domingo, 2 de enero de 2011

Así nació el credo católico



Homoousios u Homoiousios, esta era la disputa. De la misma naturaleza que el Padre o sólo semejante al Padre, en ambos casos refiriéndose a Cristo. Católicos y arrianos no se ponían de acuerdo. Más aún, sus pugnas habían abandonado la dialectica de las palabras para pasar a la de los puños y la de las espadas. Corría la sangre con frecuencia, el mundo temblaba. Jesús de Nazaret, el hijo del carpintero que, según los evangelios, había muerto en la cruz, ¿era humano y era divino, como pretendían los católicos, o su naturaleza era solamente humana, como aseguraban los arrianos?

Al comenzar la segunda década del siglo IV, el imperio romano se encontraba sacudido por tal cuestión, de vital importancia en la época. ¿Para llegar a aquella pelea sin fin había legalizado Constantino el cristianismo en el 313? El emperador se lo preguntaba a su principal consejero en materia religiosa, Osio, el que fuera obispo de Córdoba. Si hubiera sido un hombre culto, habría sospechado de aquella religión relativamente nueva a la que, al contrario de todas las que históricamente habían existido en el imperio, no le bastaba con esgrimir sus dogmas, sino que tenía que aplastar a todo el que disintiera de ellos. Pero Constantino no era un hombre culto. Era el muñidor de un imperio nuevo, total y absoluto, para el que incluso había creado una nueva capital a considerable distancia de Roma. Tampoco era cristiano todavía. Pero necesitaba una religión sólida y también totalitaria que unificara las creencias, como elemento principal para consolidar la unidad del imperio. De manera que, harto de tanta pugna, en el año 325, ordenó a Osio que convocara un concilio para acabar de una vez con las disputas.

Aquel concilio se celebraría en Nicea, hoy Iznik, ciudad del Asia Menor perteneciente a Turquía, a partir de la primavera del citado año y sería, probablemente, el más importante de la historia de la Iglesia. Asistieron a él 300 obispos y tuvo su sede en el palacio imperial de verano. Algunos aseguran que lo presidió el propio emperador. Otros, que el presidente fue Osio. En cualquier caso, Constantino, que ya se había inclinado por la tesis católica, influyó decisivamente en los obispos, bastantes de ellos remisos a su aceptación, para que se aprobara el conocido credo niceno, en el que se incluye la fórmula que acredita la divinidad de Cristo y que es uno de los pilares básicos de la fe católica.

La Iglesia nos contó que los concilios están guiados por el Espíritu Santo. Si esto es así, en este caso al menos, hay que darle a la tercera persona de la Santísima Trinidad el premio nobel al retorcimiento, pues para la aprobación de pieza tan importante como el credo se valió nada menos que del poder y de la fuerza de un emperador y de un emperador en aquel momento todavía pagano. Un emperador, por cierto, que sería bautizado en su lecho de muerte, pero no por un obispo católico, sino ¡por un obispo arriano! Hay que darle también un premio a la paciencia por la inconstancia de los hombres, pues las disputas no terminaron aquí, sino que, aunque se persiguió con saña a los arrianos, la posible divinidad de Cristo siguió levantando ampollas incluso entre los propios católicos. Debieron pasar cincuenta y seis años para concluir con tan engorroso asunto. Como no le había ido mal, el Espíritu Santo se valió de otro emperador, Teodosio, en este caso plenamente cristiano y, además, católico, quien convocó un nuevo concilio, ahora en Constantinopla, en el que se aprobó definitivamente la fórmula de la divinidad de Cristo y, ya puestos, se añadió la de la divinidad del propio Espíritu Santo, de la que también se venía dudando hasta entonces.

10 comentarios:

Isaak dijo...

Excelente recorrido que expone lo que ya es bien conocido, a pesar de la parafernalia y los sutiles enredos: que el catolicismo, como cualquier otra religión, es más cosa de los hombres que de algún dios, y que se inventó con el fin de disciplinar a los hombres utilizando la vieja treta de "dios me lo ha dicho,es su voluntad y tú no vas a saber mal que él".

Saludos.

Paco Muñoz dijo...

Se me ha adelantado en mi idea Isaak.

Perdón Molón, antes debo felicitarte por la perfecta exposición que haces, eso para no perder la costumbre pues siempre se queda uno con las ganas de más.

Decía que se me adelantó Isaak, porque pienso lo mismo, a medida que les iba interesando, iban añadiendo dogmas, y claro como estaban tocados por el espíritu santo "cagados por la paloma", los añadían a instancias del poder para acentuar aún más el suyo. Era un intercambio útil a la religión y al emperador.

