sábado, 25 de febrero de 2012

Los diez mandamientos



Los católicos no leen la Biblia. De hecho, hasta no hace tanto, tuvieron prohibida su lectura por las autoridades eclesiásticas. Si la leyeran, descubrirían hasta que punto la Iglesia ha manipulado y falseado los textos que dice inspirados por Dios y que asegura constituyen el único camino de nuestra salvación. Veamos, a título de minúsculo ejemplo, lo ocurrido con los diez mandamientos, pieza primera y fundamental de las creencias cristianas.

Los que la Iglesia Católica establece en su catecismo son los siguientes: 1.- Amarás a Dios sobre todas las cosas. 2.- No tomarás el nombre de Dios en vano. 3.- Santificarás las fiestas. 4.- Honrarás a tu padre y a tu madre. 5.- No matarás. 6.- No cometerás actos impuros. 7.- No hurtarás. 8.- No dirás falso testimonio ni mentirás. 9.- No consentirás pensamientos ni deseos impuros. 10.- No codiciarás los bienes ajenos.

Estos mandamientos difieren en puntos harto significativos del Decálogo que Dios entregó a Moisés en el monte Sinai, tal y como se cuenta en el Éxodo, capítulo veinte, versículos uno a diecisiete. Véamoslo con detalle: El primero de estos mandamientos dice: No tendrás otro Dios que a mí.

En este primer mandamiento se encuentra ya la primera manipulación eclesiástica. En efecto, cualquiera entiende con facilidad que existe una solemne diferencia entre no tener más que un Dios y la de amar a Dios sobre todas las cosas.

El segundo mandamiento del Decálogo dice: No te harás esculturas ni imagen alguna de lo que hay en lo alto de los cielos, ni de lo que hay abajo sobre la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas, y no las servirás.

Este mandamiento la Iglesia Católica sencillamente lo ignora. Lo ignora y lo incumple. Basta ver la cantidad de imágenes de todos los colores que hay en los templos y con cuánta unción las veneran los creyentes. Más aún, la Iglesia no se conforma con tener estas imágenes en sus templos, sino que, cada dos por tres, las saca a la calle en procesión y hace ostentación de ellas ante creyentes y no creyentes.

El tercer mandamiendo del Decálogo coincide con el propone la Iglesia.

El cuarto dice: Acuérdate del día del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás tus obras, pero el séptimo día es día de descanso y no harás en él trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que esté dentro de tus puertas...

Como se ve, la santificación del sábado, según el Decálogo, consiste en no trabajar. La Iglesia cambió el sábado por el domingo. Bien está. Pero se olvida de la segunda parte del mandato divino y en textos aclaratorios define que santificar las fiestas consiste en asistir a misa y escuchar el correspondiente sermón del oficiante.

La Iglesia mantiene tal y como figuran en el Éxodo los mandamientos quinto y sexto, aunque, al haber ignorado el segundo, coinciden con el cuarto y quinto de su relación.

El séptimo mandato del Decálogo dice: No adulterarás. Sibilinamente, la Iglesia Católica modifica esta breve consigna por la de no cometerás actos impuros. El cambio parece leve, pero es de una profundidad considerable, toda vez que no adulterar significa exclusivamente no ser infiel sexualmente a tu esposo o esposa, en tanto que no cometer actos impuros constituye una tajante condena a todo lo que tenga alguna relación con el sexo, masturbación, relaciones prematrimoniales, etc.

El octavo mandamiento del Decálogo coincide con el séptimo de la Iglesia, lo mismo que el noveno con el octavo.

La Iglesia se inventa el noveno de su relación: No consentirás pensamientos ni deseos impuros, que no existe en el Decálogo y que no es más que una ampliación del sexto, ampliación que tiene que incluir ahora para cuadrar la lista, toda vez que antes se olvidó del segundo del Decálogo, el relativo a las imágenes.

El décimo y último mandamiento del Decálogo dice: No desearás la mujer de tu prójimo, ni desearás su casa, ni su campo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada de cuanto a tu prójimo pertenece.

La Iglesia altera también este mandamiento, reduciéndolo a un simple no codiciarás los bienes ajenos, alteración igualmente sibilina y maliciosa, puesto que de este modo se considera a la mujer no como a una persona, sino como parte de los bienes ajenos. (Esto sin considerar el machismo que encierra el propio mandamiento del Decálogo, según el cual el único con capacidad de desear es el hombre.)

