domingo, 2 de octubre de 2011

¡Sustancia!



1.- ¿Se vive como se come o se come como se vive? Expertos en nutrición aducen pruebas con las que pretenden demostrar que somos lo que comemos. Sin embargo y frente al despliegue de los nutricionistas, basta mirar a nuestro alrededor para comprobar que, en realidad, comemos según lo que somos. El goloso, por ejemplo, buscará la dulcería con ahinco; el glotón no saciará nunca su hambre; el rico comerá por completo distinto del pobre y el plato del pobre, a su vez, no se asemejará en nada a la fría escudilla del mendigo.

2.- En los años cuarenta del siglo pasado, mientras el hambre desgarraba los estómagos y los fusiles continuaban acribillando a la gente contra las tapias de los cementerios, como si aún no hubiera acabado la guerra, un hombre caminaba con un hatillo al hombro por la calles de Málaga. De tanto en tanto, se detenía, se llevaba la mano a la boca, a manera de bocina, y gritaba: ¡Sustancia! Era y no era un vendedor, pues lo suyo no era propiamente vender, sino alquilar. Alquilaba por minutos un hueso de jamón o un trozo de tocino para que las amas de casa alegraran el puchero. Tuve conocimiento de esta anécdota muchos años más tarde.

3.- El de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, cuya fundadora, Rafaela Porras y Ayllón, fue elevada a los altares por Pablo VI en 1977, era el convento más rico de Córdoba. No sé si lo sigue siendo. Tenían un colegio femenino de pago -tal vez ahora ahora sea un centro concertado- en el que cursaban sus estudios las hijas de las familias más acomodadas de la ciudad y de la provincia, muchas de ellas como internas. Inclinadas, cómo no, a la caridad, esa virtud tan católica, las monjas mantenían una sección independiente, con entrada distinta, como hacían los salesianos, para niñas sin recursos. Mi hermana formaba parte de este grupo. Mi madre, analfabeta, estaba obsesionada con nuestra formación y no paró hasta que no vio a su niña en el que creía el mejor colegio de Córdoba, lo mismo y por la misma razón que, dos años antes, había conseguido que yo ingresara en los Salesianos.

4.- Muchas veces entré yo en aquel convento-colegio y recorrí hasta los rincones más lejanos de la clausura. Acompañaba a mi padre a realizar trabajos de carpinteria: recomponer unos pupitres, tapizar un reclinatorio, arreglar una de aquellas persianas de duelas de madera que tanto costaba subir... Durante un tiempo circularon por Córdoba unas capillitas, de aquellas que iban de casa en casa, formadas por un arco apuntado con una estampa de la Madre Rafaela, ya Beata, y un cajoncito para las limosnas. Empezó haciéndolas mi padre y terminé haciéndolas yo. Cosas de la informalidad paterna, que yo no podía sufrir.

5.- Debió de ser en mil novecientos sesenta y uno o sesenta y dos. Para entonces, el hambre empezaba a ser ya un triste recuerdo en el país, gracias, entre otras cosas, a que dos millones de españoles habían emigrado a Europa, principalmente a Alemania. Era invierno, febrero, no lo olvidaré, un día lluvioso, casi negro, tristísimo. Mi padre y yo llegamos al colegio para arreglar una persiana en la cocina en la que se preparaba la comida para las niñas pobres. Atravesamos un par de corredores, bajamos una escalera que llevaba a una especie de semisótano en el que estaba la cocina, con ventanas a un patio interior, abrimos la puerta y allí estaba: En el fogón crepitaba una olla de cocido y sobre ella colgaban un trozo de tocino y un hueso de jamón que la hermana María, la cocinera, introducía y sacaba del puchero repetida y brevemente mediante un par de cordeles pasados por sendas garruchas que colgaban del techo.

6.- Aquel día me quedé de piedra, pues nunca había visto nada igual, pero, mucho tiempo después, cuando me contaron la anécdota del alquilador malagueño, recordé esta de la hermana María en la cocina de las niñas pobres y no pude menos que gritar yo también: ¡Sustancia! ¡Sustancia!, desconcertando por completo a mi interlocutor.

Fotografía: Antigua iglesia de San Juan de los Caballeros, con el alminar sarraceno, hoy capilla del convento de las Esclavas en Córdoba

17 comentarios:

ben dijo...

