viernes, 6 de enero de 2012

San Albino Luciani




Hijo de una familia sumamente humilde (su padre recorría media Europa de primavera a otoño trabajando como temporero), Albino nació el diecisiete de octubre de mil novecientos doce en Forno di Canale, hoy Canale D'Agordo, un pueblecito de montaña a unos 120 kilómetros al norte de Venecia.

Lector empedernido desde su más tierna infancia, a los siete años había leído ya las obras completas de Julio Verne, Dickens y Mark Twain.

A los once años ingresó en el seminario de Feltre, ordenándose sacerdote en mil novecientos treinta y cinco.

En mil novecientos cuarenta y seis consiguió el doctorado en teología por la universidad gregoriana con la tesis El Origen del alma humana, en la que trataba de refutar las ideas del sacerdote progresista Antonio Rosmini, cuyo libro Las cinco heridas abiertas de la Iglesia, había sido condenado al Indice de Libros Prohibidos por la jerarquía vaticana.

En mil novecientos cuarenta y siete fue nombrado Vicario General de la diócesis de Belluno. A los treinta y cinco años era un hombre amable, frugal, apacible, pero con una voluntad de hierro. Aún hay quien recuerda al joven vicario recorriendo la diócesis en bicicleta o escalando sus montañas. Durante la guerra recién terminada había simpatizado con la resistencia, a pesar de su actitud entonces claramente conservadora. A partir, no obstante, de su nombramiento como vicario, con el contacto directo con las necesidades de sus fieles, empezó a identificarse con las ideas de Rosmini.

En mil novecientos cincuenta y ocho, Juan XXIII lo nombró obispo de Vittorio Véneto. Para su residencia prefirió el lóbrego castillo de San Martino en lugar de un lujoso apartamento en la ciudad. Como en Belluno, recorría su diócesis en bicicleta, vestido como un sacerdote normal.

En mil novecientos sesenta y dos, da comienzo el concilio Vaticano II, convocado por Juan XXIII. Luciani se identifica plenamente con las tesis más progresista, como la de la libertad religiosa o la recreación de una Iglesia pobre. A estas alturas de su vida, estaba a favor del control de la natalidad mediante el uso de la píldora de progesterona, cuya aprobación estudiaba el concilio.

En mil novecientos sesenta y nueve fue nombrado por Pablo VI patriarca de Venecia. Rechazó el tradicional recibimiento que la ciudad ofrecía a los patriarcas a base de góndolas engalanadas, bandas de música y discursos vacíos de las autoridades e inauguró su episcopado con un simple discurso en el que hacía hincapié en los problemas humanos de Mestre y Marghera, las dos áreas industriales de la ciudad. De nuevo, como en sus cargos anteriores, la gente vio asombrada a su patriarca recorriendo en bicicleta las zonas terrestres de la ciudad vestido como un simple sacerdote.

En mil novecientos setenta y tres fue nombrado cardenal por Pablo VI. En este tiempo ya se conocían los manejos del arzobispo Marcinkus al frente del IOR o Vanco Vaticano, así como sus relaciones con los mafiosos Licio Gelli, Michele Sindona y Roberto Calvi, con quienes realizaba todo tipo de operaciones fraudulentas con extraordinarias ganancias para el Vaticano. Luciani, claramente en contra de estas operaciones, tuvo que sufrir por parte de Marcinkus la venta a Calvi de la Banca Cattolica Véneto, en la que el patriarcado veneciano tenía depositados sus fondos.

El veintiséis de agosto de mil novecientos setenta y ocho, tras la muerte de Pablo VI, Albino Luciani fue elegido papa en el oportuno cónclave. Tomó el nombre de Juan Pablo I. Los cardenales que lo eligieron pensaban que sería un pontífice fácil de manejar. No obstante, desde su nombramiento, Luciani se propuso tres fines principales: Reorganizar las finanzas de la Iglesia, apartando a Marcinkus y acabando con todo tipo de operaciónes fuera de la ley; aprobar el control de natalidad y, sobre todo, poner las fabulosas riquezas de la Iglesia a disposición de los necesitados. Una verdadera revolución que supondría la reforma completa de la Iglesia.

