viernes, 19 de agosto de 2011

El ayer y el presente




Dios me ha colocado sobre pueblos y reinos para extirpar y para aniquilar, pero también para edificar y plantar. A mí es a quien van dirigidas estas palabras: Yo te daré las llaves del reino de los cielos, y lo que atares sobre la tierra quedará atado en el cielo. Me encuentro entre Dios y los hombres, más pequeño que Dios, pero más grande que el hombre.

De este modo inició su alocución Lothar Conti, conde de Segni, el 22 de febrero de 1198, pocos instantes después de su ascensión al trono papal con el nombre de Inocencio III. Este gran papa, a decir de sus hagiógrafos, convocó dos cruzadas contra los musulmanes de Oriente, que tenían en su poder los llamados Santos Lugares, cruzadas que resultaron un fracaso. Convocó otra contra los musulmanes de España, que culminó triunfalmente con la célebre batalla de las Navas de Tolosa. Y, en fin, convocó una terrible contra los cátaros, llamados en ocasiones albigenses, cristianos, aunque herejes, según la ortodoxia romana, que concluyó con la destrucción de la Provenza y Occitania francesas y con la masacre de más de quinientas mil personas, la mayoría de ellas quemadas masivamente en la hoguera.

Un pequeño ejemplo del talante de este enorme pontífice se pone de manifiesto en la carta que el 29 de mayo de 1207 le envió al conde de Toulouse, Raimundo VI, que confraternizaba con los cátaros. He aquí el texto completo:

Al noble conde de Toulouse.

¡Qué orgullo se ha apoderado de tu corazón, leproso! Sin interrupción te encuentras con tus vecinos, desprecias las leyes de Dios y te alías con los enemigos de la verdadera fe. Tiembla, ateo, pues vas a ser castigado. ¿Cómo eres capaz de proteger a los herejes, tirano cruel y bárbaro? ¿Cómo puedes pretender que la fe de los herejes es mejor que la de los católicos? Aún has cometido otros crímenes contra Dios; no quieres la paz, haces la guerra en domingo y expolias los conventos. Para vergüenza de la cristiandad, otorgas cargos públicos a judíos. Nuestros legados te han excomulgado. Refrendamos su decisión. Pero como nuestra misión es perdonar a los pecadores, te ordenamos hacer penitencia para merecer nuestra indulgente absolución. Como no podemos dejar impunes tus ofensas a la Iglesia y a Dios, te hacemos saber que vamos a ordenar confiscar tus bienes y a insurreccionar contra ti a los príncipes, pues eres un enemigo de Jesucrito. Pero la ira del Señor no se detendrá ahí. ¡El Señor te aniquilará!

Han pasado 804 años y algo más de dos meses y medio y todavía el sucesor de Inocencio III, Benedicto XVI, insiste en condenar a los que, según afirma, creyéndose dioses desearían decidir por sí solos qué es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto... quién es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias.

Vale, las palabras son más dulces y no se dirigen a un sujeto concreto, pero el fondo, evidentemente, sigue siendo el mismo: Aquí el único que decide soy yo, que para eso estoy en comunicación directa con Dios.

El fondo puede ser el mismo, conceden mayestáticamente los voceros papales que vemos y oímos en algunas TDT's, pero no se puede estar mirando atrás todo el tiempo, hay que estar en el presente, la Iglesia ha cambiado, ya no hay amenazas directas, ni se proclama la ira de nadie, ni se anuncian aniquilaciones. Más aún, la Iglesia quiere convivir con todas las formas de pensamiento.

Hay, amigos, cuánta falsedad destila el ambiente. Es cierto que ahora incluso los propios católicos gozan de una libertad que ni soñar podían en tiempos de Inocencio III, pero esa libertad ni a ellos ni a nadie nos ha caído del cielo, tampoco fue concendida graciosamente por la Iglesia. Ha sido necesario arrancársela y ha costado mucha sangre, mucha muerte, mucho sufrimiento. Hasta un monarca tan católico como Carlos I de España y V de Alemania tuvo que ordenar la toma de Roma y la detención del pontífice, hastiado de la prepotencia de Clemente VII.