Pero como yo no creo en la paloma, estimo que el dibujo de lo que querían lo hacían así, todo tiene una gran similitud a cualquier estado cuando elabora sus leyes, con la diferencia que estas eran "divinas", pero en el fondo era una regulación para favorecer determinados intereses, ahora para favorecer al capital -como lo que estamos viendo de reformas de los derechos de los trabajadores- y antes , en ese tiempo, para los mismos intereses del poder.

Claro ahora te embargan y antes te excomulgaban o te quitaban de enmedio.

Un abrazo Molón y gracias.

Josefo el Apóstata dijo...

Osea, que fue el concilio de Constantinopla que convocó Teodosio el que dejó clarinete que Dios es uno pero trino. No me acostaré sin saber una cosa más.
A mí es que el misterio de la santísima trinidad es el que más me fascinaba cuando era crío (virginidad de María a parte, claro).
Feliz año para todos!

Alfonso dijo...

Felicidades por tu blog Molón. Llego a él a través de nuestro común amigo Isaak. Y, la verdad, es que le agradezco el apunte.

Además de la controversia que expones, en la teología cristiana, la cláusula "filioque", también conocida como "controversia filioque", hace referencia a la disputa entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa por la inclusión en el Credo del término latino "filioque" que significa: "y del Hijo".

La Iglesia de Oriente difiere de la Occidental en lo que expone el Credo Niceno acerca del Espíritu Santo. En la forma Oriental se dice: el Espíritu Santo "procede del Padre". En la forma Occidental se añaden las palabras: "y del Hijo" (escrito en latín: filioque). La Iglesia Occidental confiesa una doble procedencia del Espíritu Santo: "del Padre y del Hijo". La Iglesia Oriental considera que esto es una herejía.

Así que estas, y otras controversias, ha matizado de coloristas disputas a los sesudos varones teólogos de todos los tiempos a la hora de "etiquetar" convenientemente los atributos de Dios, tanto en la unidad esencial de la identificación divina, como en la coparticipación de individualización trinitaria. Y uno llega ya al mareo absoluto cuando lee cosas como la siguiente: "La Trinidad es unidad de la Deidad, y esta unidad descansa eternamente sobre los cimientos absolutos de la singularidad divina de las tres personalidades originales coordinadas y coexistentes, Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo."

Vamos, que el que no lo entiende es porque no quiere.

Saludos.

Molón Suave dijo...

Isaak:
El catolicismo, como cualquier otra religión, no es que sea más cosa de los hombres que de Dios, es que es, exclusivamente, obra de los hombres. Y, en concreto, el catolicismo, que es sólo una de las variedades del cristianismo, es obra de hombres que fueron y van, más que nada, a por el poder.

Paco:
En primer lugar, gracias por tus elogios. Fue exactamente así. Los santos padres se aprovecharon del emperador y el emperador de los santos padres, ambos para disfrutar del poder. Los padres de la Iglesia no buscaban tanto el poder económico como el espiritual, que es mucho más perverso aún y más potente. Y en efecto, se trataba, lo mismo que como tú bien dices hace ahora el capitalismo, de apoderarse de intererses ajenos, entonces los del paganismo. Antes también te embargaban, aunque de un modo más expeditivo. Constantino y, más aún, Teodosio promulgó edictos en los que ordenaba la incautación de templos paganos para entregárselos a la Iglesia. Y todo con falacias parecidas a las que ahora "nuestro" obispo, don Deme, suelta cuando dice que la ONU tiene un plan para hacer homosexuales a la mitad de la población.

Josefo:
En efecto, en el concilio de Constatinopla del 381 se introdujo formalmente por primera vez el mito (ellos lo llaman misterio) de la Trinidad, mito que, como sabrás, no es ni mucho menos cristiano, sino oriental, concretamente indú y muy anterior al cristianismo. Teodosio, no los obispos, hizo más en ese concilio: proclamó por ley la obligatoriedad del credo para todos los cristianos del imperio.

Alfonso dijo...

Olvidé comentarte una anécdota que viví de niño durante una clase de religión, de la que me acordé cuando leí tu entrada "De como aprendí a amar la autoritas cristiana". Concretamente en el pasaje donde narras cómo aquel pobre hombre tuvo que ponerse de rodillas en un charco, ante la inmisericorde falta de humanidad de un cura en la creencia prepotente de que si no lo hacía iba a ofender al "Jesucristo sacramentado" que en esos momentos era transportado para darle los "últimos auxilios espirituales" a un moribundo.

Tengo ya 60 años así que puedes entender que, en mi niñez, el nacional-catolicismo en un pueblecito de mi provincia de origen, Badajoz, lo viví "a tope".