Mi mujer,estudió en ese colegio de
monjas,de pequeña en los años 50-
52,efectívamente había dos tipos
de alumnas,las de pago y las de no pago,entraban por distintas puertas.Las que no pagaban,como mi mujer entraban por una puerta que
había enfrente de la pensión de los
Leones.Pero dice mi mujer que las
que no pagaban,eran de Córdoba y ninguna se quedaba a comer.Las que
pagaban,nunca las veían,porque no
compartian clases ni pasillos.
Recuerda las clases muy buenas,con
grandes ventanales.Recuerda a com
pañeras,una la hija de la señora
que tenía el puesto de kikis en
Alta de Santana.
Oye ,lo mismo vistes la cocina de
las paganas internas.

Lansky dijo...

Yo también había oído lo del hueso de jamón de alquiler: parece ser que lo llevaba atado con un cordel para sumergirlo más comodamente en el puchero de la que lo alquilaba y tras el tiempo convenido sacarlo: ¡Substancia!

Podríamos pasearnos por los aledaños del Congreso de los Diputados en época de debate parlamentario con los Diálogos de Platón y gritando lo mismo: ¡Substancia!. Se me ocurre (cada cosa...)

Molón Suave dijo...

Ben: En efecto, la puerta de entrada estaba detrás de la principal, frente a la pensión Los Leones.
Y también es cierto que las gratuitas eran de Córdoba y, por tanto, externas. Ahora bien, mi hermana comía en el colegio a mediodía. Ella estuvo diez años más o menos después que tu mujer. Quizás para entonces habían incorporado el comedor.
Y es verdad, las gratuitas no veían a las niñas de pago, que eran en su mayoría internas, aunque también había bastantes de Córdoba capital. Yo sí las veía con frecuencia porque iba por todas partes con mi padre a arreglar cosas.
Es cierto también que las clases eran buenas y la enseñanza estupenda. Fíjate si era buena, que mi hermana terminó de monja y no de hermanda, sino de madre. Claro que eso fue ya después del Vaticano II, porque anteriormente las Esclavas bastante clasistas y se necesitaba una dote importante para ingresar en la comunidad, dote de la que, obviamente, nosotros no disponíamos. Después del concilio, cambiaron incluso el hábito y pasaron de aquel negro con la toca sellando bien la cabeza a otro gris con falda hasta algo más abajo de la rodilla y una toquilla que dejaba al descubierto bastante de su pelo.

Molón Suave dijo...

Lansky: Por lo que sé, el de la sustancia fue un tipo muy popular en Málaga, sobre todo por El Perchel y por La Malagueta, dos barrios, entonces, singularmente populares. Y, en efecto, el tío llevaba el hueso de jamón o el trozo de tocino atados con una guita, exactamente igual que y se lo vi hacer a la hermana María de las Esclavas, aunque, claro, había innovado y los tenía permanentemnete encima de la olla, si bien no sabría decirte cuántos usos tenía la "sustancia" en este último caso.
Oye, es una buena idea esa del Congreso, pero yo no iría con nada de Platón. Yo iría con El Capital que, según me cuentan, vuelve a estar de actualidad. Aunque, quién sabe, al paso que vamos, a lo peor son los congresistas los que tienen que echarse a la calle con un hueso y un trozo de tocino pregonando también lo de ¡sustancia! En este caso, yo me apuntaría al tocino que, según decía mi madre, es lo que más se pega al riñón.

Lansky dijo...

Lo de El Capital más que un hueso de jamón sería un cocido completo

Conchi Carnago dijo...

Todos los que nos hemos criado por esos años hemos escuchado esas anécdotas, y hemos vivido la escasez de medios de materia prima de la que disponían nuestras madres, sin embargo cualquier comida nos sabía a gloria. Aquellos guisos si que eran dieta mediterránea, lentejas,alubias blancas o pintas,patatas guisadas,arroz,fideos,judías verdes,espinacas,coliflor,o col, etc...pero todo con poca sustancia, a pesar de eso las manos de mi madre hacían verdaderos milagros. En mi casa como en otras muchas era costumbre poner el cocido para la cena, y dormíamos como benditos,y nos criamos muy saludables.Que tiempos,cuanta necesidad,y cuanto derrochamos ahora.


