domingo, 10 de octubre de 2010

San Poncio Pilato





¿Cómo se alcanza la santidad? De niño me sentí muchas veces obsesionado con esta pregunta. ¿Qué se necesita para llegar a ser santo? Hay que ser bueno hasta la heroicidad, me contestaba mi tío el cura. Hay que entregarse enteramente a la voluntad de Dios, me decía mi amigo Eduardo, que cursaba filosofía en el seminario y me preparaba para seguir sus pasos (llegó a cantar misa, pero, más adelante colgó la sotana y se casó con una exmonja). Hay que amar a los demás mucho más que a uno mismo, esa es la clave, me decían los santos padres de los Salesianos que cuidaron de mi primera educación.

¡Qué equivocados estaban todos! ¡O cómo me mintieron! No llega a santo quien lo busca, sino aquel que a la Iglesia le interesa. El tiempo, la lectura y la reflexión me permitieron descubrir el error. Dando por hecho (de momento) que la historia sea cierta, hoy todo el orbe católico admite que Cristo fue crucificado por orden de Poncio Pilato, a instancias de los judíos. Pero esto no siempre fue así. Pilato fue, es cierto, gobernador romano de judea, un tipo de maneras brutales profundamente odiado por los judíos. Es por ello que los primeros cristianos que luego serían llamados católicos (frente a la importante variedad de gnósticos) no dudaron en condenarlo como responsable de la muerte del Salvador.

Sin embargo, todo cambió a partir del momento en que los romanos se apoderaron de Judea, destruyeron el templo de Jerusalén y provocaron la diáspora judia. Entonces, con el fin de granjearse el favor de los conquistadores, para estos cristianos ya no fue Pilato, sino los judíos los únicos culpables de aquella muerte. Más todavía, en su afán por absolver a Pilato de toda culpa, reescribieron por completo la historia. Tertuliano (160-240), autor entre otros textos de Contra los judíos, llegó a afirmar que si Pilato se había lavado las manos era porque en lo más hondo de su corazón era cristiano. Según este famosísimo apologista, la primera noticia del cristianismo que llegó a Roma fue ¡un informe de Pilato! que señalaba que Cristo era en verdad divino.

Basado en esta invención se escribió el igualmente falso Hechos de Pilato, fundamento a su vez de otra invención, el Evangelio de Nicodemo. En este último texto se llega a afirmar que cuando el informe de Pilato llegó a Roma, el emperador Tiberio lo hizo traer cargado de cadenas y que tras acusarlo de no haber defendido a aquel Inocente de la chusma judía, lo hizo decapitar, siendo su alma recibida por un ángel. La esposa de Pilato, Procla, experimentó un gozó tan grande ante este hecho que cayó fulminada en el mismo momento y fue enterrada junto a él. La bola creció de tal modo que la cristiandad católica veneraría como santo al gobernador de Judea, siendo elevado a los altares por la Iglesia copta, que celebra su fiesta el 25 de junio.


1 comentario:

Paco Muñoz dijo...

En una palabra la manipulación de los medios. ¿En qué se diferencia de lo que ocurre ahora? Tenemos muchos ejemplos, con la demonización de muchos países que no sirven a los intereses económicos de los predominantes y creen que se les van a ir de las manos. Y sin ir más lejos en el nuestro con campañas perfectamente orquestadas para que la masa borreguil camine hacia a dónde ellos les interesa. Y la santidad, creo Molón, está en el aguante que tiene el pueblo no adoctrinado, por tanto granuja. Lamento que no llegaras a santo de los católicos pero te has quedado en buena persona, que para mí tiene más valor.