianismo, que declaras es tu motivación, me importa muy poco, hasta me parece cansino , es, como se dice en el poema de Mío Cid, como "alancear moros muertos", alardear de valentía ante enemigos para mí ya vencidos; quiero decir que la jerarquía católica no tiene para mí la menor credibilidad, mi respeto va para algunos insólitos creyentes que respetan a su vez a los que opinan lo que yo.

P.S.- me apena que no consigas comentar en mi blog, es el primer caso que me consta, creo que es algo que tú haces mal, porque a nadie más le pasa.

Un saludo

Jesús P. Zamora Bonilla dijo...

Gracias en cualquier caso, Lansky y Molón, por la conversación. Aquí estamos todos entre ateos convencidos y militantes.
Un saludo

Molón Suave dijo...

Lansky: 1.- Escribir un comentario y darle a publicar, así de fácil es en tu blog. Yo lo hago y el comentario se esfuma. Tengo la impresión de que se trata de mi antivirus, porque no encuentro otro motivo. Tendré que llamar a un informático para que me lo vea.
2.- Lo de que el catolicismo está muerto será en Madrid, porque lo que es en Córdoba..., con una doscientas procesiones al año, aparte de las de Semana Santa, por poner un ejemplo, está vivo y bien vivo. Pero aun en Madrid y en toda España... ¿Cuando se celebran funerales católicos de Estado (siendo este aconfesional) y nadie dice nada. O cuando se siguen jurando cargos ante una cruz. O cuando se va a aprobar una ley del aborto fruto exclusivo de la más rancia ideología católica?

Lansky dijo...

Tienes razón, Molon, este país es laico o aconfesional de boquilla, pero yo no me refería a eso, que es una cuestión político-cívica-institucional, como el derecho a la información o la libertad de expresión, y que se atropella continuamente. No, yo no me refería al debate institucional, sino al intelectual, que para mí es un debate sin mayor interés, entiendo que mucha gente, ante el pavor de la extinción y la muerte necesite mitos como el de la otra vida y el de un demiurgo creador, premiador y punitivo, como hay gente que cree en los ovnis o en los aparecidos, allá ellos, pero que no intenten condicionar mi vida con esas improbables creencias