sábado, 2 de abril de 2011

Venga a nosotros tu reino


1.- No son pocos los que, por uno u otro motivo, cayeron en brazos del olvido y a estas alturas de la vida no recuerdan lo que fue. No son pocos, igualmente, los que no lo vivieron y, como no se lo contaron o se le contaron mal, no saben lo que ocurrió. A unos, los libros de historia le resultan farragosos, pesados. Otros no se atreven más que con la ficción.

2.-No hablamos de la guerra, amigo; hablamos de la posguerra, una posguerra larga, interminable, cuyos ecos resuenan todavía en el ambiente, porque todavía, a pesar del tiempo transcurrido, no se da por concluida.

3.- En los primeros quince años de esa posguerra se sitúa esta amena novela, cuya lectura resultará igual de interesante tanto para los que vivieron y olvidaron como para los que aún no tuvieron ocasión de saber.

4.- Con habilidad, sin más sordideces que las del propio tema, el autor recrea el paisaje de Madrid y por extensión el de toda España, en el que sobresale la institución de la Iglesia católica no sólo como cómplice, sino como garante y justificación de la Dictadura, de su violencia, de sus crímenes.

5.- Por las páginas de la novela pasan los fusilamientos sin juicio, que seguían produciéndose veinte años después de concluida la guerra. Pasan los trabajos forzosos de los presos republicanos, esclavos de determinadas empresas que en ellos encontraron la base de su crecimiento y esclavos que realizaron no sólo el tan cacareado y faraónico Valle de los Caídos, sino otras muchas obras, ejemplo de las cuales en Andalucía es el famoso canal Sevilla-Bonanza. Pasa la prostitución forzada de las mujeres y de las hijas de estos mismos presos y de muchos de los republicanos muertos o exiliados, para disfrute de los ganadores pudientes de la guerra, muy católicos, sí, pero también puteros y juerguistas como ellos solos, que para eso caminaban por una senda imperial y tenían siempre a mano un confesionario.

6.- Y junto a estos y otros denigrantes hechos, los personajes que los protagonizaron. Gente como el siniestro siquiatra Vallejo-Nájera, cuyas sesiones de electroshock se hicieron tristemente famosas en todo el país; el propio Franco; los obispos Morcillo, Gomá, Pla y Deniel, el nuncio papal Antoniutti, Ruiz Jiménez, Esteban Bilbao, Federico Sánchez, seudónimo de Jorge Semprún, etc. Y sobre todos ellos, la imponente figura de don Leopoldo Eijo Garay, arzobispo de Madrid y Patriarca de las Indias Occidentales, íntimo de Franco y del papa Pío XII, cuyo carácter, tejemanejes y correrías resultan tan truculentos como inolvidables.


Venga a nosotros tu reino. Javier Reverte. Edit. Randon House Mondadori. Barcelona, 2008. Se encuentra en la Biblioteca Provincial de Córdoba, de donde lo he sacado yo.

2 comentarios:

Paco Muñoz dijo...

Puede estar muy interesante, ya lo es tu reseña amena, agradable y didáctica como es tu estilo.

Un abrazo Rafael.

Alfonso dijo...

Gracias por la reseña Molón. Lo buscaré para leerlo.

Los que vivimos aquella época nos gusta buscar referencias recordatorias.

Un abrazo.