sábado, 6 de agosto de 2011

¿Capital de qué?





Perdido durante treinta y cuatro días en un diminuto paraíso cuyas ventanas miran exclusivamente a un mar apenas frecuentado por humanos, un lugar cuya situación me callo por puro y descarnado egoísmo, aunque sí puedo decir que se encuentra en la propia Andalucía. Perdido por completo, saboreo la vida como un desalmado, sin radio, sin televisión, sin periódicos, sin internet, con la sensación creciente de que el tiempo se detuvo y ya no habrá nada que pueda alterar la paz que se instaló en mi corazón.


Pero no se detiene, el tiempo, y el regreso acaba imponiéndose como una losa de plomo. Querámoslo o no, la vida es eso: partir y regresar, no hay escapatoria. En el mundo nada cambió en este largo mes: Afganistán sigue con sus muertos; en Libia la OTAN no puede con Gadafi; La ONU sigue sin consensuar una condena firme contra el tirano de Siria. La crisis no pierde su apogeo. Aquí se adelantaron las elecciones y el papa está al caer, digo al llegar, por lo demás, el panorama conserva la misma silueta gris y amenazadora.


Bueno, sí, hay algo que cambió: Córdoba, la ciudad candidata, no será Capital Cultural de Europa en el 2016, casi recién acabo de enterarme. Una noticia ¿triste?, puede, pero esperable. Me fui con el casi convencimiento de que no se conseguiría. Yo creo que no éramos pocos los que lo esperábamos y sé que si no hablamos antes fue para no incordiar, para que no se nos tomara por cenizos que no amábamos nuestra ciudad y no queríamos lo mejor para ella. Pero nuestras dudas no carecían de fundamento.


Una ciudad no puede vivir de espaldas al pasado y mucho menos puede vivir de espaldas al futuro. Córdoba vive ignominiosamente de espaldas a los dos. Qué sabemos los cordobeses, en general, de la Córdoba romana, qué sabemos de la Córdoba islámica, a cuántos personajes ilustres de esta última época podríamos siquiera nombrar. En los últimos tiempos se cuentan por decenas los conventos, las casas solariegas, los palacios que han sido derruidos en aras de ese extraño progreso del ladrillo, sin que nadie proteste ante semejante atropello. Muy recientemente, ese pasayo que rige los destinos de la diócesis y que responde al nombre de Demetrio se ha empeñado en sustituir el título de mezquita por el de catedral. Más aún, ha dispuesto una explicación denigrante para la visita nocturna del monumento que ha contado incluso con la colaboración expresa del Ayutamiento, un Ayuntamiento de izquierdas. Más todavía, ha registrado la Mezquita, nuestro principal monumento, a nombre del obispado en el Registro de la Propiedad, de modo que lo que antes era de todos ahora es sólo de ellos. Y prácticamente nadie ha levantado la voz para protestar. Aquí nos llenamos la boca hablando de nuestras cosas, pero pocos, muy pocos son los que las defienden. Con la colaboración del mismo Ayuntamiento se ha destruido buena parte de nuestra sierra, llenándola de casas, casitas y casetonas, a las que ahora, para más recochineo, tenemos que llevar los servicios entre todos. En los últimos cuarenta años se ha destruido el en otro tiempo espeso tejido industrial de Córdoba, en medio de la mayor indiferencia, tanto de los ciudadanos como de las autoridades. LOCSA, el otrora emporio de la Electro Mecánica que daba trabajo a media ciudad, se está cerrando ahora sin que, en su justa reclamación, los trabajadores consigan el apoyo de apenas nadie. Cajasur, que pudo haber sido el gran motor de la economía cordobesa, ha sido llevada a la quiebra de la manera más ignominiosa ante el silencio de todos. Por ahí anda disfrutando de su espléndida pensión de doscientos mil euros al año su eminencia el prelado Castillejo, que preparó el camino de la quiebra con su obsesión por el ladrillo, y nadie clama por sus fechorías. Media docena de canónigos, encabezados por un Cruz Conde, perteneciente a esa que dicen gran familia cordobesa, han consumado la quiebra, prefiriendo entregarle la Entidad al Banco de España antes que a otra Caja andaluza y no sólo continuamos asistiendo a sus ceremonias en la catedral, sino que algunos de ellos han ascendido incluso en el escalafón eclesiástico.


