domingo, 24 de octubre de 2010

Los misterios de Jesús




¿Alguien sabría decir quién es esta Virgen tan orondita con el Niño en el regazo? ¿Será la Virgen del Rocío, la de la Almudena, la de Monserrat? ¿Será alguna Virgen de algún templo de Sudamérica o será la de algún templo romano de los primeros tiempos del cristianismo?

Todo viene de Egipto. Esta imagen tan castiza no se corresponde con ninguna Virgen cristiana. Se trata de Semele, y el niño, con aureola incluida, no es otro que Dioniso, el que nació de una muerta y murió y resucitó y fue dios y hombre al mismo tiempo.

Todo viene de Egipto, sí. Todo viene de Isis y de Osiris, la primera virgen madre y el primer hombre que muere por la salvación del género humano y resucita porque además de hombre es también dios. Allí nació el mito que luego, con el discurrir de los siglos, se fue extendiendo lentamente por todo el Mediterráneo, recreándose en cada pueblo a la medida de su cultura. Osiris, Mitra, Dioniso, Adonis, Baco, Jesús, etc. vienen a tener todos la misma historia, porque todos forman parte del mismo mito y son todos, en definitiva, el mismo ser.

Así lo cuentan Timothy Freke y Peter Gaudy en Los misterios de Jesús, un libro, serio, profundo y ameno, que funda sus deduciones, principalmente, en los numerosos manucristos encontrados hace algún tiempo en Nag Hamadi, entre los que figura un buen número de evangelios que complementan, contradicen y aclaran en buena medida a los tenidos por canónicos, evangelios que gracias a la previsión de algunos devotos de aquel tiempo lograron salvarse de la destrucción masiva y sistemática llevada cabo por la Iglesia católica.

Los mitos siempre fueron mitos y los devotos de Dioniso, por ejemplo, sabían muy bien que la historia de su hombre-dios no era más que pura alegoría. Según ponen de relieve Freke y Gaudy, también Jesús es un personaje mítico, sin existencia real, una adaptación judía del mito de Osiris llevada a cabo, casi con toda seguridad, por judíos de Alejandría. Ponen de relieve, igualmente, cómo en el principio hubo dos tipos de cristianos, los alegóricos, por así llamarlos, y los literalistas, los que sabían que el mito no era más que un mitó y los que creyeron literalmente en la historia. Los primeros fueron los gnósticos, repartidos en numerosas sectas, cada una con su propio evangelio o historia de Jesús; los segundos acabarían siendo los católicos, cuyo empeño en convertir en real lo imaginario y su fanatismo continuamos sufriendo en nuestros días, más de dos mil años después del invento.

La enorme aportación de pruebas de que hacen gala los autores, así como su rigor científico, otorgan firmeza y veracidad al contenido del libro


Los misterios de Jesús. Timothy Freke y Peter Gaudy. Editoria Grijalbo. Barcelona, 1999.

Puede encontrarse en librerías de viejo y en las Bibliotecas Públicas. Yo lo he sacado de la Biblioteca Provincial de Córdoba

2 comentarios:

Lisístrata dijo...

No hay una vez que lea lo que escribes en que no salga gratamente sorprendida no sólo por lo que nos cuentas sino por tu estilo al hacerlo. Gracias

Molón Suave dijo...

Muchas gracias, Lisis. Con lectores como tú,uno se siente más que compensado.