Como bien se observa, se trata de manipulaciones y de olvidos nada insignificantes, pues alteran decisivamente el mandato divino en todo lo relacionado con las imágenes y el culto a las mismas, con la santificación de las fiestas y, sobre todo, con el sexo. Estas manipulaciones no son ni fortuitas ni inocentes. Se realizaron con el único objetivo de favorecer el poder y el control de la jerarquía sobre los fieles.

12 comentarios:

Josefo el Apóstata dijo...

Eres una fuente de sabiduría Molón.
Sabía que los diez mandamientos católicos, esos que nos hicieron aprender a base de hostias, no coincidían con los de la Biblia, pero no conocía los detalles, que son, por cierto, muy sabrosos.
Recuerdos desde el norte

Lansky dijo...

O sea, que aquel de 'no practicarás el sexo en vano' (sin fines reproductivos) ni hablamos

Molón Suave dijo...

De pozo de sabiduría, nada, Alfonso. Afición a leer y tiempo para hacerlo. Leer la Biblia tranquilamente es ir de horror en horror. Si los católicos la leyeran sin intermediarios, qué poquitos quedarían. Nada de Historia Sagrada, como nos la enseñaron en la niñez, astutamente embellecida. Sino directamente, a pelo, y buscando la comparación con lo que nos contaron.
El recuerdo es mutuo desde el sur. ¿Por cierto, os tocó la lotería? En Huesca cayó de gordo.

Molón Suave dijo...

Lansky: El Decálogo del Sinaí sólo dice referido al sexo: no adulterarás. Luego hay otraas muchas prohibiciones en la Biblia, lo de Onán, por ejemplo, el pecado nefando, etc. Pero los mandamientos son los que son, no los que dice la Iglesia.

Mike S. Blueberry dijo...

Muy buena re-lectura de las escrituras. Gracias

Paco Muñoz dijo...

Como siempre muy didáctico Molón. El otro día discutía con un forofo preconciliar se autonombró, que la diferencia entre ellos y yo es que dudo y a ellos no les está permitido, que concilio a concilio han ido añadiendo, ignorando, manipulando muchas cosas. Que el asunto de la fe está muy bien estudiado y no es cuestionable, y le dije que la figura central de la religión cristiana, si existió como tal, no era católico seguro. Eso le hizo pensar en la lástima que es que no hubiera Inquisición efectiva, porque iría a la parrilla.
Un abrazo.

Lansky dijo...

No te acabo de interpretar bien, Molón, ¿no estarás sugiriendo que las iglesias como instituciones modifican los preceptos a su conveniencia? No podría soportar una revelación de ese calibre, las otras (revelaciones) las soporto bien: no me las creo

Molón Suave dijo...

Paco: Hay qe temer a la persona que no duda. Su seguridad conduce casi inevitablemente al cadalso o a la inquisición para los que no estén con ellos. Y tienes razón, en los primeros tiempos hubo más de una docena de cristianismos, entre los que estaban elq eu luego sería llamado católico. Los evangelios encontrados en el desierto Egipcio son el último elemento que lo prueba.

Molón Suave dijo...

Lanski: Yo no hablo de las iglesias. Hablo únicamente de la Iglesia Católica. Esta Iglesia ha manipulado bastante tanto el antiguo como el nuevo testamento, ajustándonos concretamente a los propios textos que la misma Iglesia da por buenos y dice seguir. En el caso concreto de los mandamientos, no tienes más que coger la Biblia y leer Éxodo 20, 1-17 y a continuación compararlos con los que tiene la Iglesia en su catecismo. Eso es lo único que yo hago en mi entrada. Hay una manipulaci´´on más que evidente. De manera especialísima en el caso de las imágenes. La Iglesia terminó aceptándolas porque era una de las formas, si no la mejor, de acabar atrayendo a su seno a los llamados paganos.

Molón Suave dijo...

Paco: se me quedó en el tintero. No sólo en los primeros tiempos, ahora mismo hay un buen montón de cristianismo, todos ellos reclamándose como los verdaderos: Ortodoxos griegos, ortodoxos rusos, anglicanos, baptistas, anabaptistas, luteranos, mormones, etc. etc.

Lansky dijo...

Ya veo la validez del axioma que dice que la ironía s epierde en la Red...

Molón Suave dijo...

Qué razón tienes, Lanki. Es que la ironía se expresa casi siempre mediante inflexiones de la voz y éstas se pierden sin remedio en la escritura. Tendríamos que conocernos bien para captar que lo escrito es una ironía.