Esta es una ciudad levítica y agraria, es decir, de curas y de terratenientes, lo viene siendo desde hace bastantes siglos y no deja de serlo, a pesar de la pátina de modernidad que parece envolverla en los últimos tiempos. Aquí hay dinero, mucho dinero, basta cruzar el antiguo Viaducto y echar un paseo por las faldas de la sierra o dedicarse un rato a contar el número de coches de lujo y de todoterrenos de alta gama que nos salen al paso, pero no hay cordobés que invierta un euro en su tierra. Los que los tienen prefieren invertirlo en las empresas del norte. No lo digo yo, lo dice el nunca bien ponderado Cuenca Toribio, de quien nadie sospechará veleidades revolucionarias. De este modo, volvemos sin pudor la espalda al futuro, una vuelta de espaldas que se pone de manifiesto meridianamente en el Palacio del Sur, ejemplo clarísimo de la impotencia con que esta ciudad se enfrenta al porvenir. En economía, lo único que le va quedando a Córdoba es el turismo, un turismo que, por otra parte, apenas cuidamos, ahí están, por ejemplo, las bellas iglesias cerradas a cal y canto durante todo el día, y cuyos principales frutos acaparan los hoteles, la inmensa mayoría pertenecientes a cadenas foráneas que se llevan los beneficios lejos de la ciudad. Sin duda, de la capitalidad cultural, el más beneficiado hubiera sido el turismo. Mas cuando el Ayuntamiento solicitó a los hosteleros apoyo económico para la elaboración del proyecto ninguno estuvo dispuesto a soltar ni un euro.


¿Y la cultura? ¡Ay, amigo, esta si que es buena! ¿Dónde está la cultura? A finales de los años sesenta y principios de los setenta había en Córdoba un abundante número de clubes, la mayoría juveniles, que se multiplicaban en actividades culturales. Desaparecieron. En los años ochenta existió una potente Asociación de Artistas Plásticos. Despareció. Más o menos por el mismo tiempo, teníamos diversos cineclubes en los que se practicaba el cine forum. El más importante fue el del Círculo de la Amistad. Se acabaron. Todo ello fue sustituido en épocas posteriores por magno espectáculos tipo La Noche Blanca del Flamenco, que tienen de cultura lo que yo de piloto de aviación. Por lo que se refiere concretamente a la candidatura de la capitalidad cultural, confieso que no conozco al detalle el proyecto que la ciudad presentó al jurado, pero de por donde debió andar éste en materia puramente de cultura podemos hacernos una idea cuando comprobamos que uno de los creadores que más han sonado en el cotarro ha sido el eminente compositor del excelso Aserejé y de otras piezas no menos exquisitas.


Estos son los mimbres. ¿Alguien creyó de verdad que con ellos Córdoba podía convertirse en Capital Cultural de Europa?


P.D. Ruego a mis lectores habituales perdonen el ligero desvío de la temática que abordo en mi blog, pero me duele mi ciudad, me duele, y si no lo cuento, aunque se en este humilde foro, reviento.





7 comentarios:

Josefo el Apóstata dijo...

Se te echaba de menos Molón. Veo que ese "retiro espiritual y material" no ha menguado tu talento.

Me alegro que hagas autocrítica, como cordobés, y no eches la culpa de la pérdida de la capitalidad a la política, a ETA o a la entrada en las instituciones guipuzcoanas de Bildu, como han echos otros y otras... No tengo ni idea de quién se la merecía más, de hecho no entiendo muy bien este tipo de competiciones, pero se han dicho muchas tonterías al respecto.

Vértice dijo...

No tengo mas que hacer que quitarme el sombrero ante tanta verdad.
Un saludo.
P.D. La culpa de la perdida de este estúpido concurso, solo la tenemos nosotros los cordobeses.

