viernes, 8 de abril de 2011

¿Dónde están?


1.- ¿Hay un crimen más horrendo que el de arrebatarle su hij@ a la mujer que acaba de parirl@, cuando aún no se ha recuperado del enorme esfuerzo, vendérselo a otra persona, decirle, a continuación, a la madre que su hijo nació muerto y negarse a mostrarle el cadáver cuando esta lo pide? Quizás lo haya, pero yo llevo días, semanas viviendo en la indignación y roído por la rabia y por el asco.

2.- Este crimen se ha venido repitiendo en numerosos hospitales españoles entre los años cuarenta y noventa del siglo pasado una y otra vez, una y otra vez. Miles de niños, estimaciones nada exageradas llegan a hablar de trescientos mil, han sido arrebatados a sus madres, mujeres de escaso nivel cultural y por ende económico, en el momento de su nacimiento y entregados a familias, evidentemente acomodadas, a cambio de dinero. En gran parte de los casos, desde luego en casi todos hasta bien entrada la democracia, siempre hay un cura y una monja formando parte del grupo de los ladrones.

3.- Aunque hay mujeres solteras, más del noventa por ciento de las madres robadas son mujeres casadas cristianamente, es decir, tal y como ellos afirman, hermanas en Cristo del cura y de la monja que participaron en el robo y, por supuesto, del matrimonio, cristiano también, claro, que recibía al niño robado. Mujeres con marido, con padres, con hermanos, incluso, en bastantes casos, con algún otro hijo, familias que, por lo que se ve, no merecían ser defendidas como tales, sino canallamente despojadas de su bien más precioso.

4.- La red de robo-venta de niños estaba extendida por toda España. En Córdoba, en concreto, se han denunciado varios casos de los años setenta en el Hospital Reina Sofia. Una de las últimas denuncias corresponde al Hospital Clínico de Granada, en el que, nada menos que en 1990, a una familia le cambiaron su niña recién nacida por otra moribunda que, en efecto, murió a las pocas horas.

5.- Bilbao. Doña Mercedes Herránz de Gras se lo había montado bien. Esta egregia católica de exquisitos ancestros, siempre cargada de joyas, trabajaba sólo con futuras madres solteras, muchas de ellas de excelentes familias cristianas, hijas de médicos, de militares, de abogados, etc., que no aceptaban el embarazo de sus niñas. Doña Mercedes había fundado la institucíón Madre María, institución que, en realidad, no era más que la tapadera de una serie de pisos nido en los que recogía a estas muchachas a las que, tan pronto como parían, les retiraba los niños, muchas veces sin su consentimiento, y los enviaba nada menos que a Tenerife, donde sor Juana Alonso, de las Hermanas de la Caridad y superiora de la Casa Cuna, ya tenía preparado al cliente que había de quedarse con él.

6.- La familia es una institución humana fundamental que vive la persecución de quienes la temen y no protegen la vida ni la quieren, declaraba no hace mucho don Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo.

7.- Ante noticias como estas, que vienen sucediéndose desde hace bastantes semanas, yo me pregunto dónde está ahora don Jesús, dónde están lo Rouco Varela, los Camino, los Munilla, con su implacable defensa de los valores familiares, dónde están los que una y otra vez se desgañitan en contra del aborto y a favor de la vida. Aparte del daño irreparable que causaron a la familia robada, andando el tiempo, estos niños y niñas pueden llegar a casarse con su hermano o hermana incurriendo en incesto sin saberlo, con los problemas que este hecho puede suponer para su descendencia. ¿Por qué callan pues estos grandes gritadores? ¿No deberían ser ellos los primeros interesados en descubrir cada uno de los casos para evitar, al menos, el daño (y el enorme pecado, según ellos) del incesto? Su silencio de ahora constituye la prueba más evidente de la mentira sobre la que se sustentan sus condenas y sus gritos habituales A mí no me cabe ninguna duda.

5 comentarios:

Josefo el Apóstata dijo...

Es terrible Molón.
En el Pais Vasco ya van registradas cerca de doscientas reclamaciones formales a Osakidetza pidiendo historias clínicas por casos de niños robados. Ya veremos los casos que se pueden probar, me temo que muy pocos...

Lisístrata dijo...

Los grandes e hipócritas gritadores están ahora de estreñimiento con el alarido atragantao en sus fauces, porque no pueden esgrimir su culpa de forma alguna ni decir en última estancia de ser descubiertos en delito aquello q, quizá con otras dialécticas pero igual significado decían cuando campaban a placer y protegidos por sátrapas y dictadores: HACED LO QUE YO DIGA PERO NO LO QUE YO HAGO -->(Lo que sus "santos" cojones dicten), si no, ¿a qué tanto cubrir las espaldas de todos aquellos putos curas q se han portado como verdaderos malhechores en todas las materias delictivas habidas y por haber?

A ver si revientan de la indigestión empezando por el pajaroRouco y nos dan alguna alegría.

Molón Suave dijo...

Josefo: Yo creo que la mayoría se descubrirán, gracias a las pruebas de ADN, que son absolutamente concluyentes.

Lisis: Ojalá se cumpla lo que pides. Mientras tanto, sigamos dando la vara todo lo que podamos, que el que la sigue acaba consiguiéndolo

Alfonso dijo...

Molón, yo viví en primera persona uno de esos episodios que la casualidad quiso ponerme por delante. Lo explico en una de las entradas recientes del blog "Ducha de Sermones". No sé si la has visto, pues publico la copia de una carta original, que consta en el sumario del juez Garzón, del cura que se encargaba de dar el cambiazo dirigida a la familia "agraciada". Todo un compendio de hijoputismo cínico y descarado.

Te dejo la dirección por si quieres echarle un vistazo.

http://duchadesermones.blogspot.com/2011/03/la-madre-biologica-entraba-por-un-lado.html

Molón Suave dijo...

Alfonso: Acabo de de verlo. Es tremendo. La mafia que estos tipos tienen montada es ingnominiosa, porque yo creo que la cosa sigue: ahora deben buscar exclusivamente madres solteras. Esas asociaciones de defensa de la vida y de ayuda a madres solteras deben ser auténticas cloacas. Comprendo perfectamente tu actitud ante la monja. Es que eran (y son) peligrosos. En las altas esfera apenas han perdido influencia, especialmente en el ámbito de la justicia, vía Opus y PP.