Quien quiera dejarse engañar que se engañe. Pero focolares, lefevrianos, kicos, legionarios de Cristo y otros especímenes por el estilo, a los que tanta protección presta este papa, constituyen la prueba del verdadero rostro que se esconde tras el embozo de seda con el que desde hace algún tiempo se nos presenta la Iglesia.


Nota.- Las negritas son mías

14 comentarios:

Paco Muñoz dijo...

Creo Molón que en el fondo poco ha cambiado. Ahora está todo aderezado de una gran hipocresía, y de mucho cinismo. 500000 cátaros son muchos cátaros para quitarlos de enmedio ahora, haría falta una bomba nuclear, que no tiene la iglesia porque no le hace falta. Tiene pequeñas nanobombas que introduce en el cerebro de la gente, y con ellas maniobra en lo que le interesa. Denuncia constantemente cualquier avance de la ciencia que frena si puede y es la culpable de los grandes males que asolan al planeta, el primero el de la superpoblación que estimula en su parcela, por un lado y por otro el del SIDA que permite su expansión, vamos como siempre, proclamo la vida y fomento la muerte. Pido para Dios y no doy ni a cristo, decía el refranero popular. Grandes contradicciones de esa organización.

Molón Suave dijo...

Se cargaron a cátaros y a no cátaros. Los cruzados tenían la orden de matar sin contemplaciones a los cátaros. Pero ante las puertas de Bezierts, una ciudad del sur, que estaban a punto de tomar, el jefe de los cruzados, Simón de Monfort, le preguntó al delegado papal cómo podría distinguir a los cátaros de los que no lo eran. La respuesta del delegado papal es célebre: "Matadlos a todos, Dios conocerá a los suyos."
Y, efectivamente, han cambiado en las formas, pero no en el fondo. Y en España, en concreto, han cambiado hace poco. No podemos olvidar que la guerra civil fue declarada por ellos Cruzada y que en toda cruzada los que participaban en ella ganaban sabrosas indulgencias, es decir, perdón de sus pecados y certeza de alcanzar el cielo. Si tuvieran la más mínima oportunidad, no te quepa la menor duda de que volverían a hacer lo mismo.

Paco Muñoz dijo...

Que pocas diferencias veo en los fanatismos de los católicos, y en los de otras religiones, eso me hace pensar que todo aquello que mediatice al ser humano, puede llevar a perder la noción de la realidad. Y efectivamente cruzada, razzia, es lo mismo. ¡La que lió Constantino!

Molón Suave dijo...

Así es, Paco. Salvo el budismo, que no es propiamente una religión, todas las demás se creen poseedoras de la verdad única, con lo que, de inmediato, se hacen antagonistas de las demás. Evidentemente, si el Dios de cada una es el Dios verdadero, las demás mienten y ya se montó el lío. Sin embargo, todo esto empezó con el cristianismo. El judaísmo estuvo siempre muy encerrado en sí mismo y nunca tuvo afán de proselitismo. Despreciaba a las demás creencias de su entorno, pero nunca tuvo afán de universalidad ni de atraer a nadie a su redil. De hecho el primer choque se produjo entre los cristianos fue a causa de si el evangelio quedaba sólo para los judíos o había que extenderlo también a los llamados gentiles, es decir, a los no judíos. El judaísmo tampoco tiene muy claros los conceptos de ternidad y de salvación, por lo que no defienden en absoluto la idea de que fuera de él no hay salvación. Los múltiples cristianismo que existen en la actualidad junto con el islamismo, en sus variados matices, son actualmente los productores de los mayores fanatismos.

Paco Muñoz dijo...

Tengo que decirte, sin ánimo de coba, que es una satisfacción leer tus explicaciones, siempre son aclaratorias. Ignoraba que el budismo no es religión propiamente dicha, yo creía lo contrario y que era, por número de practicantes, la tercera religión del mundo. De todas formas no entran en conflictos con las otras religiones. Tampoco estos tienen mujeres en su seno.

Lansky dijo...

O sea, que los musulmanes no inventaron lo de la Yihad ni la Guerra Santa

Lansky dijo...

