domingo, 13 de febrero de 2011

La Iglesia y el Holocausto



La participación de la Iglesia católica, por acción o por omisión, en el holocausto perpetrado por los nazis contra los judios es uno de los episodios más vergonzosos de la historia moderna, vergüenza que aumenta cuando la práctica totalidad de los historiadores, incluidos los tenidos por serios y ecuánimes, pasan por dicha participación de puntillas, aduciendo mil y una excusas para justificar tanto la actitud del Vaticano como la de las distintas iglesias nacionales europeas. El tema es lo suficientemente importante como para tratarlo a fondo en venideras entradas. Hoy y a manera de introducción, me limitaré a exponer algunas nota preliminares con declaraciones y actuaciones de miembros del clero de los distintos países de Europa más o menos controlados por los nazis.

1.- La revista Civiltà cattolica editada por los jesuitas, portavoz, prácticamente, del Vaticano, debe considerarse un antecedente inmediato del antisemitismo nazi, si es que no su engedrador. En 1893 y con el título de Moralidad judía, decía, entre otras lindezas: la nación judía no trabaja, sino que trafica con propiedades y con el trabajo ajeno; no produce, sino que vive y engorda con los productos artesanos e industriales de las naciones que le dan refugio. Es el pulpo gigante que con sus desmesurados tentáculos lo envuelve todo. Su estómago está en los bancos... Representa el reino del capital... la aristocracia del dinero... Nadie se resiste a su reinado. Constituía el culmen de una serie de artículos del mismo cariz que venían publicándose, al menos, desde diez años antes.

2.- En 1937 la Iglesia elaboró un Manual de cuestiones religiosas contemporáneas. En él se define la lucha contra el bolchevismo como una cruzada moderna, sosteniéndose que dicho bolchevismo estaba dirigido principalmente por judíos. En referencia a las famosas Leyes de Nuremberg, con las que se iniciaba oficialmente la persecución de los judíos por parte del Estado alemán, el Manual decía textualmente: (dichas leyes) tienen sentido si las cualidades raciales y la cultura autóctonas han de ser alentadas y protegidas de la degeneración. Debemos recordar que degenerados era el término con el que los nazis se referían principalmente a los judíos.

3.- En Alemania, el padre Franz-Justus Rarkowski, lider de los sacerdotes castrenses, en el mensaje navideño de 1940 se refería a los judíos de la siguiente guisa: El pueblo alemán tiene buena conciencia y sabe qué pueblo es el que ante Dios y ante la historia ostenta la responsabilidad de esta furiosa y gigantesca guerra. (Los nazis se habían cargado ya a un buen montón de judíos y el buen sacerdote católico no dudaba en declararlos además culpables de la guerra.)

4.- Eslovaquia se independizó de Chequia en 1939, siendo jefe del Estado el sacerdote católico y ferviente nazi Josef Tiso. Sin la más mínima crítica del Papa, su jefe último, el tal Tiso envío a los campos de exterminio a 20.000 judíos eslovacos. El papa andaba preocupado únicamente por los judíos convertidos al catolicismo. En 1942, Tiso declaró: Un judío sigue siendo un judío aunque lo bauticen cien obispos. A la izquierda, la foto del elemento. Acojona, ¿verdad?

5.- Este mismo año de 1942, el conjunto de los obispos eslovacos declararon: La mayor tragedia de la nación judía radica en el hecho de no haber reconocido al Redentor y de haber dispuesto para Él una terrible e ignominiosa muerte en la Cruz. (casi dos mil años después y todavía seguían dando la vara con este invento.)

6.- En Croacia, cientos de sacerdotes y monjes colgaron los hábitos y se enfundaron el uniforme de los tristemente célebres ustashis, dedicados, entre otras cosas, a la persecución de los judíos. Montaron varios campos de exterminio. El más conocido fue el de Jasenovac, donde los ustashis asesinaron a más de 200.000 judíos, gitanos y serbios. Durante buena parte del tiempo, este campo estuvo bajo el mando del fraile franciscano Miroslav Filipovic-Majstorovic, a quien las víctimas apodaban el Hermano Satán, nombre con el que pasó a la Historia. ¿Censuró en algún momento el Vaticano la actuación de sus clérigos? ¿Lo hicieron los obispos croatas? Nadie.

