jueves, 3 de marzo de 2011

Carta a l@s niñ@s valencianos



Queridas niñas y queridos niños: Los cuervos son pájaros traicioneros, ladrones y persistentes, tienen las alas negras y un pico largo y corvo con el que se apoderan de todo los que les atrae. Durante un tiempo, muchos de nosotros creímos que íbamos a ser capaces de conseguir que se quedaran en sus guaridas. Pero, como nunca desisten de su empeño, ahí siguen, graznando desaforadamente y tratando de apoderarse de lo que no es suyo.

Ahora, queridos niños, están a punto de volver a vuestros colegios, ¿y sabéis para qué?, para robaros vuestra voluntad, para robaros vuestra capacidad de elección, vuestra inteligencia y, en definitiva, vuestra alma. Como no tienen vergüenza ni han aprendido nada en los últimos treinta y tantos años, lo van a hacer como siempre, tratando de meteros miedo con lo que más daño pueden haceros: con el sexo. Muchos de vosotros sois tan jóvenes aún que da verdadero pánico que os pongáis al alcance de su garras. ¿Qué más que amarlo con ternura se puede hacer con un niño de cinco años? No me explico cómo vuestros padres no se dan cuenta del peligro que vais a correr.

Aunque los más jóvenes de vosotros no me entendáis del todo, os lo voy a decir muy seriamente: no los creáis. Con tal de conseguir sus propósitos, mienten como verdaderos bellacos, de modo que, por favor, por favor, no los creáis.

Os van a contar que la masturbación es un vicio. Es mentira. Cuando yo tenía vuestra edad, a mí me dijeron que si me masturbaba me volvería loco y que se me derritiría la columna vertebral, de modo que me quedaría paralítico. Era mentira y lo sabían. Hoy peino ya abundantes canas y, a pesar de que sigo masturbándome cuando me apetece, ya veis que no me expreso como un loco y os puedo asegurar que tengo la columna perfectamente para mi edad. La masturbación, queridos niños, es, sin duda, uno de los mayores placeres de los que se puede disfrutar a cualquier edad, pero especialmente en la vuestra. Y, como son obtusos y crueles, lo que más les molesta a los cuervos es que disfrutéis de los gozos que la vida os ofrece. No penséis que se trata de una mera opinión mía, a estas alturas, tanto la sicología como la neurología han comprobado que la masturbación no es sólo un gran placer, sino también una necesidad, pues, tanto en los niños como en las niñas, forma parte del elenco no demasiado amplio de medios que, entre otras cosas, nos permiten descubrir nuestro cuerpo y aceptarnos tal y como somos.

Los cuervos os van a decir también que la homosexualidad es una enfermedad y que, como tal, puede ser tratada y curada. Esta es aún una mentira mayor y ellos lo saben, saben perfectamente el daño que causan a los que, en el comienzo de la pubertad, empiezan a notar esta tendencia y no pueden manifestarla con claridad, pero con tal de atraeros a su redil, a los cuervos les trae sin cuidado vuestro sufrimiento. La homosexualidad, queridos niños y niñas, es una opción tan válidad como la heterosexualidad, pues lo que importa en esta vida no es vuestra inclinación sexual, sino el amor que ofrezcáis a vuestro paso.

Los malvados cuervos tienen previsto deciros también que el sexo sólo es lícito entre un hombre y una mujer, en el seno del matrimonio y sólo para la procreación. Esta es la gran mentira de la que se han valido durante mucho, mucho tiempo, para mejor sujetar a su yugo a las mujeres, a los pobres y a las clases menos favorecidas, pues los ricos siempre gozaron de una o de varias amantes fuera del matrimonio y nadie oyó nunca que los cuervos los censuraran. El del sexo, queridos niños, es un término engañoso, que los cuervos emplean con gran habilidad. El sexo es únicamente el medio del que se valen los animales para prolongar sus especies. Lo que los seres humanos practicamos es la sexualidad, un conjunto de habilidades sumamente placenteras fruto ya no de la naturaleza sino de la cultura y que, a despecho de lo que afirman los cuervos, ponen de relieve nuestra verdadera calidad humana.

La práctica de la sexualidad puede tener lugar dentro y fuera del matrimonio, entre un hombre y una mujer, entre dos hombres, entre dos mujeres o en grupo, lo único que se exige para desarrollarla es conocimiento, libertad y respeto mutuo, tres cualidades que podéis adquirir con la ayuda de los sicólogos, de los sexólogos y de vuestros educadores en general (ya que vuestros padres singuen sin atreverse a hablaros del tema), pero nunca, nunca de los cuervos. Éstos no os hablarán jamás de igualdad, de tolerancia, de respeto, de solidaridad. Con todas sus fuerzas, tratarán de inculcaros la piedad, la caridad, la misericordia y, sobre todo, la culpa, mucha, mucha culpa, cuanta más mejor.