No tuvo tiempo de llevar a cabo ninguno de sus propósitos. Fue asesinado treinta y tres días más tarde de su nombramiento, con la segura intervención, como mínimo, del cardenal Villot, secretario de Estado, que iba a ser cesado al día siguiente, como parte de los revocaciones y medidas que se proponía poner en práctica inmediatamente

No es el único papa que, a lo largo de la historia, ha muerto asesinado. Pero desde el Renacimiento, al menos, hasta el día de hoy, el asesinato de Albino Luciani, Juan Pablo I, prueba de la forma más evidente que la Iglesia católica constituye una organización absolutamente cerrada cuya reforma es de todo punto imposible.

P.D. Existe una errata en el título de esta entrada. Evidentemente, Albino Luciani nunca será declarado santo. La Iglesia que él pretendía no es la que defiende la curia vaticana. Los papas que le siguieron, el hipócrita Juan Pablo II y el cínico Benedicto XVI, no sólo no han querido saber nada de su legado, sino que incluso han renegado del ligero aire fresco que supuso el concilio Vaticano II, para volver a la senda del más tradicional y recio integrismo.

13 comentarios:

Conchi Carnago dijo...

Lo que aprendo contigo amigo Molón, con forme iba leyendo me preguntaba que como habían hecho santo a un hombre que quería poner a la Iglesia del revés. Ya al final, he sonreído.

A propósito estoy leyendo un libro, cuya prosa me tiene encandilada, por culpa de los compromisos de estas fiestas no he podido terminar a pesar de ser corto, pero llevo lo suficiente para poder decir que el autor no debería dejar de escribir. Pocos escritores tienen esa habilidad para describir los pensamientos y sensaciones del ser humano, con tanta belleza. Increíble.

Saludos.

Paco Muñoz dijo...

Vimos una obra de teatro que trataba sobre el Sr. Luciani, que no hablaba nada más que con su jardinero, hablaba con confianza. "El lapsus de la paloma", dijo el Sr. Marcinkus cuando lo eligieron. Rossini con el Barbero de Sevilla, que es la música que acompañaba a la obra, denotaba los conocimientos de las intrigas cortesanas y las traiciones que tenía el maestro, y como las describe con una sutil ironía y sentido del humor. El Joglars decía que muchas cosas de la obra eran verdad y que otras que eran ficción seguro que las superaba la realidad. Como siempre es un placer leerte.
Ah, y opino lo que el poder ejecutivo.

Molón Suave dijo...

Conchi: Naturalmente, cómo iba a hacer santo a un hombre así. Más aún: cómo le permitieron llegar a papa. Como su elección como papa fue un tremendo error del Espíritu Santo, que es quíen actúa en los cónclaves, pues qué iban a hacer: cargárselo y subsanar el error inmediatamente.
En cuanto al libro que lees, gracias por tus elogios de parte del autor, eres muy amable.

Molón Suave dijo...

Paco: No vi esa obra de teatro. Pero, sí, Luciani era un tipo extraordinariamente sencillo y cercano. Conocía de cerca la pobreza, tanto en sus propias carnes, de niño, como de la gente de su vicariato, primero, y de su episcopado, después. Conocía también a fondo los problemas sexuales de esta misma gente pobre y pretendía resolverlos. Conoció en propia carne también los tejemanejes del tal Marcinkus, porque cuando éste le vendió, secretamente y sin consultar con nadie, a Calvi la Banca Cattolica del Veneto trastocó por completo las finanzas de su patriarcado de Venecia. Por eso pretendía apartarlo del Banco Vaticano y por eso, Marcinkus, estuvo también pringado en su asesinato. Yo pienso que se eqiuivocó de destino. Hubiera sido,seguramente, un gran lider político, tipo Gandhi. Porque la Iglesia es absolutamente irreformable. Cada vez que alguien lo intenta, la reacción es más integrismo. Juan Pablo II, el pretendido santo súbito, que siguió a Luciani en el pontificado, no sólo no apartó a Marcinkus de las finanzas vaticanas, sino que se aprovechó de sus operaciones especulativas y fraudulentas para desviar grandes cantitades de pasta hacia el sindicato polaco Solidaridad que, como recordarás, estaba enfrascado en liquidar el comunismo en Polonia. En el curso de tres o cuatro años Juan Pablo II consiguió enviarle a Solidaridad, por medio de Marcinkus, nada menos que quinientos millones de dólares. Una pasta en los primeros años ochenta. Tengo un libro estupendo: "En nombre de Dios" que cuenta todos estos tejemanejes y cómo fue asesinado Luciani. De él he sacado la mayoría de los datos de esta entrada. Si te interesa, te lo presto.

Paco Muñoz dijo...