Un saludo.

Paco Muñoz dijo...

Rafael que bien estructurada esta la entrada, que señala la noticia en la costa, señala lo paralelo a la misma y que era el crimen: "mientras el hambre desgarraba los estómagos y los fusiles continuaban acribillando a la gente contra las tapias de los cementerios," culpable, y luego la certificación de dos modestos -uno más que otro- carpinteros, de que eso ocurría. En el Parlamento y sus aledaños, yo les daría, no un hueso con sustancia, sino lo que cobra un "paráo" el que lo cobra, y al igual que decimos cuando un elemento incívico ocupa el paso del carro de invalido, lo pondría en uno todo el día, a estos les pondría un mes a dieta económica, y con el Capital -de canto- les daría en los genitales, que eso duele.
Una curiosidad, ese colegio tiene un paso subterráneo por debajo de la calle Barroso, desde San Juan y Omnium Santorum – que lo fue, antes de irse al Convento de la Trinidad-, que yo lo he visto abierto, lo que no sé es si se usa. Si te pones en el mapa catastral y marcas la propiedad, verás lo que tienen en el centro de la capital, y además no pagan IBI, lo que este que suscribe lo paga por los sesenta metros de miserable vivienda que tiene, y ahora nos lo subirán los que iban a bajar los impuestos. Qué lástima que a los franceses se les echara de este país a principios del diecinueve, otro gallo nos hubiera cantado si la modernidad no hubiera cruzado de vuelta los Pirineos.

Molón Suave dijo...

Conchi: Es verdad, había necesidad, pero qué bien guisaban nuestras madres con casi nada. Mi madre guisaba unas patatas viudas que nos chupábamos los dedos, y eso que yo era bastante melindroso con la comida. Los cocidos podían tener poca sustancia, pero yo no había visto nunca aquello de meter y sacar un hueso un momentito y, la verdad, me quédé atónito, mucho más siendo en el lugar que era, un colegio que todo el mundo sabía bien situado.

Molón Suave dijo...

Paco: Ja,ja,ja. Tienes razón con lo del Congreso. Claro que, ya puestos, yo incluiría en el lote al de la Zarzuela y al de la Moncloa.
Sí, hay un túnel que va del colegio a la casa que hay enfrente cruzando la calle Barroso. Yo pasé por él más de una vez. Entonces tenían allí, en esa casa que , en realidad, es un palacio, campos de deportes. Incluso en un par de ocasiones les arbitré a las niñas partidos de baloncesto (mi tía era profesora de gimnasia en aquel cole y por eso.) La casa esta es la de la esquina de la calle Barroso, que tiene un compás muy florido. Por el túnel iban las alumnaas allí a hacer gimnasia. Ahora no sé si lo usas. Hace tiempo que realizaron obras en la casa y la convirtieron en un colegio infantil. Por ello creo que ahora debe ser un centro concertado.
Por otra, parte, no me hace falta mirar el mapa catastral: aquello era enorme,el conveto-colegio y la casa de enfrente. Una barbaridad de metros cuadrados. Y es, ciertamente, repugnante que no paguen IBI. Acerca más o menos de este tema, en cierta ocasión tuve una discusión con mi hermana, que vivió y murió en este convento, después de pasar algunos años por otros de España, y no veas tú la comedura de coco que tenía la muchacha. No tardaré en contarlo. Es vergonzoso que ningún gobierno sea capaz de conseguir de la Iglesia lo mínimo exigible: que tenga lo mismos derechos y los mismos deberes que cualquier hijo de vecino. Esto es algo que en Europa no pasa más que en España.

ben dijo...

Paco,de joven,trabajé en un colegio
de monjas como profe de mates en bachillerato,años 70.El edificio era grande y viejo,por lo tanto ocupaba muchos metros cuadrados.
Si esas monjas no pagaban el IBI,me
parece muy bien,por la enorme labor educativa que hicieron.Había
varias monjas,licenciadas y maes
tras,que por supuesto no cobraban
ni un duro,todo lo dejaban en el
colegio y aún así tenían muchos
problemas económicos al final de
mes.Los profes seglares,cada mes
cobrábamos religiosamente.ya de mayores esas chicas,que de ninguna
manera hubiesen estudiado,faltaban
institutos,reconocen el valor
de ese grupo de mujeres,que por
encima de todo tenían un interés
y era el que esas chicas estu
diaran,yo creo incluso por encima
de sus creencias religiosas,por
las conversaciones que a veces
teníamos.
Te hablo de la Sagrera,un barrio
obrero de Barcelona,donde en los
años 70 había una factoría de la
Pegaso.

