sábado, 3 de noviembre de 2012

Rezar

Causa grima escuchar las declaraciones de la inmensa mayoría de los obispos y jerarcas de la Iglesia española y más grima aún las de los dirigentes de dicha jerarquía, como, por ejemplo, el presidente de la Conferencia Episcopal.
Con la información normal que manejamos los ciudadanos, es imposible entender que quienes dicen creer en el hombre que aparece en la fotografía, coronado de espinas, las manos amarradas y chorreando sangre, puedan ser tan absolutamente desahogados, es decir, puedan carecer de la más mínima vergüenza.
Hace unos días la cadena COPE entrevistaba al dueño de la misma, el presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Rouco Varela, ese señor cuya cara de mala leche se debe no a que la tenga realmente, según me informa un buen amigo médico, sino, casi con toda seguridad, a un severo estreñimiento padecido de forma crónica.
En esa entrevista, realizada por el aplicado aspirante a santo Sáenz de Buruaga, se habló de muchas cosas. y, como es natural, también de la crisis. El señor Rouco fue contestando más a menos aviesamente, señalando, con respecto a la crisis en concreto, que la humanidad había vivido siempre con problemas, especialmente a partir de lo que llamó "época de la modernidad." Ya para concluir, el presentador, que parecía a punto de echarse a llorar, le pedió al Jefe de la Iglesia española unas palabras para todos los que están sufriendo la plaga de los desahucios. El señor Rouco no vaciló en su respuesta: Rezar, gruñó, lo que hay que hacer es rezar mucho por ellos, que el Señor (se refería al de la foto) les ayudará.
Ya he dicho que para un ciudadano corrientemente informado resulta difícil entender que estos señores puedan ser tan desahogados. Pero es que, en realidad, no pueden actuar de otro manera; no pueden, salvo que tiren piedras sobre su propio tejado, salir en defensa de los desahuciados y ponerse a criticar a los bancos y a los gobiernos que no cambian las leyes para que los ciudadanos normales y corrientes dejen de ser expoliados por quienes tienen el dinero, que es lo mismo que decir el poder. De hecho, sólo el obispo de San Sebastián, Munilla, un gran reaccionario, por otra parte, ha salido en tímida defensa de los desahuciados. Todos los demás, silencio.
Y es lógico, la Iglesia Católica es, con toda certeza, el mayor propietario de bienes inmuebles del mundo. En Roma, por ejemplo, el 30% de todos los inmuebles, incluyendo religiosos, civiles, públicos y privados es propiedad del Vaticano (La Padania, 21-6-98), una proporción que se extiende al resto de las capitales italianas (L'Europeo, 7-1-77). En España, la Iglesia guarda un hermetismo total sobre sus propiedades, tanto urbanas como rústicas, amparándose en que están repartidas por los distintos obispados y son estos los que deberían informar. El historiador Stanley G Payne ha puesto una cifra más bien restrictiva: 100.000 propiedades en todo el país. Repartidas por diócesis y a título de ejemplo se pueden apuntar las siguientes propiedades:
               Diócesis de León:           1215 templos
                                                       900 fincas
                                                       400 casas rectorales
               Diócesis de Bilbao:         500 templos
                                                       500 casas rectorales.
              Diócesis de Granada: el arzobispado se niega a informar acerca de sus propiedades, pero se sabe que el año 2011 recibió sólo en alquileres 327.000 €, por los que no pagó impuesto alguno.
              Diócesis de Toledo: Como el de Granada, el arzobispado se niega a hacer públicas sus propiedades, pero se sabe que el 70% del suelo urbano del casco historico le pertenece.
¿Cómo es posible pues que la Iglesia vaya a criticar los desahucios si es posible que más de un desahuciado lo sea de alguna de sus propiedades?
Y de ninguna de estas propiedades paga la Iglesia el IBI, como todo hijo de vecino. Entre otras cosas, alegan que se trata de bienes sociales o de bienes destinados al culto religioso, la mayoría de ellos de carácter artístico que están obligados a mantener. Hoy no me voy a extender mucho. Voy a poner solamente un ejemplo de lo que Rouco, Martínez Camino y todos estos caballeros entienden por bien destinado al culto que además es artístico y además tienen que mantener. Recientemente ha concluido la restauración de la catedral de Tarazona. La catedral es una joya del gótico-mudéjar y del renacimiento. Las obras han durando nada menos que treinta años y su coste total ha sido de 30 millones de euros. ¿Quién los ha pagado? Ahora mismo se lo digo a ustedes:
Iglesia Católica................................................ 480.000 €
Gobierno de España...................................... 6.900.000 €
Gobierno de Aragón..................................... 9.600.000 €                        
Gobierno de España y Caja Inmaculada.......2.300.000 € (Partida conjunta)
Fundación Tarazona Monumental................   400.000 €
Es decir, que en la restauración de su catedral la Iglesia ha aportado sólo el 2,4%. El grueso de la obra, es decir, 17.650.000 €, o lo que es lo mismo, el 88,25% lo hemos aportado todos los españoles con nuestros impuestos, católicos, protestantes, mahometanos, ateos y hasta mediopensionistas.
Bueno. Bien. Pero, al menos, ya podemos los españoles disfrutar de una estupenda obra de arte y cuando vayamos a Tarazona la visitaremos gratuitamente. ¡Ja! La entrada a la reluciente catedral cuesta cuatro euros (4 €) y su importe va a parar a las arcas del obispado sin que tampoco abonen por él ni un miserable céntimo de impuestos.
Pues en proporciones similares a esta se hacen todas las restauraciones de templos católicos en España. Por ejemplo, en la Mezquita de Córdoba, el importe de cuyas entradas va igualmente a parar a la buchaca eclesiástica.
Estos son los señores que dicen hablar en nombre del hombre de la fotografía, los que, dicen, nos traen la buena nueva que dicho fotografiado les transmitió. Cuenta el evangelio que el hombre de la fotografía expulsó una vez a unos mercaderes del templo de Jerusalén porque estaban comerciando con sus mercancias. ¿Qué haría ahora si viera que estos no comercian con mercancias, sino con el propio templo? Probablemente rezar, ¿qué otra cosa iba a hacer el hombre?