Molón Suave dijo...

Gracias a los dos. No he seguido la prensa, por las razones expuestas y no supe hasta mi regreso el fallo del jurado, por consiguiente desconozco las razones que se han aducido para explicar la pérdida del concurso por parte de Córdoba. Yo me limito a exponer mi punto de vista, aunque no está de más decir que es facilísimo no asumir responsabilidad alguna en nuestros errores y echar a la culpa a los demás de lo que nos ocurre. Últimamente, de casi todo tiene la culpa papa Estado. Me he limitado a dar unas breves pinceladas. Metido durante bastante tiempo en el mundo de la cultura, no he mencionado los grupos poéticos con sus correspondientes revistas que existían no sólo sin la ayuda, sino, en más de un caso, con la obstrucción de las fuerzas políticas, no he mencionado a los grupos de teatro, con una vida extraordinaria, que funcionaban del mismo modo. Los que luego serían nuestro políticos municipales, autonómicos y nacionales (en representación de Córdoba) se aprovecharon de todo aquello, especialmente los de izquierdas, triste es decirlo, y luego si te vi no me acuerdo. Un ejemplo de lo que digo fue el Juan XXIII. ¡Cuántos políticos salieron de aquella burbujeante entidad! En cuanto que alcanzaron el poder, ¡adios, muchachos, que la vida es breve! A olvidar y, si no, a obstruir. Los que nunca tuvimos aspiraciones de poder ni en aquella época ni en ninguna lo vivimos en nuestras propias carnes. En fin, para qué seguir. Tal vez, alguien piense que lo único que me mueve es el resentimiento. Que cada cual piense lo que quiera, yo ya no estoy en edad de resentirme de nada.

Paco Muñoz dijo...

Bienvenido amigo Rafael, supongo que habrás estado meditando en el desierto y que no habrás sufrido ninguna tentación. Me ha escamado ese mar que mientas, desconocido que supongo no será el de Tetis, porque eso supondría trasladarte a la prehistoria. Conchi y yo hemos hechos cabalas de dónde será, yo me inclino a un mar no salado, pero si puedes da una pista, no te preocupes porque, por lo menos nosotros, estamos tan tiesos que posiblemente el mar lo veamos en fotos.
A pesar del aislamiento sin radio ni TV, estás bastante bien informado de todo y has hecho un recorrido bastante amplio por la actualidad.
Bueno bienvenido nuevamente, se te echaba de menos.

Molón Suave dijo...

Ja,ja,ja, Paco. No, no es mar de Tetis, pero sí que es un mar salado. Está a la derecha extrema de Andalucía, conforme se mira el mapa y el lugar exacto muy cerca del archipiélago de las sirenas, en el que cabo que los romanos llamaron de Ágata y por el que, según se dice, pasó también Ulises, quien, según cuentan por la zona, fundó también Ulisea u Odysseia, la actual Ugíjar, en plena Alpujarra granadina, a cuyo paraje llegó subiendo por el río que hoy se llama Adra. En fin, he estado en la Isleta del Moro, total, lo de la entrada era un poco en broma y, aunque y lo calle, el conocimiento del lugar es algo se extiende por sí sólo. Es un sitio minúsculo y extraordinariamente tranquilo. Y no creas que yo nada en la abundancia,sólo me paso el año ahorrando para poder irme un mes al mar porque Lola, mi mujer, tiene problemas de espalda y el mar le alivia sus dolores, alivio que le dura luego algún tiempo más. Pero he estado en un sencillo apartamente que no tenía televisión y yo no he hecho nada por enterarme de nada. Tampoco he estado meditando, me he limitado a disfrutar del mar, que a mí me apasiona, y de la tranquilidad. Luego, cuando volví, lo hice el día uno, la actualidad me pegó en todas las narices, pudiendo comprobar entonces que casi nada había cambiado desde el 26 de junio en que me fui. Tampoco me enteré del fallo del jurado de la capitalidad cultural. Pero que Córdoba no había sido la designada lo di por hecho nada más entrar en Córdoba con el coche y recorrer sus calles hasta mi casa. Lo comprobé en cuanto me senté en el ordenador y busqué la noticia.
Por cierto, he leído tu entrada del año 75 y la de Conchi, del siete de agosto. Precioso el artículo de Conchi. Menos mal que encontró aquellas inyecciones. Yo tengo unos amigos que después de tres años de intentarlo y ella no conseguir quedar embarazada pasaron por la consulta de varios ginecólos, quienes les confirmaron que ningún de los dos era apto para tener hijos. Ni cortos ni perezosos adoptaron nada menos que a dos niños de una sola tacada, uno de ellos negros (tuvieron que pagar una buena pasta.) Seis o siete meses después de estas adopciones ella se quedó embarazada y en su tiempo parió un hermoso niño. Y no fue la única vez, porque tras éste vino otro, una niña. Cosas de la psique, decían. Aquel año del setenta y cinco y me compré mi primera tele, una en blanco y negro de cartoce pulgadas, para seguir puntualmente la evolución de la enfermedad del moribundo. Como otros muchos, a falta de narices para echarlo, también brindé con champán el día en que él se marchó.