He ojeado el libro que me citas (te agradezco sinceramente tu ofrecimiento, pero ya ves como funciona la técnica, ya está en el lector aunque en .pdf) brevemente pues tienen un buen número de páginas que, traducido en medida electrónica es 1,4 Mb., y he visto que según el autor, no tenía ambiciones y pretendía seguir la directriz de que fuese el elegido uno del tercer mundo. Conocía de antemano ya los tejes y manejes del americano, creo que de Chicago como un buen amigo de la Cosa Nostra.
Yo siempre he mantenido que la caída de la URSS fue, poco más o menos, como esta historia de la crisis, perfectamente orquestada, otra cosa es que precisaran el alcance de lo que pretendían. Comenzo con el “meapilas” de Valessa, y como tu bien dices el objetivo de JP2, sospecho que con el concurso de la inteligencia USA que en el fondo es la inteligencia del Gran Capital, era desmontar un primer ladrillo del muro para agrandar hasta los límites posibles el agujero. Y así fue y creo, como digo antes, que los artífices no midieron que los ladrillos los quitaron de un sitio clave y el muro se vino abajo totalmente. A eso hay que sumar la tentación que a dirigentes socialistas seguro les habían hecho ya de antemano para que un borracho, pendenciero, sobón (tocaba en su visita todas las trastiendas femeninas que podía en su visita a Córdoba, y tiraba la servilleta en el Caballo Rojo para agacharse y verle las piernas a las señoras de la mesa) y animal de bellota como el Yeltsin, desbancara a un intelectual, en parte, como fue Gorbachov. Son esas cosas inexplicables o elecciones raras, de las que tenemos en España muchos ejemplos, lamentablemente y muchas de ellas contemporáneos nuestros, hombrecillos mediocres que endiosa el pueblo (que no es sabio). Buen que me enrollo como siempre.
Me quedo con una cosa que dices “la Iglesia es absolutamente irreformable. Cada vez que alguien lo intenta, la reacción es más integrismo.” Hace poco estuve leyendo que el celibato lo implantó en 1026, la mitad del actual Bene16, o lo que es lo mismo Bene8, y las argumentaciones eran muy curiosas.

Molón Suave dijo...

Jobá. Me averiguo el lector en cuanto que llegué a Córdoba. Tengo varios libros aquí en el ordenador, pero es un coñazo leerlos, porque tienes que estar amarrado a la mesa y si es un portátil cargar con dos kilos y pico de peso.
Por lo demás, completamente de acuerdo contigo. En la elección de JP2 seguro que el Espíritu Santo se puso de acuerdo con los americanos. Lo que no sé es si sólo querían quitar un ladrillo y el asunto se les fue de las manos o iban a por el muro entero desde el principio. Hay que tener en cuenta que el capital se quedó sin enemigo. Yo no sé más que por referencias cómo se vivía al otro lado del muro, lo que sí sé es que no había pasado un año de la caída de éste cuando yo ya lo estaba notando en la Teléfonica. Y eso que entonces el presidente todavía era un sociata. Estoy convencido de que, de existir aún el muro, esta crisis no se hubiese producido. Recuerdo que en la del 73, la crisis del petróleo, nadie hablaba de abaratar despidos ni de copagos (repagos realmente) en la sanidad, etc. etc.
Sí el celibato se impuso en el siglo XI y creo recordar que fue ese pontífice. Antes era meramente opcional. Aun así no se impuso plenamente hasta el concilio de Trento. Antes de éste, los curas no se casaban, pero vivían abiertamente con sus barraganas, sin ningún problema ni entre los feligreses ni entre la feligresía. Después de Trento, también, pero ya tuvieron que amarrarse los machos, porque los castigos eran importantes. Se trató, claro está de una operación económica: cura soltero, cura sin herederos y todo pa la buchaca.

Paco Muñoz dijo...