Fuentes: Sobre la catedral de Tarazona, diario El País. Sobre el resto diario El Mundo y otros periódicos y revistas.

2 comentarios:

Paco Muñoz dijo...

Me gusta el diagnóstico de tu amigo referente al señor "mala cara", que pensaba se le quedó por las fotos de su hermosa sobrina en Interviú. Valientes sinvergüenzas amparados por los gobernantes que este país ha tenido después del general, protección casi en igual proporción de unos y otros, teniendo en cuenta que lo que lo podían haber puesto mirando a Pamplona, y que más tiempo estuvieron en el poder han sido los "izquierdosos" y que ahora parecen ser los más revolucionarios. Ahora leí el otro día que los citados quitaron de el nuevo texto de los acuerdos la obligatoriedad de la autofinanciación, que antes tenían y nunca han cumplido. Si hay algo más opaco que las cuentas de los partidos políticos, son las de este partido de dos mil años de antigüedad. La entradas de aquí dicen son donativo al Cabildo. Y el otro día vi una furgoneta de valores recogiendo el dinero de la catedral de Santiago.
Un abrazo.

Molón Suave dijo...

Paco: En el año 1990 el entonces director de la Bilioteca Provincial me informó de que el dinero de las entradas a la Mezquita se lo repartían los canónigos, como parte de su pecunio. Ingenuo de mí, yo creía que lo utilizarían para el mantenimiento de la catedral, pero el director de la Biblioteca, que parecía bien informado me desengañó. No he podido confirmarlo por otro medio, pero yo he repetido esto en un montó de foros y nadie me ha desmentido, sino más bien lo contrario. Desde luego, para obras de mantenimiento de la Mezquita no va nada de las entradas. Habrá quien se salve, pero como institución son una pandilla de golfos.