7.- En Polonia, el cardenal August Hlond, jefe de la iglesia polaca, declaraba en una carta pastoral de 1936: Es un hecho que los judíos están librando una guerra contra la Iglesia católica, que están empapados de librepensamiento y que constituyen la vanguardia del ateísmo, el movimiento bolchevique y la actividad revolucionaria. Es un hecho que los judíos corrompen la moral y que sus editoriales están difundiendo pornografía. Es cierto que los judíos están perpetrando fraudes, que practican la usura y que tienen negocios de prostitución. Es cierto que, desde un punto de vista religioso y ético, en nuestras escuelas la juventud judía está teniendo una influencia negativa sobre la juventud católica.

8.- En Hungría, el Sínodo de los Obispos dio a conocer una pastoral del cardenal Serédi, en el que, entre otras lindezas, se afirmaba: No negamos que ciertos judíos han ejercido una perversa y destructiva influencia en la vida económica, social y moral húngara. También es un hecho que los demás no hicieron nada para protestar contra sus correligionarios en este asunto... Al final terminaba dando su conformidad a las medidas tomadas contra su indeseable influencia.

9.- En la bella Italia, el arzobipos de Florencia, escribía en el boletín de la archidióceis, a principios de 1939: En cuanto a los judíos, nadie puede olvidar la ruinosa labor que con frecuencia han realizado, no sólo contra el espíritu de la Iglesia, sino en detrimento de la coexistencia civil. Al final, lo mismo que el húngaro, venía a asegurar que las leyes racistas emitidas por el gobierno de Mussolini no estaban en contradicción con la ley divina.

Hay para llenar siete libros. Pero como para muestra vale un botón, creo que con esto es suficiente por hoy. Sólo una última nota: La Iglesia no excomulgó ni a los nazis ni a ninguno de los colaboradores en el Holocausto. Sí lo hizo, en cambio, con todos los comunistas del mundo, hubieran o no cometido crímenes.

4 comentarios:

Paco Muñoz dijo...

Que extensa documentación sobre el asunto que, como bien dices, hay para llenar muchos volúmenes. Es evidente que la iglesia católica arrimó el ascua a su sardina colaborando en el exterminio, se quitaba de hecho, de enmedio, una iglesia competidora.
Hay una cosa que siempre me ha llamado la atención y no le encuentro explicación, ¿por qué a los judíos, desde todos los tiempos, una enorme variedad de civilizaciones les han perseguido? En la desaparecida Unión Soviética había una República de los judíos, en Egipto estuvieron esclavizados, en España, como bien dices los acusaban de estar en complot con los comunistas -aquello de confabulación marxisto-judeo-masónica-, un cóctel bastante explosivo, etc. etc. No he obtenido respuesta a esas preguntas. He llegado a pensar que no todos deben estar equivocados, que algo habrá. Luego con el comportamiento que tienen con los palestinos -antiguos filisteos- y la crueldad que emplean con ellos, aun a pesar que enarbolen su propia supervivencia, me ha hecho pensar que no son "buena gente", aunque considero que dentro de Israel hay gente que no comulga con los métodos de los gobernantes y fanáticos de las "trenzitas".
La verdad es se diluye la solidaridad -se que es una barbaridad- con ese pueblo por lo que están haciendo, reitero a pesar de lo de la supervivencia. Estoy hecho un verdadero lío.
Esto es al hilo de la desvergüenza de la iglesia católica que es lo que de verdad estamos debatiendo.

Molón Suave dijo...