Pues ya ves le he dado un repaso y es muy interesante. Esta tarde -ahora mismo- acabo de ponerle en marcha a mi amigo Juan Lozano el suyo. Y tiene sus libros preparados. Hay un programa que se llama Calibre que sirve para gestionar las descargas y convertirlas al formato adecuado. Luego hay muchas web que los ofertan de forma gratuita, independientemente de los de pago más actuales.
Estoy de acuerdo contigo no sabemos si las pretensiones eran esas, lo que si es cierto es que enfrente, con todas sus corruptelas, con todos sus defectos, estaba el otro bloque que nos sirvió a la clase trabajadora de sostén, ahora no hay nada que frene a estos criminales miserables del capitalismo sin límites. Luego estaba además, la autonomía de la soberanía de los países, la devaluación de su moneda, y el control de la maquina de hacer billetes, ahora está el BCE que les presta a los bancos ai% y estos mismos granujas le compran la deuda al estado, a su estado al 6 ó 7%, los dineros del IVA de los países. El euro a quien a beneficiado es a los mercaderes, al pueblo llano le ha encarecido la vida de momento cuando empezó un 67 % más, y la globalización el traslado de fábricas a otros países en los que la mano de obra es más misera aún. La de la almeja en mal estado la que más recibe de subvenciones de España, y así todas las cuestiones agrícolas para defender el campo francés y alemán. Y los lácteos y el vino y todo lo que ellos quieran. Mi impresión es que se la están buscando, no tienen freno en su ambición y se les puede volver en contra.
Cura soltero cura sin heredero, perfectamente dicho, y sin control de nadie a su lado, porque pueden dos tetas más que dos carretas y, de un plumazo se quietan dos problemas.
Un abrazo.

Molón Suave dijo...

Acabo de tomar nota del programa que citas, Calibre. Me servirá tan pronto como tenga el libro electrónico.
Tienes toda la razón: la avaricia de esta gente hace que se la estén buscando. El problema es que la cosa no va a ser suave. Yo no sé si lo veré, pero esto, desde luego, no aguantará mucho. De momento, los hijos de nuestra generación y casi de la siguiente se están aprovechando de los padres (hablo en general). Ya veremos a ver lo que ocurre cuando le faltemos. Da de todo pensar que estando mucho mejor preparados que nosotros van a tener una capacidad económica mejor que la nuestra. Ayer leí en el periódico la gran cantidad de chavales (chavales de hasta treinta y tantos) que se ha visto obligados a volver con sus padres, después de haberse independizado. Lloverán hostias y muchas, tendrán que llover, porque esta gentuza no está dispuesta a soltar la presa.

Miroslav Panciutti dijo...

Vaya, es agradable leer un recuerdo al bueno de Luciani. En cuanto a lo del asesinato, citando a Felipe González, ni hay pruebas ni las habrá, aunque es la única explicación plausible sin recurrir a un nuevo milagro del Espíritu Santo (para deshacer el entuerto cometido 22 días antes). Con frecuencia minusvaloramos el enorme poder que sigue teniendo la Iglesia, a mi juicio una de las instituciones (si no la más) más decisivas en "dirigir y encauzar" el curso de los acontecimientos históricos. Juan Pablo I, un hombre honesto, pecó de ingenuo, me temo (declaró abiertamente sus propósitos a quienes no podían permitir que los llevara a cabo). Hay quienes opinan que se escandalizó sinceramente cuando empezó a enterarse de hasta dónde llegaba la corrupción vaticana. Descanse en paz u ojalá se le honre con más frecuencia, que lo merece.

Paco Muñoz dijo...

Miroslav, cuando lees el libro que cita Molón, te das cuenta de las intrigas vaticanas y, evidentemente, de la equivocación que tuvo la paloma como dijo Marcinkus el banquero de Dios. En Córdoba hemos tenido un "Marcinkus" local en una entidad que no dejaba de ser un apéndice de esas finanzas vaticanas. Pero la verdad es que el ungido fue asesinado en el más puro estilo de la mafia, por ser buena persona.

Rafael Jiménez dijo...

Tuve la suerte de ver la obra de Els Joglars (Columbi lapsus) en el Gran Teatro, y me parece que lo que vino después en el Vaticano encaja perfectamente con las tesis de la obra y las que se defienden en esta entrada.

Miroslav Panciutti dijo...

Paco, lei hace tiempo el libro citado, así como algunos otros sobre Luciani. Creo que me interesé por este Papa breve nada más ver El padrino III, pero el interés sobre el Vaticano y la Iglesia viene de mucho más atrás. Probablemente fue asesinado en el "más puro estilo de la Mafia" porque la Mafia estaba involucrada. Y sí, era una buena persona y tenía buenas intenciones. Pero para meterse en la "alta política" (y la vaticana es el paradigma de la misma) si eres buena persona estás muerto.

Paco Muñoz dijo...

Coincido contigo en el estilo mafioso del asunto y no tengo nada que objetar a tus comentarios, hace falta tener valor intentar cambiar lo incambiable.
Saludos.