Los cuervos, niños y niñas, no vuelan solos, pertenecen a una organización que se llama Iglesia Católica y que lleva dos mil años engañando a la gente con toda clase de patrañas. No os dejéis engañar vosotros también.


P.D. Soy consciente de que casi con toda seguridad ninguno de vosotros leeréis esta carta. La escribo con la esperanza, probablemente utópica, de que alguno de vuestros padres la lea y estime oportuno hacérosla llegar.

8 comentarios:

Lisístrata dijo...

No sólo la haremos llegar, sino que nos haremos, al menos yo, eco de tus sabias palabras.
Gracias en nombre de los niños y niñas que se vacunarán con tu carta del picotazo de estos macabros cuervos.

Conchi Carnago dijo...

Extraordinario y didáctico como siempre siempre, lo subscribo desde el principio hasta el final, como dice Lisis lo difundiremos, para que no caiga en saco roto, los que hemos vivido en esa poca de represión sabemos de lo que hablas, de todas formas la naturaleza no se puede contener, por mucho que la iglesia se empeñe, ni ellos mismos se contienen,como y de que van a dar ejemplo. Los has definido muy bien son como cuervos.
Felicidades.

Paco Muñoz dijo...

A mi me han quitado parte de mi felicitaciones las dos damas anteriores una de ella profesional de la educación, que comprenderá el trabajo que cuesta educar, y la segunda una abuela de buen ver, con la que tengo la suerte de convivir.

Rafael, cualquier cosa que escribes tiene tanta profundidad y razón, y la expresas con tanta calidad y respeto que merece ser difundida ampliamente por todos, evidentemente después de gozarla, porque se goza leyendo tus pensamientos en voz alta.

Si yo fuera gobierno que no lo soy, porque ni en mi casa gobierno, ya que para eso está la abuela antedicha, les quitaba a esta gente el poder que no quieren perder, el de la educación en los diez o doce primeros años de la vida de las personas, que según he leído por algún sitio es el que graba indeleblemente en el disco neuronal muchas cosas de las que difícilmente te puedes sustraer después. Y con ello el dinero, ni dinero que alicuotamente les llega para "picotear" en mentes limpias.

Ah, se me olvidaba yo tampoco me quedé ciego, bueno metafóricamente si.

Molón Suave dijo...

Muchas gracias a las dos, Lisis y Conchi. Del asunto, me revienta especialmente que esto se vaya a hacer en la comunidad en la que manda un corrupto, del que la Iglesia no dice nada, sino, al contrario, está con él, porque la favorece. A mí, que fui un niño muy sensible, me jodieron bien, bien, sobre todo, porque, como bien dice Conchi, la naturaleza no se puede contener.

Molón Suave dijo...

Paco: Tus comentarios siempre son animosos. Gracias. Es que habló con una cicatriz bastante grande (la herida conseguí cerrarla no sin esfuerzo). Parece que sí, que lo que nos ocurre incluso en edades más tempranas que las que tú mencionas nos marcan profundamente. Por eso es tan grave contrariar a la naturaleza. Aunque parezca que no, los niños creen siempre a los adultos y cuando descubren que les mienten sufren gran decepción y daños, a veces, irreversibles. Y cuando estos berracos dicen que la masturbación es un vicio están mitiendo y mienten a sabiendas. Claro que masturbación se puede convertir en un vicio, pero como todo, desde coleccionar estampitas de colores hasta rezar el rosario, todo es susceptible de convertirse en un vicio. Pero esa no es la cuestión. Y lo saben. Por eso me dan tanto asco.

Anónimo dijo...

No me ha gustado por lo siguiente: Ante el irracioalismo, solo cabe el racionalismo. Y no es racional, ni razonable, poner a los niños un ejemplo en el que una especie animal, los cuervos, es mala. La metáfora no la entienden los niños, apenas la entendemos los mayores. Los cuervos son como son porque su espacio en la naturaleza es el que les viene dado por la evolución. Los seres humanos nos movemos con pautas distintas: éticas, morales. No es razonable copiar los métodos didácticos de la gente religiosa. Saludos.

Paco dijo...

Excelente articulito. Enhorabuena y gracias.

Molón Suave dijo...

Anónimo: ¿Qúe no lo entienden los niños? La literatura está llena de cuentos de animales, en los que estos adoptan posturas morales típicas de los seres humanos y a los niños no sólo les encantan, sino que los comprenden perfectamente. Todos hemos crecido con estos cuentos y todos hems aprendido con ellos. Los niños no son tontos, sólo son pequeños, y entiende muy bien este tipo de metáforas y otras muchas. Tal vez, a los padres que se olvidaron de su infancia les cueste más trabajo entenderlas. Gracias por leerme.

Paco: Gracias a ti.