Conchi Carnago dijo...

Bienvenido querido amigo, echábamos de menos tus instructivas entradas, la que ha tu vuelta nos regalas no tiene desperdicio, desde luego como todas. Nos alegramos por vosotros de vuestro mes de relax, no hay nada mejor para cargar las pilas, Y si encima a Lola le beneficia, mejor que mejor. Yo también tengo problemas de espalda, desviación de columna y contracturas, ademas de la artrosis, que rara es la mujer que no la padece, espero que haya mejorado,a mi me recomendaron en la escuela de espaldas los ejercicios de "Pilates" y me va bastante bien.
Saludos para los dos, y no escatimes tus entradas, son un verdadero placer.

Rafael dijo...

Estimado Molon,

Desde hace varios meses paso buenos ratos leyendo su blog, supongo que porque me ayuda a comprender lo que vivi y pensé en mi niñez y adolescencia de buen alumno catolico. No suelo comentar sus posts porque me parece que poco queda que añadir, hace usted un buen trabajo de divulgacion sin lugar a dudas.

Este articulo sobre la Capital Europea de la Cultura, me ha dado que pensar. Supongo que a mi también me duele Cordoba y que me molesta no poder sacarme esa espinita.

Llevo mas de 10 años viviendo en el extranjero, también he viajado un poco por Europa. Cuando vuelvo unos dias a Cordoba, escucho : "Cordoba es un pueblo grande", "en Cordoba no hay trabajo", "vaya con el Sandokan/Castillejo/Aguilar". A todos los que asi me hablan les doy la razon y pienso mientras para mis adentros si mi interlocutor quiere imagina que Cordoba pueda ser un dia una ciudad "europea", tranquila y rica, donde la gente no transnocha ni molesta al vecino, hace footing y recicla su basura como hay tantas. Claro, que también querrian mantener la Feria y la Semana Santa por aquello de la identidad cultural y el turismo.

Supongo que entre la Cordoba de ahora y (digamos)Oslo habra un modelo de ciudad que sea mejor para los cordobeses y sea acorde con su temperamento propio. Pero ?donde estan los miles o decenas de miles de cordobeses que quieran imaginar esa ciudad y obligar a los politicos a construirla? Yo no los conozco, debe ser que no existen, no son muchos o que, como cordobés, naci pesimista y dormido y no quiero verlos ni apoyarlos (!no sea que me lien!).

Por ahora no creo que vuelva a vivir un dia en Cordoba. Si volviese supongo que me centraria en mi familia y amigos, en ganar el pan cotidiano trabajando lo justo segun mi conciencia y que soñaria con una Cordoba "mejor" en las sobremesas. De hecho, esto es lo que hago cada dia aqui, en mi pequeño pueblecito limpio y tranquilo muy lejos del Guadalquivir.

En definitiva, que quizas tengo la Cordoba que me merezco ...

Rafa

pd : lo siento por la falta de acentos, por los signos de interrogacion, etc, no los puedo hacer con mi teclado.