domingo, 9 de octubre de 2011

Treinta y dos



En España, durante los ya antiguos años de mi infancia y de mi juventud, la Iglesia católica nos ofrecía una versión monólitica del cristianismo, mediante la narración de una historia líneal de la cual ella era la única y exclusiva protagonista. En esta maravillosa historia nunca se produjeron desgajamientos ni ramas que se separaran del tronco principal, sólo, de tarde en tarde, aparecía algún disidente que, junto con sus seguidores, era enviado de inmediato al reino de las tinieblas. Esta versión, que yo recibí casi como un dogma, es rigurosamente falsa.

No voy a andar con elucubraciones. Me voy a limitar a transcribir casi literalmente los datos que aporta José María Gironella en su libro El Escándalo de Tierra Santa. Aunque crítico, Gironella fue un ferviente católico y obtuvo sus datos durante una estancia de varios meses en Palestina-Israel, por lo que que difícilmente puede ser tachado de exagerado o de tendencioso.

En 1973, vivían en Israel casi tres millones de judíos, un millón de musulmanes y algo menos de 100.000 cristianos, una exigua minoría. A pesar de su escaso número, los cristianos no constituían ni mucho menos una unidad regida por la Iglesia de Roma, sino que se repartían nada menos que entre treinta y dos confesiones. Así, había veinticuatro mil católicos romanos, muchos de ellos árabes conversos, cuyo jefe era el Patriarca Latino de Jerusalén. Otros veinticuatro mil eran católicos griegos que, aunque obedientes en parte a Roma, seguían el rito bizantino y estaban comandados por un Patriarca de la Iglesia Católica Griega. Cuarenta mil eran griegos ortodoxos, con matriz en la separación de las iglesias oriental y romana en el siglo XI. Había también cristianos ortodoxos dependientes del Patriarcado Ruso de Moscú, así como cristianos armenios, coptos, sirios y etiopes, sumando en conjunto unos cuatro mil miembros. Los ocho mil restantes cristianos hasta los cien mil se repartían entre veintidos grupos protestantes, con predominio de la confesiones anglicana, presbiteriana, luterana y baptista.

La convivencia entre todos estos grupos distaba mucho de ser pacífica. Como el propio Gironella precisa más adelante, eran continúas las constantes disputas entre los distintos grupos no por cuestiones teológicas, sino por las mucho más cercanas y pedestres de la posesión de un trocito de tal o cual templo o terreno, disputas con disparos y puñaladas entre unos y otros, incluidos los católicos, que tenían que ser reprimidas por las autoridades civiles del Estado israelí, es decir, por las autoridades judías.

Hasta aquí, Gironella. En la actualidad, la situación no ha cambiado más que en el ligero aumento del número de los miembros de las distintas confesiones, todas ellas, recordémoslo, cristianas y reclamándonse cada una como la auténtica iglesia de Jesucristo. Sólo el templo del Santo Sepulcro se lo reparten hoy entre seis grupos: católicos, armenios, griegos ortodoxos, sirios, coptos y etiopes. Las dispustas no han cesado, todo lo contrario. El diez de noviembre de 2008, por ejemplo, la prensa mundial publicaba una magna pelea a puñetazos en el interior del templo entre ortodoxos griegos y armenios, pelea que concluyó con la intervención de la policía israelí.

Fuente: El escándalo de Tierra Santa. José María Gironella. Edit. Plaza y Janés, 1977.

Fotografía: Claustro del antiguo convento de San Francisco, Córdoba.

3 comentarios:

Lansky dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lansky dijo...

No veo que sea un consuelo, pero igual pasa entre sunitas y chiies, wahabies y alauitas, o judíos de acá de la ortodoxia o de allá. El relato "0rtodoxo", podando siempre a las "heterodoxias" (nótese las comillas), pero está bien que hagas notar la viga en el ojo propio, ojalá musulmanes y judíos hagan lo propio.

Molón Suave dijo...

Ayer, Lansky, contesté a tu comentario, pero esto parece que, en ocasiones, se los traga y no los pone. Más o menos te decía que estaba de acuerdo en los los musulmanes y los judíos. También que si me limito a criticar a la Iglesia es porque vivimos en un país católico (hasta ahora) y por que es la religión en la que me educaron y creo conocer un poco. De las otras apenas conozco la superficie y no demasiado.
A ver si este sale