lunes, 21 de junio de 2010

Fragmentos VI






1.- Aplaudieron a Franco durante cuarenta años, lo llevaron bajo palio tantas veces como al dictador le vino en gana. Corrieron a darle la comunión a Pinochet. No les importó que tanto el uno como el otro tuvieran las manos manchadas de sangre inocente y el alma ennegrecida por la abundancia de sus crímenes. Ahora, en cambio, una vez muerto y cuando ya no puede defenderse, atacan con todas sus armas a Saramago, un hombre bueno. Es una muestra más de la piedad cristiana, que la Iglesia católica ejerce de un modo implacable.

2.- Ahora hace un año de la muerte de Vicente Ferrer, otro hombre bueno. Fue a la India con la orden de bautizar paganos, pero cuando vio lo que allí había prefirió abrir pozos para suministrarles agua con la que pudieran cultivar la tierra. Y luego se valió para crear talleres y escuelas y hospitales. Y le devolvió la dignidad a un buen puñado de seres humanos que la habían perdido mucho antes de nacer. Claro que para ello tuvo que abandonar la Iglesia y caminar por libre. A la Iglesia no le interesan los individuos que pretenden acabar con la pobreza. Prefieren a la madre Teresa de Calcuta.

3.- Es la verdad lo que les duele. No, mire usted, ustedes no saben nada de nada y sobre esa nada han montado este tinglado con el que todavía hoy, después de dos mil años, pretenden seguir avasallándonos, como si la historia no recogiera suficientes pruebas de sus suspercherías y sus atrocidades.

4.- "Y todavía -me dice un amigo- tienen la caradura de pedir que en la declaración de la renta marquenos una cruz en su casilla, para que el Estado les haga llegar el 0,7% de nuestros impuestos." "No, al contrario, esos anuncios constituyen la prueba de que en España los católicos han dejado de acudir a sus templos, al menos, a cumplir con el precepto de oír la misa dominical. Hasta no hace mucho, el púlpito les bastaba para mover a su rebaño en la dirección que les parecía. Y constituye también la prueba de hasta dónde son capaces de humillarse con tal de trincar la pasta. Debe ser la santa desvergüenza que predicaba el señor marqués fundador del Opus Dei."
5.- Y todo esto mientras el papa promete ante quince mil sacerdotes arrodillados frente a él en el Vaticano que la pederastia eclesiástica no volverá a repetirse nunca más, pero sigue sin entregar a la justicia un solo pederasta.

1 comentario:

Paco Muñoz dijo...

Amigo Molón, que de verdades dices siempre. Claro se ve que conoces a fondo la empresa.

Yo añadiría algo que vamos a pagar los españoles la visita del Jefe de los católicos, del orden de 24 millones de euros. ¿Por qué no lo pagan ellos de su fortuna?