Paco Muñoz dijo...

Y porque no se lo pagó el Vaticano, ya que las pobres monjas (no dudo de su buena fe)no tenían para pagarlo. Ese argumento es muy tuyo, en ese caso pongamos también la labor formidable que hace el Opus Dei, o la Salle, o los Maristas, o el Seminario de San Pelagio ahora escuela de Magisterio de la Iglesia, o la Divina Pastora, o las Francesas, o la Mezquita, la buena labor didáctica que hace con las visitas nocturnas, ignorando setecientos años de un golpe, o... venga hombre, y "un mojón pá tós", como diría Josele. A una pobre familia, con todos sus miembros en paro, y un piso de cincuenta metros, no se lo perdonan y fíjate la labor que hacen para salir adelante en la vida. Porque además, con los dineros de todos los españoles, los que están de acuerdo con la iglesia católica, pero no ponen la cruz -que son la mayoría-, en la declaración del IRPF, como los que nos estamos de acuerdo totalmente, les pagamos además los profesores de religión para que además les apliquen sus anticonstitucionales leyes, o le subvencionamos los colegios. Esa es la verdadera lucha, todavía no he oído recortes en las subvenciones a la privada -al contrario en Madrid les dan más-, pero si a la pública. Tenían que haberse autofinanciado ya hace treinta años con la crucecita y nadie tiene riles de obligarles a hacerlo. Es más, hacen pactos de no agresión, o es que no se ha visto la bajada de la presión con la visita del Jefe del Estado del Vaticano, nos callamos y nos ayudáis y yo (Rouco, el presidente de la conferencia de aquí) me jubilo en olor de multitudes. Venga hombre que estamos en el siglo XXI. Evidentemente tienes derecho a opinar lo que te parezca, pero yo también tengo a decir muy fuerte que ya está bien.

ben dijo...

Paco,no tiene sentido lo que dices del Vaticano, que tenga que cubrir los defecits de las escuelas religiosas,en todo caso si no son viables,su fin es el cierre,como ha ocurrido en muchos casos.En lo demás no soy experto en la finan
ciación de la Iglesia,ni creo que tú tampoco lo eres.Yo confio, en
los distintos gobiernos,de izquier
das y derechas que ha habido en
España,desde la democracia y en sus
Concordatos,además en lo que marca
nuestra Constitución sobre la ense
ñanza pública y no pública.No creo
que todos los gobiernos sean tontos
y regalen las cosas,nadie da nada
a cambio de nada,es mi máxima premisa de la vida.
Otra cosa es que tú no estés de acuerdo ni con el Concordato ni con
la Constitución,en lo que atañe a
la enseñanza no pública,ahí no en
tro.Ya en los años 70,cuando se hizo la Costitución,los temas estos
fueron muy debatidos,precisamente
como sindicalista de CCOO,en aquel
tiempo me tocó vivirlos,por lo tanto ahora paso de ese tema,ya está superado,al menos para mí.

Molón Suave dijo...