Don Javier, el cura parroco, que te confesaba a golpes de tirón de patillas cuando le explicabas el nefando pecado de haber hurtado un trozo de pan en tu propia casa para poder añadir algo más a los cuatro garbanzos que se ponían en la mesa, nos estaba dando clase de Religión en el Colegio Nacional José Antonio Primo de Rivera. Señaló con el dedo a un chavalote que tendría entonces unos 12 años, alto y fuerte como un roble, y le espetó la pregunta de que le dijese que cuáles eran las Virtudes Teologales. El pobre Vicente, que tenía de tímido todo lo que le sobraba de cuerpo, empezó a valvucear las dos primeras "virtudes": Fe, Esperanza y... la tercera no había manera de que la recordara.

Don Javier, el cura, enjuto y seco como una cerbatana, acabó saltando sobre él y a golpes de reglazos donde le pillaba al pobre chico, le gritaba: ¡¡¡Y caridad, burro!!! ¡¡¡Y caridad...!!! El chaval, de haber querido, lo hubiese espantado de un soplamocos. Pero, cualquiera se atrevía a hacer una cosa así. Y aguantó la falta de "caridad", precisamente, de aquel energúmeno ensotanado.

Ya te digo, tenía pocos años y me daba perfecta cuenta de lo mal que casaba el concepto del término con el uso que estaba haciendo del mismo aquel "profesional" de la religión católica.

Anécdotas, y en aquella época, las que quieras. Como sucedía en tantos sitios.

Un saludo afectuoso.

Tenía 8 ó 9 años y me di cuenta de lo incongruente

Alfonso dijo...

La última frase de "Tenía 8 ó 9 años y me di cuenta de lo incongruente", se me ha colado sin acabar. Pero, bueno, ya quedó explicado.

Molón Suave dijo...

Alfonso:
Bienvenido,amigo. Expones muy bien la diferencia entre el cristianismo ortodoxo u oriental y el católico u occidental y estoy completamente de acuerdo contigo. Son divergencias absolutamente gilipollescas, pero que han producido graves sufrimientos a gran parte de la humanidad, con incomprensiones y enfrentamientos no sólo dialécticos incluidos.
En cuanto a tu anécdota, como somos más o menos de la misma quinta, los dos hemos vivido una enseñanza católica (toda lo era), católica, aunque, claro, en un pueblo pequeño la cosa sería aún mucho peor. Es la forma habitual de actuar de los clérigos católicos (como son los que conozco, sólo me refiero a ellos, aunque los de todas las religiones deben ser más o menos igual)cuando disfrutan del poder y actán a cara descubierta. Ahora, como tenemos algo más de libertad, van por ahí con la mascara de la humildad y la piel del cordero y de la víctima. En cualquier caso, esas anécdotas no deben quedar en el olvido, por ello yo pienso ir contando por aquí todas las que viví.
Gracias de nuevo por tu seguimiento.

diana elisa dijo...

yo soy catolica y no le veo nada de pagana a mi fe constatino hizo la iglesia catolica aspotolica ortodoxa pero yo estoy en la fe catolica romana asi que no me digan que las cosas que hay son paganas por que solo una secta protestante que no dura mas que 500 años diria eso en cambio la iglesia catolica la fundo nuestro Jesus hombres ustedes se equivocan no se dejen llevar por su instinto protestante de contradecir y tampoco se dejen engañar por las doctrinas de esa sectas protestantes que no hacen mas que engañar para que piensen cualquier cosa no es por mala solo digo que no se guien por su instinto si no por su corazon por que la iglesia catolica apostolica y romana es la unica iglesia de Jesus y si insultan a ella se estarian metiendo con el por que ella es su esposa de la que esta en el libro apocalipsis

Paco Muñoz dijo...

Diana Elisa

Yo no comprendo lo que quiere decir, y evidentemente para usted lo suyo es lo mejor, además no lo puede discutir, ni siquiera dudar nada, de esa forma su iglesia romana evita el que piense, y después con la confesión sabe por donde anda. Pero si usted está a gusto así, pues estupendo. Cuando dice protestan te se referirá a la "sagrada" opción de protestar, de no aceptar sin dudar lo que nos dicen, no creo que se esté refiriendo a otra opción dentro del cristianismo, que me parece que es lo que quiere decir cuando dice iglesia romana, porque ni la de Constantino y mucho menos la romana es semejante a ello.
Pero que tan respetable es lo que usted piensa como lo que otros, y no puede imponer lo suyo sobre los demás, porque entonces no estaría siguiendo la doctrina, en este caso de Jesucristo, en el supuesto que él dejase escrita alguna doctrina, que creo que no.

Saludos.