Por cierto, y abundando en la bendita ausencia de proselitismo del judaismo (a cambio, tienen la maldita idea de "pueblo elegido" por Dios, en correspondencia, d ehecho, con lo anterior), los judíos no tienen... misioneros (pero sí guerras santas)

Molón Suave dijo...

Paco: el budismo tampoco es uno, sino que existen diferentes sextas. No obstante, en general, puede decirse que no tienen un Dios, no creen en la existencia del alma individual y tampoco en ningún tipo de salvación. Es verdad que, como en el cristianismo, existen monjes gorrones que viven a costa de la población, pero aquí la gente actá de modo voluntario, no existe ni ha existido nunca ningún tipo de diezmo o de contribución forzosa. No hay rezos en el budismo, lo que hay es meditación. Creen en la reencarnación, pero como un proceso sucesivo que conduce al nirvana o fusión con el universo, dependiendo del comportamiento personal. No existe apenas organización, no hay ceremonias obligatorias como las de los viernes en las mezquitas musulmanas, por no mencionar todo el rollo cristiano, ni rezos obligatorios a nadie. Etc. etc. Por todo esto, más o menos, muchos eruditos, no yo, consideran que el budismo no es propiamente una religión

Lansky: La guerra santa es un invento musulmán, sí. Lo que yo quería decir es que el que cristianismo fue la primera religión absolutistas, debido a sus ansias de universalidad. Y. aunque no tuvieron el concepto de guerra santa, ¿cómo extendieron el cristianismo en muchas ocasiones ntre los llamados paganos, bastante antes del nacimiento de Mahoma? Cuando yo proclamo que soy el poseedor de la única verdad, inmediatamente todo el que no esté de acuerdo con ello se convierte en mi enemigo, lo quiera él o no. Este concepto del absolutismo y de la universalidad está mucho más claro en el cristianismo que en el islamismo. Católico no significa otra cosa que universal. Los musulmanes, además, podían,¿y pueden?, convivir con cristianos y judíos, los cristianos nunca convieron de buen gusto con ninguno de los dos. El caso de España es paradigmático.
Yo no voy a defender a los judíos como entes religiosos. A mí cualquier religión me da auténtico repelús. Pero, que yo sepa, nunca hicieron una guerra por motivos principalmente religiosos. La conquista de la "Tierra prometida" tuvo, desde luego, un sustrato religioso, pero no fue una guerra económica, se trata de conquistar la tierra, no de destruir las religiones de sus habitantes. Y, si tu referencia a la guerra santa, se refiere a la actualidad, yo diría que lo que el gobierno judío está llevando a cabo desde hace casi siete décadas no es una guerra santa contra los musulmanes, sino una puta de guerra de auténtico expolio.

Molón Suave dijo...

Paco: se me olvidó: Muchos eruditos consideran que el budismo no es una religión, sino más bien una filosofía moral que se encarna en una práctica ética

Paco Muñoz dijo...

Muchas gracias. Ahora rompo una lanza con la guasa. ¿El icono de Molón no es una careta budista? ¿O qué?

Un abrazo.

Molón Suave dijo...

Ja,ja, ja, Paco. No, no es una careta budista, es del teatro japonés. Y, además, por añadir algo, el budismo puede tener algún interés, pero a mí tampoco me gusta. Yo no quiero huir del mundo ni mantener mi mente en blanco para no experimentar el dolor. Ya que estoy aquí, prefiero vivir.

Paco Muñoz dijo...

Ya, es que viendo algunas máscaras una me parecía.
Ni para mi tampoco, cada vez huyó más de cualquier confesión, pues me siento muy a gusto sin que ninguna me controle, sólo la crítica de lo criticable y la curiosidad.
Un abrazo.

Lansky dijo...

M expliqué mal o me entendiste tú mal, Molón, claro que, -con otro nombre-, tiene la idea de guerra santa el cristianismo, con sus cruzadas, exterminios de hugonotes, o de cátaros, o de...

Un saludo

Molón Suave dijo...

Ciertamente, amigo Lansky, te entendí mal. Entendí que los musulmanes había inventado la guerra santa. Cuando no era eso lo que me querías decir. Perdón.