Paco: el tema que planteas es bastante arduo y largo de tratar. Sintetizando enormemente, yo distingo entre el judaísmo y los judíos, es decir, un aspecto religioso y un aspecto étnico. Se nace judío, como se nace gitano o como se nace cordobés y de esto nadie tiene la culpa. El judaísmo es una religión excluyente y en ello se encuentra su pecado. Considera que el judío es el pueblo elegido de Dios y eso marca tanto hacia fuera como hacia dentro. Y excluye, tanto hacia dentro como hacia fuera. Ni siquiera es una religión proselitista, como la católica o la musulmanam no les interesa acumular adeptos, por eso son muy pocos los que se convierten al judaísmo. Antes de Cristo, no fueron más ni menos conquistados (que no perseguidos) que otros pueblos de su zona y de otras zonas. Fíjate cuantas veces nos han conquistado a los andaluces. Lo que ocurre es que el pueblo judío (no todos los individuos, pero sí el grueso.) mantuvieron su identidad religiosa, que les confería su identidad como pueblo, mucho más que a otros. Pero no fueron perseguidos en ninguna parte, ni religiosa ni étnicamente. Ellos, como es lógico, magnificaron en sus libros sagrados lo que llamaron sus cautiverios (Babilonia, Egipto, etc.) La muerte de Cristo, tal y como la narran los evangelios, los convirtió en enemigos RITUALES de la nueva religión. Su rebelión política contra Roma causó su derrota y sus diáspora. En un mundo, dominado cada vez más por los cristianos, se convirtieron en apestados. Se ha dicho que en todas partes dominaban las finanzas. Esto es cierto sólo en parte. Pero, además se ha callado, que no se les permitía tener bienes raíces, como, en España en concreto, que ejercieron numerosos trabajos denominados serviles, hasta el punto que todo el que hoy lleva apellidos con nombre de oficios (Sastre, Carpintero, Tejedor, etc.) puede darse por seguro que tienen ascendientes judíos. Yo, naturalmente, no trago el judaísmo, como no trago ninguna religión. Pero, naturalmente,estoy en contra de toda discriminación y mucho más si esta discriminación lleva a la eliminación de los individuos. Y es verdad, es incomprensible que con todo el sufrimiento que llevan a cuestas, ahora en Israel hagan los que están haciendo con los palestinos, aunque en el propio Israel hay muchos judíos que están en contra de esa política y aspiran a vivir en paz con los árabes.

Paco Muñoz dijo...

Rafael, hemos leído Conchi y yo tu respuesta y hemos coincidido plenamente con ella, a la vez de haber comentado la concreción y nitidez de la misma, y te felicito por ello. Y es cierto lo que dices porque recuerdo haber leído ese dato de los apellidos.

Hasta en el Mercader de Venecia los tenían a raya. Y claro el litigio con otros pueblos de la zona lo han tenido siempre, aunque ellos se ponían de su parte al tal "juez" Sansón. Pero todo lo que le han hecho a ellos lo están haciendo con otros, lo que les hace (a su gobierno) ser unos indeseables.

Hace tiempo vi una bonita película en la que grupos israelitas y palestinos estaban luchando para conseguir vivir en paz, pero al final el fanático de siempre, provoca una masacre y otra vez a empezar.

Muchas gracias por la aclaración.

Molón Suave dijo...

Gracias, Paco por tu comentario. Y gracias a Conchi también. Lo que está haciendo el gobierno de Israel pertene al apartado de obras infames de la humanidad, sin ninguna duda. Pero es que, además, junto con las potencias que lo apoyan, EE.UU. en primer lugar, este gobierno o, mejor, este Estado pretende la cuadratura del círculo: echaron de su tierra a la gente que llevaba viviendo en ella 1.300 o 1.400 años y se colocaron ellos, invocando no sé qué derecho de preferencia divina y cosas por el estilo, y desde entonces quieren que las víctimas los reconozcan y los admitan como propietarios de lo que era suyo. Naturalmente, esto así no se va a arreglar jamás. La llamada diáspora, tras la conquista de Roma, echó de allí a los judíos, pero no a todos. Muchos se quedaron. Y muchos siguieron allí cuando llegaron los musulmanes, y ambos grupos convivieron durante siglos sin problemas. Más aún, siempre hubo un flujo de judíos que regresaban a su "tierra prometida" y en ella se asentaban, sin que los musulmanes objetaran nada. Pero claro, el Estado no era judío, era musulmán. Lo que hicieron las potencias occidentales, con Inglaterra a la cabeza, en 1948 es la aberración de las aberraciones. Yo no veo más solución que la coexistencia de dos Estados autónomos e independientes prácticamente en el mismo territorio, compartiendo la llamada "ciudad santa" de Jerusalén. Pero eso, por lo que se ve, no lo quieren ni unos ni otros, menos los isralíes que los palestinos. Todo esto, además, no se hace gratuitamente, quiero decir que un buen día se diga: se acabó, firmemos la paz y a partir de ese momento todos tan amigos. No, estas situaciones crean odios que duran generaciones y no resultan fáciles de superar. Así es que hay problema palestino/israelí para rato. Y mientras esté este problema estará el problema del terrorismo islámico, que aquí encuentra una de sus causas, si no la principal.
Yo también vi esa película. No recuerdo su título, pero sí que su director era Costa Gravas.