Yo voy a terciar haciendo una pregunta y poniendo un ejemplo. La pregunta: ¿Siguen esas monjitas de Barcelona con su convento?
El ejemplo: A principios del siglo XX los Salesianos compraron un enorme solar en el que instalaron su colegio. Todos sabemos hasta donde llegaba. Tuvieron -caridad obliga- una parte de ese colegio dedicado a niños sin recursos, más bien tuvieron en el mismo solar dos colegios uno de pago y otro gratuito. Andando el tiempo, al caridad fue dando paso a la justicia y el colegio de gratuitos ya no fue necesario. Se firmaron pactos con el Estado y se llegó a la concertación del colegio de pago. Entonces los Salesianos vendieron la mayor parte de lso terrenos que ocupaba -colegio de gratuitos, campos de deportes y huerto- y todo aquello se llenío de bloques de viviendas. El negocio fue monumental, ¿y quién se llevó las pluvalías? Habrá que preguntárselo a los hijos de Don Bosco.
Y acabo: a mí no me gusta la caridad, prefieron con mucho la justicia, el reparto de la riqueza que creamos entre todos, ¡entre todos! y quiero, de una vez, la separación de la Iglesia y el Estado y que cada cual cargue con sus obligaciones. Y bien, las leyes -Constitución, Concordato, etc- están para cumplirlas, pero también para cambiarlas, sobre todo cuando son injustas, porque el hecho de ser ley no la convierte a ésta sin más en justa. La historia está llena de ejemplos. Si algo hemos avanzado ha sido precisamente no sólo gracias a la formulación de leyes, sino también a haberlas cambiado en su momento.

ben dijo...

Ese colegio de las monjas,era una Filial de instituto,una figura que en esos años en Barcelona,estaba de moda porque no había institutos
suficientes,hoy día supongo que será un colegio concertado,en cuanto a la básica.
Molón,por supuesto que las leyes y
la propía Constitución se pueden cambiar,ya lo hemos visto hace po
co.
En cuanto a los Salesianos,si es como tú dices,que no tengo porque
dudarlo,pués ha sido un pelotazo
inmobiliario,vamos uno más,por
desgracia,que por lo que se ve no
distingue de seglares ni de cléri
gos.La pela es la pela.

Molón Suave dijo...

Claro, Ben, en todas partes se han producido pelotazos urbanísticos, pero no parece muy lógico que na institución eclesial se dedique a estos menesteres y se comporte como cualquier gavilán financiero, entre otras cosas, porque los pelotazos urbanisticos (y otros también) no son neutrales, sino que se dan siempre en contra de alguien, en este caso en contra de los que adquirieron los pisos, que los tuvieron que pagar más caro gracias al encarecimiento del terreno. Bien es verdad, que los salesianos compraron aquel solar, pero en nuestra Córdoba abunda actuaciones semejantes llevadas a cabo por congregaciones religiosas cuyo asentamiento fue producto de una donación.

ben dijo...

Pues sí, Molón,estoy de acuerdo contigo,si además de especuladores
inmobiliarios hay faldas religio
sas de por medio,doblemente granu
jas son.Pero yo hecho de menos in
vestigaciones serias sobre estos casos,con datos técnicos serios,que
entiendo muy difíciles de hacer por
la enorme cantidad de dinero negro
qe hay en nuestro país,ya sabes se
pacta un dinero bajo en la
escritura y luego el real es mayor
y se realiza en el antedespacho del
notario.
En cuanto a las donaciones,eso es ya un tema difícil,porqe algunos
están tan ciegos por el más allá
y no tienen las conciencias muy tranquilas que donan,sin un mínimo
de cuidado en dejar bien escrito
para que ha de servir su donación.
Fíjate en esta donación:..."Dono
mi fábrica a la Diputación de Barce
lona,pero si alguna vez cae la chi
menea,pasará a mis descendientes.."
La fábrica estaba(siglo XIX)en todo
el ensanche barcelonés,sigue en pié
como señal de que no ha habido ni habrá pelotazos inmobiliarios.Hoy
día es un centro de educación,con
edificios bajos.Jó,si es que hay
que saber hacer donaciones.Pero
claro,uno quiere salvarse,al precio
que sea.

Molón Suave dijo...

Yo también estoy de acuerdo en que tendríamos que tener estudios serios y la dificultad de afrontarlos por la cantidad de dinero negro que se mueve por aquí. Y estoy también de acuerdo en que las donaciones deberían ser hechas con más rigor por parte de quien las hace y con una fiscalización mayor por parte de las autoridades hacendísticas y/o monetarias.
Todo este asunto a mí me parece de una triple moral ciertamente repudiable. De una parte se señala que "el reino no es de este mundo" y de otra se forran con las exacciones y los bienes de este mundo y, además, cuando lo reprochas inmediatamente acuden a la muletilla de los defectos propios del ser humano. Y ya para mi capote añado que si me engañan con lo que es fácilmente comprobable, qué no harán con lo que, hasta la fecha al menos, no tiene demostración.